dijous, 27 d’octubre de 2011

Tímidos anónimos


El éxito reciente de las películas de Dany Boon (Bienvenidos al Norte, Nada que declarar), parece que ha dado pie a que más comedias francesas, lejos del pretencioso cine de autor galo, lleguen a distribuirse en nuestro país.

Este es el caso de Tímidos anónimos, una irregular comedia nutrida por las divertidas situaciones que se suceden en el encuentro entre un hombre y una mujer sumamente tímidos. Incapaces de relacionarse con naturalidad en su entorno.

Las secuencias en las que la pareja tiene sus primeras citas, son de un gran ingenio, sin duda lo mejor de la película. Secuencias en las que solo el dolor de mandíbula del espectador logra parar la carcajada.

Por desgracia, el resto es bastante anodino. Una película con una estética inspirada en Amelie (Le fabuleux destin d'Amélie Pulain, 2001) de Jean-Pierre Jeunet, pero con demasiados personajes y situaciones poco desarrollados. Es una lástima que la mayor parte de la película esté centrada en la trama simplona de cualquier comedia romántica y no se explote el potencial de un pasado de dos personajes que podría dar mucho juego.

Como tampoco se explotan las reuniones de Tímidos anónimos que dan título a la película, y sirven solo para mostrar unas secuencias cómicas sin demasiada consistencia.

dissabte, 15 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (10) 15-10-2011


Penúltimo día de Festival, y el último para mi. Mañana toca las maratones finales. Hoy ha sido el día en que más se ha llenado una sala a primera hora. La precuela de La cosa llamaba la atención y, a las 8:20 de la mañana, la cola ya empezaba a ser larga.


THE THING (2011) de Mathijs van Heijningen Jr.

Cuando se anunció un remake de La cosa (The thing, 1982) de John Carpenter, más de uno se puso las manos en la cabeza. ¿A quién se le ocurría realizar un remake de una película de culto como esta? De antemano, lo único que sabíamos todos es que saldría perdiendo ante cualquier comparación.

Poco a poco se supieron más detalles, como que se trataba de una precuela ambientada en la base noruega de donde procedía la criatura alienígena al inicio de la película de Carpenter. Así vemos como encuentran al alienígena en un bloque de hielo, de modo similar a El enigma de otro mundo (The thing from another world, 1951) de Christian Nyby y Howard Hawks, y a medio camino entre remake y precuela, volvemos a ver como la criatura va matando y copiando a las personas que trabajan en medio del paisaje antártico.

Aunque se han cuidado muchos detalles para que todo cuadre con la película de Carpenter (algunos, como la secuencia final, un poco metidos con calzador), desgraciadamente, ni los efectos digitales (técnicamente mejores) logran la misma sensación impactante de su predecesora, ni la atmósfera de paranoia está presente, ni hay secuencias memorables que permanecerán en nuestra retina.

Pero todo esto ya se sabía de antemano, cualquier comparación resultaría perdedora. Esta precuela no es más que una curiosidad para fans, o una peli correcta de género sin demasiado brillo.


DRIVE (2011) de Nicolas Winding Refn

Antes de ver esta película, me documenté con el anterior film de Winding Refn, Valhalla rising (ídem, 2009). A pesar de que es una película de factura impecable y con algunas secuencias memorables, Valhalla rising exige un bagaje cultural histórico-religioso y un libro de instrucciones para poder entrar en el film.

Por suerte, Drive mantiene todo lo bueno que había en su predecesora, pero incluye un guión terrenal perfectamente accesible para cualquier espectador. Drive es un thriller de género negro que esconde muchas capas donde rascar. Desde el conductor protagonista (muy similar al One-eye de Valhalla rising) cuyas acciones desvelan que hay un pasado tan interesante como misterioso, pasando por una factura estética impecable (b.s.o. y créditos homenajeando al cine de los 80), un ritmo pausado pero adecuado y un guión trabajado.

Pero Drive es mucho más que cualquier frase que puedan salir de mis dedos pulsando el teclado, y más tras 10 días intensos en los que no sé ni lo que escribo.


KILLER JOE (2011) de William Friedkin

Película sorpresa del festival que, hasta el día de ayer, no nos fue revelada. Y... menuda sorpresa nos habían reservado.

