dijous 3 de maig de 2012

Los Vengadores



Lo han conseguido. Por primera vez se traslada al medio cinematográfico la esencia del Universo Marvel. Lo que fuera revolucionario en la década de los 60 del pasado siglo, lo es 50 años más tarde en el cine. Hasta el momento solo habíamos visto adaptaciones aisladas de personajes de cómic. Con Los Vengadores se abre una nueva era en el cine de superhéroes que refleja, por primera vez, el universo cohesionado de Marvel. Personajes con sus propias adaptaciones a los que se les suma continuidad en esta película coral.

Desde que los efectos digitales se adueñaron del cine en la década de los 90, se vio que era mucho más factible adaptar visualmente el look de un cómic de super-héroes. Esta posibilidad, sumada al primer éxito de una adaptación de un cómic Marvel a la gran pantalla -me refiero a X-Men (ídem, 2000) de Bryan Singer- contribuyó a que se comenzara a gestar lo que hoy es una realidad. Pues fue el mismo año en el que nació el universo Ultimate en los cómics Marvel, una nueva versión de los personajes que empezaban sus aventuras desde el inicio, sin el lastre de 40 años de cómics a sus espaldas. En 2002 se lanzó el primer cómic de la versión Ultimate de Los Vengadores, titulada The Ultimates. El auténtico origen de esta película.

The Ultimates fue concebida para que sus autores, Mark Millar y Bryan Hitch, hiciesen su versión cinematográfica de Los Vengadores. Y vaya si lo hicieron, pues son esta versión de los personajes los que han acabado recreados en la película de Joss Whedon. Desde el más evidente parecido físico entre Samuel L. Jackson y el nuevo Nick Furia, pasando por la perilla (en lugar del bigotito a lo Errol Flynn) de Tony Stark, la personalidad del Bruce Banner encarnado por Mark Ruffalo o la implicación de S.H.I.E.L.D. reclutando superhéroes.

Paralelamente a esos años, un guionista (y aficionado al cómic) llamado Joss Whedon, comenzaba a labrarse un nombre como autor. Este logró crear un universo igualmente rico en personajes con sus series Buffy, la cazavampiros (Buffy, the vampire slayer, 1997-2003) y su spin-off Ángel (Angel, 1999-2004). Aunque también cosechó fracasos de audiencia con Firefly (ídem, 2002-2003) y Dollhouse (ídem, 2009-2010). Paralelamente a esto, fue captado por Marvel cómics para crear la nueva serie Astonishing X-Men, en un momento en el que la editorial contrató a algunos autores del medio audiovisual para sus cómics, como J. Michael Straczynski o Kevin Smith. Esto prueba que, aunque Whedon no lograra triunfar con sus últimas series de televisión (probablemente más por culpa de la mala programación de Fox), sí que seguía siendo reconocido por la industria. Incluso la Distinguida Competencia de Marvel, viendo que la editorial de Spider-man le estaba sacando una ventaja, antaño impensable, en el terreno cinematográfico, trató de realizar dos proyectos fallidos con Whedon: Wonder Woman y La liga de la justicia.

Llegados a este punto, la persona más indicada para dirigir Los Vengadores parecía Joss Whedon. Y por lo que se puede ver en la película, hay que reconocer que ha sido todo un acierto. Pues el film del director neoyorquino es la mejor adaptación de la esencia del universo Marvel en un medio cinematográfico. Puede que anteriormente se hayan realizado mejores películas, incluso con un argumento más elaborado, pero ninguna como esta tiene detrás a un autor que comprende profundamente lo que significa el proyecto. El film de Whedon es una película de entretenimiento puro de principio a fin, en el que se muestra todo lo que un fan de los cómics desea. Los personajes y las situaciones son reconocibles para cualquier lector de cómics Marvel: el malvado megalómano, las peleas previas entre los mismos héroes, posterior colaboración en grupo en final apoteósico.

Sumando a esto la mayor virtud de Whedon, que consiste en combinar acertadamente un grupo de personajes variopintos, dándoles a todos su importancia, e introducir las dosis de humor en los momentos necesarios.

Solo hay que ver la reacción del público entusiasmado con la película. Es de las pocas veces (exceptuando los festivales de cine) en las que los espectadores aplauden al finalizar el film, y en las que el auténtico fan repetirá su visita al cine. Como podría parecer, esta no es la conclusión de un proyecto iniciado en 2008 con la película de Iron man, si no el principio de una nueva era. ¡Larga vida a Los Vengadores!

