dissabte, 31 d’octubre de 2009

Mi vecino Totoro

Hacer una crítica sobre Mi vecino Totoro (1988) en 2009 me parece absurdo. Sería repetir nuevamente las mismas alabanzas sobre la película: la creación de unos personajes icónicos, la extraordinaria animación, la perfecta coreografía de todos los elementos que aparecen en pantalla etc… Así que hablaré de otras cosas relacionadas con Mi vecino Totoro.

Hay que felicitar a Aurum por traer a España en formato doméstico la colección Ghibli. Además, estrenando en cines algunas de sus películas más famosas. Como es el caso de Mi vecino Totoro y, en 2010, Porco Rosso. A riesgo de que esto parezca una campaña publicitaria, también diré que las ediciones son excelentes, que ya es mucho decir ante el panorama de las editoras españolas. Acostumbrados a encontrarnos películas en malas condiciones, sin subtítulos, con imágenes deformadas o recortadas, sin audio en versión original etc… Aquí la calidad parece un sinónimo de la colección, pues está supervisada por el propio estudio Ghibli. Todo esto tiene un único problema, el elevado precio con el que partirán de salida algunas de sus ediciones. Sin ir más lejos, la edición especial de Mi vecino Totoro costará la friolera de 35 euros. Por lo que más vale ir a verla al cine y esperar a las habituales ofertas de las tiendas especializadas.

En el cine se puede ver una proyección restaurada de gran calidad, sólo empañada por la desaparición de proyeccionistas profesionales que parece haber en nuestro país. En el cine Icaria de Barcelona no estaría de más que les diesen cuatro lecciones (y unas gafas) a los aficionados que, una y otra vez, se dedican a proyectar películas desenfocadas o mal encuadradas.

Gracias a esta película, el estudio Ghibli consiguió sobrevivir. Más bien al éxito de ventas de su merchandising. Actualmente Totoro es el icono de Ghibli, un estudio que ha llegado a la popularidad de tener un museo propio en la localidad de Mitaka.

Como ocurre en la reciente Ponyo en el acantilado, la película tiene referencias sobre la vida de Miyazaki. Si en Ponyo se disculpaba a sus hijos por no haber estado presente en su infancia. En Mi vecino Totoro es la propia infancia de Miyazaki la que sale reflejada, pues su madre estuvo enferma de tuberculosis. El hospital en el que está la madre de la película, es real y famoso por su tratamiento contra dicha enfermedad.

La palabra Totoro se la inventó Miyazaki, es una variación de Tororu o Tororo, el nombre con el que se conoce a una criatura similar a los Troll occidentales. En la película, Mei intenta pronunciar Tororo pero no sabe decirlo bien, bautizando así a Totoro.

Para los que deseen estar informados sobre las películas de Ghibli que editará Aurum en los próximos meses, podéis ir mirando la web especial que han creado: http://www.studioghibli-aurum.com/. Repito, aunque lo parezca, no es publicidad, así que si Aurum se quiere estirar, que no dude en mandarme algún DVD.

Lluís Alba

dijous, 29 d’octubre de 2009

(500) días juntos

La elección del título español de esta película otorga una vez más la razón al significado etimológico original de traidor que tiene la palabra traductor. Pues Tom Hansen sí tiene 500 días (de enamoramiento) de Summer, que no es lo mismo que estar 500 días junto a ella.

Esto significa que, a pesar de las apariencias, no estamos ante una peli romántica al uso. Vemos como Tom se enamora de Summer, pero ella no. La peli ofrece la disección de una pareja mucho más real de lo que el cine de masas convencional está empeñado en mostrarnos. Con gran maestría combina perfectamente el romanticismo, el drama, la comedia y el cine musical más fantástico (soberbia secuencia con pájaro animado incluído).

La película empieza llamando puta a la ex novia de uno de los guionistas, por lo que ya podemos intuír que el punto de vista es totalmente masculino (el de Tom). Y, aunque es más fácil tener empatía con Tom antes que con Summer, sí que hay escenas en las que podemos vislumbrar el punto de vista de la chica. Dejando claro que en el tema del amor no hay lógica alguna ni ninguno de los dos tiene la razón absoluta. Prueba de ello es la comparativa de secuencias que hace el director (aprovechando perfectamente una estructura narrativa que salta en el tiempo según le convenga) en la que vemos como la misma situación parece simpática cuando están al principio de la relación o deprimentemente ridícula cuando las cosas no van bien.