Una mezcla entre género negro y comedia loca. Muy loca. Una familia llena de personajes tan mezquinos como merecedores de pasar a la historia del cine. El padre ingenuo incapaz de decidir nada por sí mismo, la mujer que se acuesta con medio pueblo, el hijo que planea asesinar a su madre y la hija adolescente con una discapacidad intelectual causada por su madre que trató de asfixiarla con una almohada.

Con este panorama, solo hace falta presentar a quién da nombre esta película, Killer Joe, un policía que se gana un extra como asesino a sueldo.

Esta es la segunda película consecutiva de William Friedkin basada en una obra teatral de Tracy Letts (y guionista de ambos films), su predecesora, Bug (ídem, 2006) sigue inédita en España. Y, tras ver esta película, acudo raudo a la red en busca de una buena copia. Pues Killer Joe tiene el ideal ritmo rápido que te sumerge en un torbellino de secuencias pasadas de vueltas, propias de la mejor comedia ácida. Una sorpresa del Festival, muy grata.


VALORACIÓN FINAL

Las mejores películas que he visto (desde mi punto de vista) y sin orden alguno son: Mientras duermes de Jaume Balagueró, The yellow sea de Na Hong-jin, Attack the block de Joe Cornish, Melancholia de Lars Von Trier, Extraterrestre de Nacho Vigalondo, Drive de Nicolas Winding Refn y Killer Joe de William Friedkin.

Un peldaño por debajo, pero también recomendables pondría: Kill list de Ben Wheatley (si no fuera por la parte final, estaría entre las mejores), Apollo 18 de Gonzalo López-Gallego (el tipo de peli está demasiado manido como para decir que es imprescindible), Another earth de Mike Cahill, Livide de Alexandre Bustillo y Julien Maury y Shaolin de Benny Chan.

divendres, 14 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (9) 14-10-2011


Ya se acerca el último fin de semana de Festival. Las salas vuelven a estar concurridas, incluso se han agotado las entradas de más de una peli matinal.


JUAN DE LOS MUERTOS (2011) de Alejandro Brugués

Co-producción entre Cuba y España que, como su título indica (en fondo y en la forma de aparecer en los créditos iniciales), emula lo que ya hicieron Edgar Wright y Simon Pegg en Zombies party (Shaun of the dead, 2004).

La principal diferencia está en su localización, pues toda la acción transcurre en Cuba. Es una película divertida en su mayor parte y, además de zombies, también abunda una fuerte crítica a la Cuba de Fidel Castro, sin dejar de lado a los españoles (sobre nuestro patético sistema escolar, entre otras cosas) y a estadounidenses (Guantánamo se vislumbra como principal foco de infección zombie).

Para los más despistados en política, la película también tiene sus toques paródicos de otros films de género, tanto de terror como el cine de acción oriental.

A pesar de haber recibido un montón de subvenciones (entre las que se cuentan del gobierno de España, TVE, Junta de Andalucía y Canal Sur), el presupuesto no parece demasiado holgado, y la factura formal es de serie B. Y, como toda serie B que se precie, consigue su principal cometido: entretener sin demasiadas pretensiones.


EL PÁRAMO (2011) de Jaime Osorio Márquez

Esta mañana me ha tocado ver otra coproducción entre España y diversos países latinoamericanos (Colombia y Argentina), que está a las antípodas de lo que representa Juan de los muertos.

La factura formal de esta película es muy superior y, dentro de las limitaciones presupuestarias, no tiene nada que envidiar a cualquier película de Hollywood. Para ello abusa de primerísimos planos, que sirven tanto para crear la carga atmosférica de terror psicológico, como para evitar que se note demasiado que el presupuesto no es el de las grandes producciones norteamericanas.

Pero, como he dicho al inicio, representa todo lo contrario a Juan de los muertos, mientras aquella era divertida y entretenida, esta película es un aburrimiento total de principio a fin. Para colmo, los diálogos de los intérpretes colombianos, con un lenguaje demasiado local, tampoco ayudaban a entender demasiado, suerte de los subtítulos en inglés que ayudaban a seguir el hilo. El pretendido suspense no aparece por ningún lado, a pesar del alto volumen de la aturdidora banda sonora.

Buen ejercicio formal que le dará a Jaime Osorio Márquez la posibilidad de encontrar nuevos trabajos como director. Ahora solo hace falta que deje crear la historia a un guionista competente.