PD: Si ha llegado hasta aquí, quizás también le interese leer las anteriores críticas de Iron man, El increíble Hulk, Thor o Capitán América: el primer Vengador.

Lluís Alba

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dijous 12 d’abril de 2012

Grupo 7


El sevillano Alberto Rodríguez rueda en su ciudad natal un thriller policíaco situado en los años previos a la Expo del 92. Una época de brutales cambios en la fisonomía de la ciudad, como reflejan unas imágenes de archivo que sirven como 'cortinillas' de separación por cada año que transcurre en la película.

Unos cambios que también trajeron consigo una limpieza de la delincuencia y el tráfico de drogas en el centro de la ciudad. Para evitar que estuviera expuesto ante los ojos de los guiris que suelen invadir dichos acontecimientos. Similar a lo que ocurrió en la misma época en Barcelona para las Olimpiadas y, quien sabe, si también en Madrid, que se sacó de la manga una capital europea de la cultura, pues no se veía con buenos ojos que Sevilla o Barcelona fueran más importantes internacionalmente durante aquel 92. Pero eso es otra historia.

Como analogía a los cambios sufridos en la ciudad, la película muestra una metamorfosis en sus dos personajes principales. El joven Ángel (Mario Casas) comienza como un pardillo de buenas intenciones. Todo un contrapunto con el veterano Rafael (Antonio de la Torre), un policía amargado con tintes fascistas. A lo largo del film, sin demasiadas explicaciones, se observa como Ángel acaba siendo tan o más expeditivo que Rafael, o como este ablanda su rocoso corazón al acoger en su casa a una joven muchacha abandonada en la calle. Joven, y... atractiva (de lo contrario se hubiese podrido en la calle).

Lo único que importa en el guión del propio Rodríguez y Rafael Cobos es mostrar esta evolución en los personajes, sin interesar los motivos que les llevan a ello. Enfatizado por un estilo visual realista, casi documental, que retrata los hechos desde la fría distancia objetiva. Evitando juzgar a nadie.

Esta opción estilística, obliga en mayor medida a que el desarrollo de los personajes caiga sobre las espaldas de los intérpretes principales. Sobre la capacidad interpretativa de Antonio de la Torre no había dudas, pero es que Mario Casas también aguanta el tipo (y no me refiero a sus músculos, que por primera vez muestra en pantalla por motivos coherentes de guión nada gratuitos) y ofrece su mejor interpretación hasta el momento.

Dejando de lado la falta de implicación emocional en el relato, la película es un buen thriller de acción con secuencias filmadas con gran pulso y una estimable recreación de finales de los 80. Para la anécdota queda patente que, hace 22 años, Matías Prats ya presentaba noticias en televisión y Juan Carlos I ocupaba la misma poltrona que ahora.

Lluís Alba
http://www.zumbarte.com/cine/cinevista/criticas/grupo7.html

divendres 24 de febrer de 2012

Mi semana con Marilyn



En 1956 Marilyn Monroe viajó al Reino Unido para rodar El príncipe y la corista (The prince and the showgirl) bajo las órdenes de Laurence Olivier. Entre el amasijo de gente que envuelve un rodaje de tal envergadura, se hallaba un joven de 23 años llamado Colin Clark. De familia burguesa, hijo de un historiador de renombre y hermano de Alan Clark, futuro ministro del gobierno Thatcher. Realmente no tenía ninguna necesidad de trabajar como tercer asistente del director, pero era una forma "revolucionaria" de rebelarse contra las ideas conservadoras de su padre.

A partir del libro The prince, the showgirl and me, que escribió el propio Clark, ya se hizo un documental sobre los días de rodaje y, ahora, también esta película. Narrada desde el punto de vista del joven de 23 años que se ve envuelto dentro del torbellino que era el mundo de Marilyn Monroe, más estrella que actriz. Superado por las emociones que, cualquier persona a su edad, hubiese sentido en la misma situación.

Para el aficionado al séptimo arte, es una película más que interesante, donde se retrata perfectamente como era el ambiente que rodeaba a Marilyn, cada vez menos persona autónoma, rodeada de asistentes y comenzando su adicción a los fármacos. Así como ver a otros personajes cinematográficos que aparecen en la película como Laurence Olivier, Vivien Leight, Arthur Miller o, el director de fotografía, Jack Cardiff.