Joseph Gordon-Levitt, el niño de Cosas de marcianos (3rd rock from the sun), ya demostró con solvencia que era capaz de interpretar a un enfermo mental en The lookout, pero aquí se confirma como gran actor (y bailarín) en el rol de una persona normal, siempre mucho más difícil y menos agradecido que el primer caso.

Lluís Alba

El imaginario del dr. Parnassus

Con El imaginario del dr. Parnassus, Terry Gilliam ha dado el paso más grande hacia su fama de gafe. Pues que se muera el protagonista en mitad del rodaje supera con creces el exceso de presupuesto en Las aventuras del barón Münchausen o la imposibilidad de rodar la película sobre Don Quijote.

La fantasía que derrocha la película, junto con el espíritu caótico característico de Gilliam, posibilita que se haya adaptado el guión a la ausencia de Heath Ledger, siendo sustituido no por uno, si no por tres actores: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell.

Reencontrándonos con el Gilliam más fantástico de la época de Los héroes del tiempo de Las aventuras del barón Münchausen. Con todas sus filias: enanos, espejos, caballos, marionetas, animaciones (ahora en 3D), teatros etc… Sumado todo esto al derroche visual, convierten esta película en algo único, en un espectáculo en el que hay que dejarse llevar y dejar que Gilliam te guíe por donde quiera, sin buscar en ningún momento la lógica.

Además de contar con la última interpretación de Ledger (su primera aparición, sin querer, se convierte en algo morboso), cabe destacar la presencia de Tom Waits, que con el aspecto de gangster italiano de los años 30 y su voz grave, hace pensar que si el diablo existe debe ser así.

Lluís Alba

dijous, 22 d’octubre de 2009

La huérfana

Tras librarse de ataduras impuestas como la presencia de Paris Hilton, Jaume Collet-Serra consigue su mejor película hasta la fecha con la típica historia de terror con niño.

Es curioso que un argumento tan trillado como el del niño terrorífico consiga ofrecernos a menudo buenas películas: La profecía, El exorcista, El buen hijo o la reciente El hijo del mal. Supongo que debe haber en el gen humano algo que nos produce terror en la figura de los niños (más o menos lo mismo que con los payasos).

Aunque básicamente es un film de terror al uso, el guión está bien estructurado de manera que va dando pinceladas sobre el pasado de los padres adoptivos de Esther. Por lo que las secuencias que se intercalan entre las “travesuras” de la niña, no son un mero compás de espera. Los personajes están bien construidos, tienen sus motivaciones para obrar como lo hacen, consiguiendo un tono de credibilidad que toda película fantástica necesita. El conjunto es de entretenimiento puro, sus dos horas se pasan volando a pesar de algunas concesiones gratuitas al público generalista: los sustos habituales utilizando personajes que pasan en primer plano y el demencial final en el lago (curiosamente después de que el guión sorprendiera un poco con una nueva vuelta de tuerca al origen del mal).

Si uno de los principales defectos de La casa de cera eran sus mediocres actores (o los no actores como Paris Hilton), aquí ocurre todo lo contrario. Parece que Jaume Collet-Serra quedó escarmentado y tanto las dos actrices principales, Isabelle Fuhrman y Vera Farmiga, como el resto del elenco hacen un gran trabajo.

Las películas de terror no son habituales en las nominaciones de los Oscar, por lo que me extrañaría que Isabelle Fuhrman estuviera nominada. Una injusticia para una niña de 12 años capaz de aguantar sobre sus pequeñas espaldas un personaje protagonista tan característico como el de Esther.

Lluís Alba

Infectados

Àlex y David Pastor se dieron a conocer (para los cinéfilos) a partir del multipremiado corto Larutanatural, inspirada en el cuento de Benjamin Button. Infectados es su debut en el largo, directamente en EEUU.

No sé cuales habrán sido las vicisitudes de la producción, pero los dos años de retraso en el estreno parece un buen auguro. Y no creo que todo sea achacable a la espera de un aumento de popularidad de Chris Pine post Star Trek.

