dilluns, 2 d’agost del 2010

Zombis nazis

Llega a nuestras pantallas una película noruega de terror que pasó por el Festival de Sitges bajo el título de Dead snow.

Tommy Wirkola expresa, a través de un personaje cinéfilo, que es un fan de Sam Raimi y Peter Jackson. Pero el resultado queda muy lejos de las primeras obras de estos dos maestros.

Lo que podría haber sido un divertimento gore puro, acaba convirtiéndose en una película con más escenas aburridas que destacables. Todo el tramo previo a la hecatombe zombie se hace lento y pesado. La fortuna que tiene la película es que su segunda mitad es mejor gracias a unas escenas gore que funcionan bastante bien. Incluso hay algún gag brillante que demuestra el talento gamberro de Wirkola.

Quizás Wirkola no ha sabido crear un film más redondo por estar pensando demasiado en homenajear a Posesión infernal o Braindead. La admiración que siente ante estos directores acaba lastrando demasiado el resultado final para que la película sea destacada más allá de los, cada vez más numerosos, fans del género zombie.

Lluís Alba

El equipo A

La adaptación de una de las series más icónicas de los 80, podría haberse titulado El equipo A (El origen), si algún desalmado titulador de los recientes remakes de cine de terror de la misma década se hubiese encargado de ello.

Joe Carnahan se encarga de narrar, bajo encargo, cómo se conocieron y cuál fue el crimen que no habían cometido cuatro de los mejores hombres del ejército de los EEUU. Si la serie original era puro entretenimiento bajo un mismo esquema repetitivo, no podía esperarse algo diferente. Filtrado por el prisma de unas secuencias más espectaculares bajo el amparo de efectos digitales de última generación, la gran baza que juega la película es la misma que convirtió en un éxito la serie: Unos personajes icónicos y carismáticos. Los nuevos actores encargados de dar vida a Hannibal Smith, Fénix, M. A. y Murdock son (y están) de lo más acertados. Sharlto Copley (todo un gran descubrimiento en District 9) y Bradley Cooper destacan por encima del resto. Ambos saben llevar sus personajes a un terreno personal sin traicionar el espíritu original.

Lo que peor funciona de la película es cuando se intenta salir del esquema básico de la serie y se intenta profundizar en algún personaje o se desea sorprender en el guión. Pues torpemente se alude a Gandhi para justificar la violencia (ahí es nada) y se monta una secuencia final en la que el equipo A engaña a los malvados de turno (y los guionistas al espectador). El torpe final no consigue la intención de sorprender, pero lo peor es que a esta película no le hacía falta.

Todo parece preparado para crear una saga que, a partir de esa posible secuela, se encargue de repetir (todavía más) el esquema de la serie.

Lluís Alba

dijous, 29 de juliol del 2010

Sunshine cleaning

Los productores de Pequeña miss sunshine debieron creer que usando la misma palabra en el título de esta película, cosecharían el mismo éxito que con la película que descubrió a Abigail Breslin. Si eso no era suficiente, añadieron una furgoneta y a Alan Arkin interpretando un papel similar.

Ni esta película llegó a la ceremonia de los Oscars, ni tampoco resulta tan redonda. Su presunta originalidad radica en que dos chicas se encargan de limpiar los escenarios de crímenes (algo parecido a Tú asesina que nosotras limpiamos la sangre). Pero en el fondo nos habla sobre la evolución de unas chicas de clase media en un pequeño pueblo de los EEUU. Con los problemas comunes al resto de los mortales, la frustración de ver que nuestro presente no tiene nada que ver con el futuro que soñamos en la adolescencia.

Sunshine cleaning cuenta con la baza de estar protagonizada por Amy Adams y Emily Blunt. Su presencia consigue mantener mucho más la atención del público que un guión lleno de clichés académicos.