Se nota que el libro está escrito por una persona que conoció directamente a todos esos personajes, lo que le da un valor documental. Pero, la película dirigida por Simon Curtis, curtido como profesional en series de televisión, no deja de tener un aire a telefilm que, salvo por las interpretaciones destacadas (y reconocidas en sus nominaciones en los Oscar) de Michelle Williams y Kenneth Branagh, parece un ente extraño proyectado en una sala de cine, en lugar de haberse pasado directamente por la pequeña pantalla.

Lluís Alba

http://www.zumbarte.com/cine/cinevista/criticas/misemanaconmarilyn.html

divendres 3 de febrer de 2012

J. Edgar




A primera vista (y con toda la razón) no podríamos decir que Clint Eastwood es un director especializado en biopics. Pero tampoco es un género demasiado ajeno a su filmografía. Pues, además de Bird (ídem, 1988), basada en la vida de Charlie Parker o Invictus (ídem, 2009) sobre la figura de Nelson Mandela, también podemos incluir recreaciones no autorizadas como Cazador blanco, corazón negro (White hunter black heart, 1990) que se inspiraba directamente en John Huston.

En cualquier caso, Clint Eastwood es un director de estilo clásico, pero nada tiene que ver con ser convencional. Por lo que su biopic sobre J. Edgar Hoover no se centra en los hechos públicos del personaje. Sin obviarse, solo vemos leves pinceladas sobre su racismo en la época de Martin Luther King, su relación con Robert Kennedy durante el asesinato de su hermano y, finalmente, como acabó indirectamente con la carrera de Nixon.

Un director con una carrera más que prestigiosa, hace que ya no le importe lo que dirán sobre su obra. Así que no es de extrañar que se interesara por el guión de Dustin Lance Black. El ganador del Oscar por Mi nombre es Harvey Milk (Milk, 2008) de Gus Van Sant, es un guionista cuya obra está directamente relacionada con sus vivencias personales: un adolescente homosexual que se crió en la cultura mormona y en bases militares.

Aunque oficialmente nadie ratifique que J. Edgar fue homosexual, hay rumores y testigos más que suficientes como para que el guión se centre principalmente en su relación con Clyde Tolson. Esto obliga a realizar una mirada personal sobre el director del FBI, un acercamiento sobre la persona más que sobre el cargo. Destacando como la obsesión sobre el trabajo y la organización de un individuo fueron las bases sobre las que se sentarían el organigrama de todo un FBI. Dando a entender que, una serie de casualidades personales son las que han llevado este grado de obsesión por el control de la información de los EEUU.

Si escoger un guión polémico no supone un problema para Eastwood, menos supone la discutible elección de Leonardo DiCaprio para recrear a Hoover. A pesar de que con la edad ha ido ganando en prestigio, DiCaprio está lejos de ser un talento como actor. Pero hace una década nadie hubiese apostado porque saliera airoso de la situación, que no es poco. Al menos se le valorará el esfuerzo que contrasta con el desastroso maquillaje impropio de una película de este calibre.

Lluís Alba
http://www.zumbarte.com/cine/cinevista/criticas/jedgar.html

divendres 27 de gener de 2012

Bajo amenaza


Mientras veía Bajo amenaza no he dejado de pensar en otra película llena de giros inverosímiles: Juegos salvajes (Wild things, 1998) de John McNaughton. Y en por qué aquella peli me convenció, mientras esta me ha parecido un desastre que iba aumentando a cada giro argumental. Como mi memoria es mala y hace más de 10 años que vi la peli en la que Neve Campbell y Denise Richards se morreaban en una piscina (curiosamente esa escena sí se me quedó grabada), no recuerdo con exactitud si los giros eran tan gratuitos como en la última peli de Joel Schumacher.

Quizás el talento de quien dirigiera Un día de furia (Falling down, 1993) ya esté agotado, pues salvo Última llamada (Phone booth, 2002) -y, gracias al guión del incombustible Larry Cohen- no recuerdo ninguna película suya destacable desde que cambiamos de siglo.

Bajo amenaza es una película construida a partir de un guión lleno de giros argumentales inverosímiles -con la inestimable ayuda de unos flashbacks tramposos-, y personajes arbitrariamente cambiantes. Pero ni dejándonos arrastrar por su juego, la película llega a establecer contacto con cualquier emoción que pretendiera tocar. Sería similar a subir a una lenta montaña rusa situada a ras de tierra. Llena de curvas y loopings inesperados, pero sin la emoción de un peligro vertiginoso.