Esa es la sensación que tengo después de ver la película, una buena intención de hacer una película de zombies sin zombies. Prevaleciendo el drama humano por encima de cualquier historia de suspense, de acción o de terror. Pero sólo se queda en la intención, pues ni su parte más dramática consigue interesar en ningún momento, ni sus (pocas) secuencias de terror llegan a generar algún tipo de suspense o tensión en el público. Además, los sustos habituales del género, parecen metidos con calzador por los productores, ya que Infectados no es, ni por asomo, una película de terror.

Tampoco se entiende el homenaje explícito a Mad Max en su inicio, en el que el coche de los protagonistas lleva escrito Road Warrior en su capó. Crean una expectativa de película de acción que no se encuentra en ningún momento. Pues la verdadera intención de los hermanos Pastor es hablar del conflicto de otros dos hermanos ficticios en un mundo post apocalíptico. Por desgracia ese conflicto queda reducido a una anécdota, la película va pasando sin que ocurra nada y cuando finaliza, el espectador todavía espera que comience.

Lluís Alba

dijous, 15 d’octubre de 2009

Crows II

La secuela de Crows zero nos trae más de lo mismo. Pues director, equipo técnico y actores repiten una vez más.

Los esquemas también son repetidos (canción inicial potente, pelea final entre más de 200 personas), quizás por ello, resulta más aburrida que su predecesora. Al menos hay que reconocer que sigue siendo encomiable ver un manga adaptado con un estilo anime sin que en ningún momento quede ridículo. Nuevamente las increíbles peleas resultan creíbles.

Sin embargo se echa en falta algo más del humor que tenía Crows Zero. Aquí relegada a una pequeña secuencia con muy poca gracia en la que el mismo personaje de la primera parte tiene problemas para ligar. También notamos la ausencia de alguna escena que tenga el particular estilo de Takashi Miike, cosa que sí veíamos en la anterior película.

Esta vez sí se nota que esto es un encargo, cumplido con profesionalidad, pero que apenas aporta nada nuevo ni a la filmografía de Miike ni a la saga Crows.

Lluís Alba

Moon

Como el propio Duncan Jones comenta, su primer largo tiene grandes influencias de la ciencia ficción de los 70 y de principios de los 80. Naves misteriosas, Alien, Atmósfera cero o Blade Runner, eran películas de ciencia ficción que explicaban historias humanas en un contexto diferente.

Se trata de una pequeña película, con un solo actor en escena (muy sabiamente el resto de personajes solo aportan la voz o aparecen en vídeos), Sam Rockwell que tiene las tablas suficientes para aguantar todo el peso de la historia, secundado por la voz de Kevin Spacey en una versión bondadosa de HAL 9000 (con la genial idea de usar emoticones para expresar sus sentimientos).

Aunque al principio de la impresión de estar ante una película de Andrei Tarkovsky, enseguida se puede comprobar que el argumento es mucho más sencillo, claro y directo de lo que se podría esperar. Con ello no estoy menospreciando la película, sino todo lo contrario, pues es una historia que sirve para el público que busque un entretenimiento y también para el que desee reflexionar un poco más allá de lo que se ve a simple vista.

Como ocurría en otra gran pequeña película reciente de ciencia ficción, Los cronocrímenes, hay una lectura que va más allá de la historia presentada. Una crítica feroz por ver hasta dónde pueden llegar las grandes compañías para sacar más beneficios o, incluso, una crítica al ser humano por permitirlo ya que, curiosamente, los únicos que son capaces de revelarse contra la situación no son humanos.

Lluís Alba

dimecres, 14 d’octubre de 2009

Cold souls

El debut cinematográfico de Sophie Barthes tiene ciertos paralelismos con el debut de Spike Jonze. Si Jonze proponía una película surrealista para analizar la figura de John Malkovich, Barthes hace lo propio con Paul Giamatti.

Sin llegar a meternos en los mismos recovecos de Quiero ser John Malkovich, Cold Souls también propone una análisis del actor. Con cierta dosis de ironía, vemos como Paul Giamatti requiere que le introduzcan el alma de un poeta ruso para poder interpretar Tío Vania de Antón Chéjov, mientras que una actriz rusa usa el alma de Giamatti para protagonizar un culebrón.