Lluís Alba

Pesadilla en Elm Street (El origen)

Será por nostalgia que Michael Bay lleva una década produciendo remakes de clásicos del terror de los 70 y 80. Será por nostalgia que este Freddy Krueger me resulte más falso que –parafraseando a Super López- un programa del Iñigo.

Tampoco ayuda que me la haya tenido que tragar doblada. Ni que Freddy Krueger comparta doblador con el padre de Laura en Cosas de casa (para más inri, hay un diálogo demasiado parecido a la coletilla de la serie: -Uno, dos y tres, no me enfadaré).

Como ya ocurrió en la segunda mitad de la primera parte del remake de Halloween, la película se limita a aprovechar la mayoría de secuencias que inmortalizó Wes Craven en 1984. Además de aportar a modo de déjà vu algún escenario común de sus secuelas (como es el bar en el que trabaja Nancy, mezclando así su personaje con Alice, la heroína de la cuarta y quinta entrega).

El único atisbo de originalidad se debe a unas pequeñas secuencias sobre el pasado de Freddy (o no tan pequeñas para las “mentes pensantes” que han colocado la coletilla de El origen en su título español), con el sutil cambio sobre los motivos que llevaron a los padres a quemarlo en vida. Y también, un inicio que, emulando a Psicosis, nos hace creer que la protagonista es otra persona.

Probablemente el maquillaje de Jackie Earle Haley simule mejor la cara de un quemado, pero el verdadero Freddy Krueger llevará siempre el rostro de Robert Englund.

Lluís Alba

Las vidas posibles de mr. Nobody

Trece años después de El octavo día, Jaco Van Dormael trata de explicarnos, en una sola película, que el azar y cada decisión que tomamos crea un mundo completamente distinto.

La propuesta es original, a pesar que podemos encontrar varias similitudes con anteriores películas: La vida en un hilo de Edgar Neville, Providence de Alain Resnais, Dos vidas en un instante de Peter Howitt o Corre Lola corre de Tom Tykwer.

El estilo de Van Dormael, alejado del cine autor europeo y más propio del mainstream americano, consigue que la compleja propuesta sea digerible para cualquier espectador. Aunque narrativamente vaya dando saltos en diferentes líneas temporales, Van Dormael viste todas esas secuencias como si de una película de Robert Zemeckis se tratara. Su admiración por el discípulo aventajado de Spielberg es tal, que no faltan homenajes. Como la canción Mr. Sandman que aparecía en Regreso al futuro o la inclusión de planos calcados a Forrest Gump.

El aspecto visual no es lo único que convierte esta película en algo más entendedor. Para clarificar las cosas, desde el inicio se nos esquematiza que mr. Nobody se relacionará con tres chicas. Además, el guión se decanta por una de ellas y utiliza su historia como núcleo principal de la película. La historia de amor adolescente, se nos alterna con dos posibles contrapuntos, dos extremos bien diferenciados de lo que podría haber dado la vida amorosa de mr. Nobody: Una relación de amor incondicional enfrentada a una relación vacía sentimentalmente dentro de una vida aparentemente perfecta.

Si con todo esto, el espectador todavía se pregunta de qué va la película, Van Dormael se encarga de darnos una respuesta final a todo lo que hemos visto. Curiosamente la explicación racional del argumento, se vuelve mucho más inverosímil que cualquier aspecto puramente ci-fi que contiene el film.

El cine de autor complejo nos ha acostumbrado a sentirnos humillados ante la superioridad intelectual de la obra. Van Dormael no nos deja ni fustigarnos con su película para salir del cine y gritar a los cuatro vientos que no somos dignos. Eso se lo dejamos a otros directores como David Lynch, Darren Aronofsky o Albert Serra.

Lluís Alba

dijous, 22 de juliol del 2010

Toy story 3

Recientemente se estrenó la cuarta parte de Shrek, una saga que ha ido degenerando en secuelas para aprovechar al máximo el tirón popular de la primera película. Por suerte en Pixar parece que las cabezas pensantes son mucho más sensatas. Con Toy story podrían haber hecho lo mismo, pero viendo que en 15 años se han hecho tres películas, demuestra el cariño especial con el que se cuida la franquicia que logró que se empezaran a producir películas de animación generadas íntegramente por ordenador.

