dilluns, 31 de març de 2008

LOVE SICK

Últimamente nos están llegando películas recientes de cine rumano. Tras la laureada 4 meses, 3 semanas y 2 días, nos llega esta Love sick.

Love sick trata de una relación de amor entre dos muchachas universitarias (curiosamente la pareja se llaman Alex (Kiki) y Cristina). Y de la relación incestuosa entre Kiki y su hermano Sandu.

Principalmente la película nos habla del amor adolescente, el más apasionado. Y la película es presentada desde el punto de vista adolescente. Por lo que todos los personajes adultos son tratados como caricaturas. La tía de Kiki es una vieja pesada, molesta que sólo vive para quejarse. Los padres de Kiki son una pareja algo hipócrita. Y los de Cristina son unos pueblerinos conservadores, algo tontos y torpes conduciendo.
Por el contrario todos los personajes adolescentes viven apasionadamente y toman decisiones más drásticas.
No digo todo esto como algo negativo en la película, pues creo que se tiene que ver bajo la óptica con la que ven las cosas los adolescentes.

Por lo menos ver este tipo de películas minoritarias, hace que veamos cosas diferentes a las que el mercado hollywoodiense nos tiene acostumbrados. No es necesario calificarla con un género: ¿es comedia? ¿es drama? ¿romántica? ¿intimista? Con alguna secuencia de gran comedia: como en la comida en la que se juntan los padres de Kiki con esta, su novia lesbiana y su chulesco amante hermano. Sin que los padres tengan ni idea de las relaciones que mantienen los adolescentes. Pero también con grandes dosis de romanticismo entre las dos adolescentes con una bella secuencia bajo las estrellas.

Tiene una aparición estelar, como jefa (y seguramente algo más) de Sandu, Mihaela Radulescu, una especie de sex symbol rumano. El único personaje adulto que con su breve aparición parece más íntegra que los adolescentes.

Y para finalizar unos diálogos entre las dos adolescentes protagonistas, al más puro estilo Ingmar Bergman de Secretos de matrimonio. Hacen de esta película una visión interesante para los que les interese reflexionar un poco sobre el cine y la vida. Y no sólo sobre la cantidad de sal que llevan las palomitas.

Lluís Alba