Gracias a la originalidad del film, se consigue una visionado aparentemente ligero y divertido. Pero que consigue que la película dure más en la mente del espectador que tenga ganas de pensar después de salir del cine.

Lluís Alba

Survival of the dead

Antes de comentar la película, debo denunciar un par de situaciones lamentables de la sesión. Primero, el abuso del pase previo publicitario de un famoso videojuego, que nos obligaron a tragar durante unos 10 minutos. Segundo, la proyección de la película a través de un miserable DVD, cuando el público pagó por una entrada de cine. Al menos podría avisar, así los que no se quieran sentir estafados se bajarán la peli de internet y la verán con una calidad similar.

Survival of the dead, más que una secuela de Diary of the dead, parece un spin-off. Retoma el personaje del militar que desvalijaba a los protagonistas de la anterior película, para ponerlo al mando de una expedición a una isla en la que puedan estar a salvo de los zombies.

Por desgracia, la originalidad formal de Diary of the dead queda relegada para hacer un homenaje a los westerns de su añorado Howard Hawks. También parece que el presupuesto que dispone Romero es cada vez más bajo, algo que la película se resiente bastante. Tampoco parece tomarse muy en serio la película, muchas situaciones o personajes parecen auto-parodias de las películas del género.

Aún así hay que reconocerle el mérito de seguir sacándole jugo (literalmente) a los zombies, saber crear películas de estilo clásico, con argumentos que van al grano, que entretienen y hacen disfrutar a los amantes del género una y otra vez.

Lluís Alba

Ingrid

Eduard Cortés se lanza a los mundos del arte, los ambientes bohemios y el surrealismo para firmar su película menos convencional hasta la fecha. Sin llegar al extremo de la reciente Los límites del control (Jim Jarmusch), Cortés propone al espectador un viaje hacia la imaginación y a la estimulación creativa desde la perspectiva de los ambientes bohemios de los estudiantes de arte.

El proyecto nació cuando Cortés investigó sobre las redes sociales (fotolog y MySpace más concretamente), y encontró a Elena Serrano. Y, de la noche a la mañana, la convirtió en actriz protagonista. Visto el resultado parece sorprendente que no tuviera experiencia previa, pero lo que sí tiene son unas dotes innatas para la actuación y para cautivar la cámara.

A través de la mirada de un recién separado, Àlex (Eduard Farelo) nos adentramos en el mundo bohemio de Barcelona. En el que todos los personajes giran alrededor o hacen girar a Ingrid, una diseñadora de moda experimental, con desfiles basados en las camisas de fuerza que usaba Houdini en sus espectáculos. Así encontramos una mirada surrealista de este mundo, en el que una desgracia personal de Ingrid hace desear su abandono y lograr su gran escapada final.

Sus dos anteriores películas fueron proyectos muy sólidos, lo lógico hubiese sido que triunfase continuando un mismo estilo, por lo que aplaudo el riesgo de Eduard Cortés para no quedarse encasillado.

Lluís Alba

dijous, 8 d’octubre de 2009

The hurt locker

Kathryn Bigelow es una de las directoras más solventes de los EEUU. Nunca ha conseguido una fama que traspase fronteras a pesar de que sus pelis de acción suelen ser más que decentes (Point break o K-19: The widowmaker) y de contar con una peli de culto como Strange days.

La ausencia de alguien famoso tras el nombre de la directora, provoca que la enésima película crítica sobre la guerra de Irak no se haya estrenado en España ni en cine ni en DVD. Y las breves apariciones de Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse o Evangeline Lilly, tampoco tienen la suficiente fuerza como para que algún distribuidor español se atreva con ello.

Festivales como Sitges o el e-mule son las únicas posibilidades que tiene el espectador español para ver esta película que sigue los pasos de un artificiero desactivando bombas en Bagdad. En una atmósfera hostil, angustiante, en la que el enemigo podría ser cualquiera. Una situación en la que no desean estar ni los soldados estadounidenses ni los ciudadanos iraquís.

Bigelow describe una vez más el horror de una guerra que afecta sicológicamente a los soldados. Perfectamente descrito en el Sargento William James, que una vez adaptado a una vida en el que cada día puede ser el último, no es capaz de vivir en paz fuera de la guerra.