APOLLO 18 (2011) de Gonzalo López-Gallego

Entraba con miedo a la sala de El retiro, donde proyectaban la película del director de (la recomendable) El rey de la montaña (ídem, 2007). Pues el periódico gratuito que regala el Festival de Sitges la anunciaba como una película similar a El páramo.

Por suerte, el que escribe en dicho periódico, probablemente no haya visto ninguna de las dos películas, pues nada que ver tienen una con la otra. Apollo 18 no será excesivamente original, de hecho se podría definir como un cruce entre El proyecto de la bruja de Blair (The Blair witch project, 1999) de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez y Alien, el 8º pasajero (Alien, 1979) de Ridley Scott, pero sí consigue mantener el suspense durante todo el metraje y tiene buenos golpes de efecto terroríficos (eufemismo para susto).

López-Gallego entró en el proyecto cuando este ya estaba en marcha. De hecho la promoción viral del film obvió totalmente su nombre para tratar de vender la película como un hecho real (aunque ha estas alturas ya nadie cae en estos juegos, si no es por pura diversión), incluso le prohibieron conceder entrevistas hasta que no se estrenó el film en EEUU.

Lluís Alba

dijous, 13 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (8) 13-10-2011


Octavo día en Sitges. El agotamiento general sumado a que hoy vuelve a ser un día laborable, consigue que las butacas del Auditori estén mayoritariamente vacías. Por un lado se agradece, pues hoy no habrá cabezas delante que me obliguen a hacer ejercicios de funambulismo en el asiento para poder leer los subtítulos. Lo peor de Sitges es la mala visualización que tienen sus salas, pues ninguna se construyó específicamente para proyectar películas. Espero que algún día se le ocurra algún ingeniero pensante colocar los rótulos en la parte superior de la pantalla.


POULET AUX PRUNES (2011) de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud

Segunda película Satrapi y Paronnaud, también basada en un cómic de la dibujante iraní. Esta vez no se trata de una historia autobiográfica y cambia la animación por la imagen real.

El cómic está inspirado en un cuento que la propia madre de Satrapi le contaba durante su infancia. Narra la vida de un violinista (en el cómic original tocaba un tar, un instrumento persa) durante los últimos 8 días de su vida.

Alterna mediante flashbacks y flashforwards escenas de su vida pasada y la del futuro de sus hijos. No escatima en diversas propuestas visuales, tan variadas como los distintos saltos temporales. Secuencias de animación, de cine mudo, recreación televisiva de sit-com de los 80 etc...

No se trata de una obra tan personal y profunda como Persépolis (Persepolis, 2007), pero sí es lo suficientemente variopinta para disfrutarla que sabe tocar la fibra sensible en el preciso momento.


WOMB (2010) de Benedek Fliegauf

Después de tantos días de tralla encima, a uno le cuesta más entrar en los entresijos de la mente del director y tratar de racionalizar lo que pretende explicarnos.

Womb no es una peli de demasiada exigencia intelectual, pero sí de paciencia. La premisa de una mujer que pierde a su amante en un accidente de tráfico y decide clonarlo en su vientre, para que se convierta en su hijo y, al mismo tiempo, le recuerde a su amado, en manos de algún director más atrevido pudiera haber dado a una película interesante. Pero no es el caso de Womb, donde apenas ocurre nada en toda la película y se basa más en el suspense sobre que el hijo descubra su origen (suspense que no existe para el espectador). Finalmente vemos la única secuencia atrevida de la película, de un modo artificial e incoherente.

La ciencia ficción, por definición, ha de mostrar hechos que no ocurren en la realidad, pero la actitud y situaciones deben lograr que la película sea creíble. En ningún momento me he creído nada de la película, ni he entendido la forma de actuar de los personajes.


KILL LIST (2011) de Ben Wheatley

Kill list es una de esas películas con las que disfrutas en todo el metraje... todo, excepto el final abrupto que deja todo a expensas de la imaginación del espectador. No estoy en contra de los finales abiertos, pero no me ha parecido lo más adecuado para este tipo de film.

Una obra que toca varios géneros, principalmente el suspense, crea una gran atmósfera y capta el interés del espectador por descubrir que es lo que hay detrás de la persona que encarga tres asesinatos al dúo protagonista. Frecuenta también con el terror y el gore (en un par de secuencias brutalmente aplaudidas por el público de Sitges), pero también pasa por la comedia dramática al más puro estilo de Ricky Gervais (de hecho el protagonista, parece un clon suyo): discusiones de pareja y secuencias de humor con el toque ácido propio de los británicos.