La elección de Nicolas Cage y Nicole Kidman para los personajes principales, parece acorde con su director. Intérpretes con grandes carreras situados en su momento más bajo. El único consuelo que les queda es ampararse los unos a los otros para seguir participando en proyectos cinematográficos.

Lluís Alba
http://www.zumbarte.com/cine/cinevista/criticas/bajoamenaza.html

dijous 12 de gener de 2012

La redada



La segunda película que dirige Rose Bosch, centra su mirada en un episodio histórico de Francia durante la ocupación nazi. Un hecho conocido como La redada que da nombre al título de esta película, y que muestra dos caras bien distintas de la población francesa. Por un lado, la humillación de ver como los franceses colaboraron en el exterminio de más de 10.000 judíos, pero también como otro número parecido fue salvado del fúnebre destino.

La única novedad que aporta la película a la habitual recreación histórica de la segunda guerra mundial, es la narración de un hecho menos conocido para el público general. Pese a que toda la acción transcurre en Francia, los escenarios no dejan de ser similares al resto de películas que han mostrado la opresión nazi sobre los judíos. Correcto film académico en el que se enfatiza la opresión judía para tener una mayor afinidad con el espectador, al mismo tiempo que se evita cualquier elemento explícitamente sangriento, para no dañar los sentimientos de los judíos.

Para el aficionado al cine histórico, y más concretamente al de la Segunda guerra mundial, tiene un episodio más para coleccionar en su particular galería. A pesar que como obra fílmica no aporte nada nuevo, a excepción de cuatro escenas de la vida cotidiana de Adolf Hitler, ejemplificando que con la misma naturalidad con la que vivía con su familia, también dirigía un genocidio.

Lluís Alba

dijous 29 de desembre de 2011

No tengas miedo a la oscuridad


Todos afirmaríamos que la profesión principal de Guillermo del Toro es director de películas, a pesar de que sus labores como productor son mucho más prolíficas. Su labor como productor se divide entre apadrinamiento de proyectos ajenos y construcción de propios, pero (casi) siempre busca dar a conocer directores noveles que, sin Guillermo del Toro, no habrían conseguido tanta relevancia. Films tan dispares como El orfanato (ídem, 2007) de J.A. Bayona, Cosas insignificantes (ídem, 2008) de Andrea Martínez o Los ojos de Julia (ídem, 2010) de Guillem Morales tienen al mexicano como el gran baluarte de su repercusión mediática.


No tengas miedo a la oscuridad es un proyecto personal que Guillermo del Toro lleva pensando desde que vio en su infancia el telefilm original Frío en la noche (Don't be afraid of the dark, 1973) de John Newland. Una película oscura sobre el mito infantil del hada de los dientes (que en España tiene su versión con el Ratoncito Pérez), que marcó al productor mexicano. Su apretada agenda, hizo que el proyecto se alargara hasta poder adquirir los derechos del guión y contratar al debutante Troy Nixey como director. Nixey, hasta el momento, solo había dirigido un cortometraje, pero tenía una larga carrera como dibujante de cómics, habiendo colaborado con Mike Mignola, el creador de Hellboy. Por lo que el círculo se cierra.


En presupuesto y diseño de producción la película de Nixey no se puede comparar al telefilm de 1973, cuyo mejor mérito es ser la original y sentar un precedente a películas de los 80 como Gremlins (ídem, 1984) de Joe Dante y sus sucedáneos (Critters, Ghoulies etc...). Para la nueva versión se ha modificado la edad adulta de la protagonista Sally, que en su día fue interpretada por una Kim Darby de 26 años (quien fuera la adolescente de la, también, vuelta a rehacer Valor de ley) y ahora por la niña de 11 años Bailee Madison. Del Toro cambió ese detalle del guión original, porque la mujer sumisa que representaba Sally en el telefilm de 1973 ya no resulta tan creíble en la actualidad. Por el momento, parece que la sumisión sigue presente en la infancia.


La película es bastante disfrutable en labores de producción (toda la imaginería habitual de Guillermo del Toro se puede apreciar en los decorados y criaturas fantásticas), y como cuento de terror cumple. No deja de tener un aire de telefilm (ignoro si buscado deliberadamente), otorgando la sensación de estar viendo una película menor. Aunque los fans del género de terror y fantástico, sabrán apreciar los elementos habituales del director mexicano (como el sótano de El orfanato, las criaturas de El laberinto del Fauno y los decorados naturalistas de Hellboy II) o el guiño terrorífico a los duendes del polvo de Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988) de Hayao Miyazaki.