Es un tema que ya ha sido tratado anteriormente en el cine, sea en las películas sobre el Vietnam o en las recientes de Irak. Un tema poco agradable que hace que el espectador mire para otro lado (como demuestran las audiencias en las noticias sobre guerra) y las distribuidoras también.

Lluís Alba

El vampiro

El festival de Sitges también sirve para descubrir películas de épocas anteriores. Normalmente comprar una entrada para un clásico es comprar garantía. Por lógica no existe riesgo ya que los años han podido contrastar si una película merece o no la pena revisitar.

Este es el caso de El vampiro. Una película mexicana de 1957, dirigida por Fernando Méndez. Aunque sus méritos formales son destacables (el pasillo por donde pasa el vampiro, escenas buñuelescas con sonido de fondo que tapa los diálogos etc…), lo más sorprendente es un guión clásico que avanza con paso firme, con las sorpresas necesarias y con unos personajes bien elaborados. Por desgracia en la actualidad es difícil ver películas tan bien narradas como esta.

Producida y protagonizada por Abel Salazar, una especie de Antonio Ozores comedido, un galán que ajusta su vis cómica lo justo para resultar divertido en los momentos precisos y no agobiar al espectador.

Existe una secuela, El ataúd del Vampiro. Aunque en España parece difícil que estas películas se editen, por suerte el paso de los años no solo ha hecho traer desgracias, internet existe para ser usado.

Lluís Alba

Independencia

Independencia forma parte de una trilogía ambientada en tres épocas determinantes de la historia de Filipinas. Esta parte ocurre durante los primeros años del siglo XX durante la guerra contra los EEUU.

Raya Martin no pretende hacer una película histórica, pues los hechos siguen a una madre que huye con su hijo a una barraca en medio de la selva para apartarse de la guerra. Así vemos como pasan los años, conocen a otra chica perdida, muere la madre, los jóvenes aprenden lo que es el amor y el sexo (aunque no tiene nada que ver con El lago azul) y tienen un hijo criado en la selva. Como si del Tarzan de Johnny Weissmuller se tratara, vemos como el paso de los años pasan de tener una cabaña medio en ruinas a un chalet de madera con granja de pollos.

Pero lo más relevante de la película no está en el argumento, si no en lo formal. Pues para retratar esos años, Raya Martin hace un ejercicio estilístico que emula un rodaje de la época. En un impostado efecto de ralentí y con un falso blanco y negro, nos llena de bellas imágenes rodadas en decorados casi teatrales, con paisajes pintados sobre lienzo.

Formalmente ya aplicó lo mismo a dos películas anteriores. Eran mudas, pues estaban ambientadas a finales del siglo XIX, en los últimos años de que fuera una colonia española.

Lluís Alba

Pandorum

Bajo el manto de Paul W. S. Anderson, Christian Alvart dirige una película de ciencia ficción con regusto de serie B.

Antes la serie B también era sinónimo de malos efectos especiales, esto ha pasado a la historia. Pandorum no va a revolucionar la técnica de infografía ni los maquillajes, pero sí se nota que los años no han pasado en balde y cualquier película de mediano presupuesto da el pego.

Por lo que tenemos una peli sin pretensiones que sólo busca entretener. En el que no hay que buscar más lógica que pasar un par de horas de aventura en aventura, sin llegar nunca al nivel de maestros como Carpenter, pero dejando la sensación de haber pasado un buen rato.

Lluís Alba

Thirst

Invitado habitual en el Festival de Sitges, Park Chan-Wook, prometió hace dos años al entusiasta público que volvería con una película sobre el vampirismo. Esto es Thirst.

Viniendo del director de Old boy, hay que dar por supuesto que no estamos ante una película de vampiros al uso. Para empezar el protagonista Sang-Hyeon (encarnado por Song Kang-Ho, que parece ser el único actor coreano que exista), es un cura que por hacer el bien es contagiado con sangre de un vampiro. Una paradoja para reflexionar sobre el bien y el mal, encarnados en una misma persona.