SHAOLIN (2011) de Benny Chan

Película de artes marciales que presenta la novedad de incluir entre sus figurantes a auténticos monjes Shaolin que hacen todo tipo de acrobacias.

Película de entretenimiento, aventura y acción. Cuando en 2h10' una película se te hace corta es que te lo has pasado pipa viéndola (y más si tenemos en cuenta que era mi cuarta peli seguida del día). He disfrutado como un enano, no se le puede pedir más.

Jackie Chan tiene un papel secundario, pero se le reserva una secuencia para su lucimiento en artes marciales.

Lluís Alba

Festival de Sitges (7) 12-10-2011


Vuelve a ser día festivo, y se nota en el ambiente (además de los skin-heads que me he encontrado a primera hora en el metro). Hoy he tenido que tragarme las colas más largas de lo que llevamos de festival. Vigalondo y el anime llenan muchas butacas.


LIVIDE (2011) de Alexandre Bustillo y Julien Maury

Segunda película de los realizadores de A l'intérieur (ídem, 2007) que cosechó un gran éxito en un certamen anterior del Festival de Sitges.

Muchas de las características de su primer film continúan en Livide. La localización del terror se centra dentro de una casa y continúa el gore grotesco con toques de humor slapstick, deudor de Sam Raimi (que se acentúa más si cabe, con el personaje de la anciana).

El argumento terrenal de la primera película, que pasa a una versión vampírico-fantasmagórica, puede alejar un poco a los fans de su primera obra, que probablemente fue más sencilla y redonda.


EXTRATERRESTRE (2011) de Nacho Vigalondo

Tras un debut que hizo la delicia de los aficionados a la ciencia-ficción y, concretamente, al género de los viajes en el tiempo, Nacho Vigalondo se lanza a la comedia. Eso sí, disfrazada dentro de una invasión extraterrestre.

En el Festival de Sitges de este mismo año ya he podido ver un par de películas que usan la ciencia-ficción como excusa para contar otra cosa: Another earth y Melancholia. Extraterrestre también lo hace. Pues, bajo la excusa de una invasión extraterrestre mundial que deja las calles vacías de ciudadanos, se encuentra una de las mejores comedias románticas de enredo y triángulo amoroso que se han hecho en los últimos años.

No solo por tener un guión perfectamente hilvanado (la base para que una buena comedia funcione), sino por algunos hallazgos visuales que conviene destacar, como el uso del espacio del pequeño piso donde pasa la mayor parte de la acción. Vigalondo también da un nuevo giro a los manidos flashbacks finales que sirven de recordatorio para el espectador o como giro final que descubre una nueva película donde lo que habías visto era otra cosa. Estos flashbacks no los usa para explicar algo nuevo al espectador, si no para que cada personaje crea lo que quiera creer. En el fondo, Vigalondo nos está diciendo que en el cine todo es mentira y cualquier historia puede ser otra según la intención final del creador de la obra.

Para asegurarse las risas, cuenta con la participación de Carlos Areces y Raúl Cimas, con quienes Vigalondo ya colaboró en Muchachada Nui. No sé que le habrá parecido a los demás, aunque la mayor parte del público aplaudió más entusiasmada de lo habitual. Pero yo hasta hubiese aplaudido con las orejas de haber tenido esa habilidad.


A LETTER TO MOMO (2011) de Hiroyuki Okiura

Presentada como todo un acontecimiento en Sitges, incluso ha venido invitado el embajador japonés a presenciar la película, que ha servido como sentido homenaje a las víctimas del tsunami en Japón y para dar valor a una producción hecha totalmente a mano durante los últimos 7 años.

Hiroyuki Okiura cambia de registro, pues poco tiene que ver esta película con Jin-Roh (Jin-Rô, 1999). Aquella estaba más en la línea de Ghost in the shell (Mamoru Oshii fue su guionista), y el cambio de registro se acerca más a Hayao Miyazaki, y más concretamente a Mi vecino Tororo (Tonari no Totoro, 1988).