Técnicamente se nota que han transcurrido los años y la mejora es sustancial. Como en Up, la visión con las gafas en 3D está buscada para darle una mayor sensación de profundidad integrada con la imagen, sin buscar ningún efectismo. Algo que me lleva a reflexionar si no es mejor verla en 2D, donde la pérdida de tridimensionalidad se compensa con una mejora de colorido e iluminación. Curiosamente Día y noche (el corto previo a la película), utiliza con buen criterio las 3 dimensiones, a pesar de estar creado a partir de dos personajes dibujados al más puro estilo tradicional en 2 dimensiones. Este corto de seis minutos es, sin duda, lo mejor que ha parido Pixar en su historia.

Sobre la película, poco más hay que decir para los que hayan visto sus anteriores partes. Pues sigue en la misma estela de creatividad (capaz de convertir una guardería en un campo de prisioneros para juguetes). La película domina perfectamente un gran sentido del cine espectáculo y de aventuras. Su guión, bien construido, consigue enganchar de principio a fin en el seguimiento de las peripecias de unos personajes que ya son como de la familia. Tampoco falta la búsqueda de empatía lacrimógena con el público en un análisis del paso del tiempo, de la madurez, de enfrentarse a la terrible situación del cambio generacional.

Es curioso que una película de animación protagonizada por muñecos resulte mucho más creíble que la mayoría de films que se estrenan cada semana. Incluso al límite de que lleguemos a pensar que pueden morir, a pesar de que eso sería impensable. No solo por tratarse de muñecos, si no por estar ante una película destinada (también) al público infantil.

Con la pérdida de identidad de Dreamworks, parece que el cine de animación comercial de calidad queda en manos de Pixar (y Disney, desde que Lasseter se hizo con las riendas) y el estudio Ghibli. La aparición de un peluche de Totoro es el particular homenaje de Pixar al estudio Ghibli, inspiración de Lasseter para dedicarse a la animación. ¿Veremos Buzz Lightyear surcando los cielos de la próxima película de Miyazaki?

Lluís Alba

Noche y día

Ha generado cierta polémica esta película. No solo por ver a James Mangold (director de películas más serias como Copland o El tren de las 3:10) construyendo un divertimento puro, si no, en España, por la ubicación en Sevilla de un encierro de San Fermín. Algo que nos choca porque conocemos el tema, pero es habitual en este tipo de producciones, incluso en aquellas aparentemente más realistas. Elevando de manera jocosa la incongruencia que mezclaba las fallas con la Semana Santa sevillana en Mission: Impossible II.

El film no engaña a nadie y, desde el inicio, se nos presenta como una clara parodia del cine de espías. Pero utilizando sus propias armas. Desde actores reconocidos hasta escenas de acción tan buenas (o incluso mejores) que las de los films en los que se basa. El guión está lleno de situaciones ingeniosas y diálogos divertidos que hilvanan perfectamente una sucesión de clichés vistos en películas de acción a las que hace referencia. Incluso con unos personajes mejor definidos. Pues, considerando que es una peli donde la acción prevalece por encima de todo, no escatima momentos para construir un pasado de los protagonistas o de presentar una serie de secundarios que les dan una mayor consistencia.

Tom Cruise se está moviendo para buscar nuevos roles interpretativos, pues sabe que tarde o temprano finalizarán sus días como héroe de acción y sex-symbol. Si en Tropic Thunder se disfrazó para buscar un tono de comedia, aquí no le hace falta hacerlo para parodiarse a sí mismo. Lo que no sé es si se le podrá tomar en serio cuando vuelva a enfundarse la piel de Ethan Hunt en Mission: Impossible IV.

Lluís Alba