La aparición de una antigua conocida de la infancia, hará que el tono de la película pase, sin ningún problema, del terror a la comedia, o al drama más costumbrista. Incluso alguna elipsis narrativa y la aparición de un fantasma, hace que la película sea por momentos surrealista. Llegando a combinar escenas terroríficas o dramáticas con un toque de humor. Como la secuencia de la suegra tetrapléjica, testigo de todos los crímenes vampíricos, tratando de comunicarse con sus invitados al más puro estilo de La escafandra y la mariposa.

Como siempre, Park Chan-Wook nos deja imágenes que se impregnan en la retina del espectador. Son imágenes imborrables ver a Sang-Hyeon chupando sangre del enfermo en coma o soltar la suya propia a través del agujero de una flauta. Por eso el público de Sitges siempre pide más y Park Chan-Wook nunca dejará de venir.

Lluís Alba

Los límites del control

Jarmusch firma una de sus obras menos accesibles. Una patada en el estómago al espectador que no quiere pensar, al que quiere que todas las películas sean A B C. Una venganza personal contra el cine-producto industrial. Para Jarmusch, el cine es arte y debe estimular la imaginación provocando sentimientos al espectador. Quien quiera todo lo contrario, que vaya a abrazar a Amenábar.

Con menos de 5 millones de presupuesto (no recuperados en EEUU), Jarmusch es capaz de reunir a una serie de actores que sólo ruedan con él por el prestigio. Oscar Jaenada, Luis Tosar, Tilda Swinton, John Hurt, Gael García Bernal, Bill Murray etc… encarnan una serie de personajes para narrar una película episódica y repetitiva en el que cada uno le cuenta al protagonista, el hombre solitario (Isaach de Bankolé), una impresión personal suya. Le hablan de cine, de arte, de bohemios, de música…

Este hombre solitario, que no habla español a pesar de tener una misión en España (curiosamente, Isaach de Bankolé, en Ghost Dog, interpretaba a un vendedor de helados en EEUU que no hablaba inglés. Como si del samurái de Ghost dog se tratara, cada día toma dos tazas de café expreso, se encuentra con un personaje nuevo, intercambia una caja de cerillas, lee un papel en código y se lo come. ¿Qué ocurre? ¿Cuál es su misión? Durante toda la película el espectador tiene que hacer uso de su imaginación (como dice uno de los personajes al principio). Quien se apunte aprovechará las dos horas de metraje, el resto que no espere a que Jarmusch le de una respuesta.

Lluís Alba

dimecres, 7 d’octubre de 2009

[REC] 2

No es habitual en España, al menos en los últimos 30 años, que una peli fantástica o de terror consiga crear una secuela. Jaume Balagueró y Paco Plaza, consiguieron un éxito sin precedentes con [REC]. Por las cifras aportadas en este primer fin de semana de [REC]2, parece que tendremos [REC] para rato.

Si la primera parte fue una peli directa, que iba al grano y con una historia concreta que contar, aquí aparece el mal de las secuelas que buscan dar nuevas explicaciones a lo que ya se vio. Ni mucho menos esta película llega a bajar tanto el nivel como ocurría con Los inmortales II, en el que una raza ancestral inmortal pasaba a ser extraterrestre por obra y gracia de algún guionista chiflado. En [REC]2, los zombies infectados pasan a ser poseídos endemoniados.

Una vez abrazado esta pequeña novedad la peli sigue con la misma tensión e interés que pudiera tener la primera parte. Con una estética de videojuego, juega muy bien con las cámaras en los cascos de los GEOS, aporta sustos y situaciones novedosas, como los niños endemoniados, dentro de la misma situación claustrofóbica de su predecesora.

Sin embargo, el giro que se da a media película, buscando contar la misma historia desde otro punto de vista, entorpece más que beneficia al film. Más allá de lo repelentes que lleguen a ser los adolescentes (una hostia más grande de la que reciben se habrían merecido), en lugar de conseguir un descanso a la tensión de los encerrados en el edificio, logran sacar al espectador de la película.

Aunque en el tercer tramo la cosa mejora, sus posesiones infernales no sorprenden tanto, y abusa de situaciones y frases mil veces vistas desde El exorcista. Aunque siempre habrá algún adolescente sorprendido ante una de sus primeras películas de terror, que no sabrá quién es Linda Blair, ni la teniente Ripley, ni un súcubo.

Lluís Alba