Historia muy similar, con una adolescente de protagonista cuyo padre muere de un accidente el mismo día en que ambos discuten. Poco después descubre en el escritorio de su padre el inicio de una carta que iba dirigida hacia ella que no acabó de escribir. Al inicio del film, se traslada con su madre, enferma de un asma severo, a vivir al campo, donde comenzará a ver criaturas fantásticas que viven en su nueva casa.

Lo único negativo que se puede decir de la película es su demasiada similitud al cine de Miyazaki (aunque con otro estilo de dibujo). Es una buena película pero suena a que ya la hemos visto.


CARRÉ BLANC (2011) de Jean-Baptiste Léonetti

Esta ha sido la cuarta película que he visto durante la mañana del 12 de Octubre. Y se trataba de un ejercicio de autor bastante difícil de entrar. Con una sucesión de secuencias, aparentemente inconexas, de las que costaba encontrar un sentido. No en vano, una gran parte de los espectadores han ido desfilando durante el transcurso del film (a pesar de que su director estaba presente en la sala).

Vista en conjunto, es una interesante reflexión en clave de ciencia-ficción de nuestro mundo escolar y laboral. Llevado al extremo en un futuro que no parece demasiado lejano. Probablemente el rechazo que la película provoca en el espectador, sea el mismo que debería provocarnos ese futuro (o presente) en el que las empresas dominan al ser humano.

Antes del film se ha proyectado A Function del surcoreano Lee Hyunsoo, que en menos de 9 minutos reflejaba un discurso parecido del film de Jean-Baptiste Léonetti.

Lluís Alba

dimarts, 11 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (6) 11-10-2011


Según el lenguaje futbolístico radiofónico, ya hemos pasado el ecuador del Festival. Tras unos días de tregua hoy ha vuelto el calor, tanto fuera como dentro del Auditori, donde el aire acondicionado ha estado más tiempo fuera de servicio que en funcionamiento. No es una sensación muy agradable pasar la película pegado a un asiento de terciopelo caluroso.


EMERGO (2011) de Carles Torrens

Nuevo debut de un cineasta catalán en la lengua de Shakespeare. Además, arropado por un guión de Rodrigo Cortés, quién triunfó recientemente con Buried (ídem, 2010).

No hay apenas nada nuevo en esta película sobre fenómenos paranormales, rodada con las mismas cámaras que tienen los personajes en la ficción: videocámara en mano y diversas mini-cámaras de seguridad.

Es inevitable compararla con Paranormal activity (ídem, 2007) de Oren Peli. Incluso se puede decir que es mejor o, al menos, no es tan amateur. Se puede vislumbrar que en Carles Torrens hay un buen cineasta, pero no le encuentro el sentido a debutar con una película demasiado similar a un éxito reciente que ya va por su segunda secuela.


MELANCHOLIA (2011) de Lars Von Trier

Soy fan de Lars Von Trier, todas sus películas me gustan. Y esta no es una excepción, incluso la metería en el saco de las excelentes.

Dividida en dos capítulos, uno centrado en Justine (Kirsten Dunst) y, el otro, en su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg). El primer capítulo es similar a Celebración (Festen, 1998) de Thomas Vintenberg, plagado de crítica social (familiar y laboral) y enormes diálogos. Mientras que el segundo es mucho más sereno y contemplativo.

Justine está enferma, no puede ser feliz. El primer capítulo, centrado en su boda, es diversión para los invitados y el espectador, solo Justine está triste. Cuando el posible apocalipsis se acerca, vemos como Claire es la apenada, mientras que Justine, incapaz de que le entristezca ya algo más, está en el mejor momento de su vida, feliz por primera vez en mucho tiempo y capaz de llevar mejor la situación que el resto de personajes.


TWIXT (2011) de Francis Ford Coppola

No sé si tomarme esta película a una broma de Coppola. Tiene imágenes bellas, situaciones divertidas, surrealistas y, en general, es bastante entretenida. Pero las situaciones se plantean sin resolver, incluso en su final abrupto y sin sentido, en el que las risas del editor y novelista parecen echas a costa del público que ha acudido a la sala.

Un argumento similar a múltiples películas de terror, como la lovecraftiana En la boca del miedo (In the mouth of madness, 1994) de John Carpenter, en el que escritor de novelas de terror (Val Kilmer) acude a un pequeño pueblo a firmar ejemplares de su último libro. El entorno del pueblo y sus sueños se mezclan para servirle de inspiración en un nuevo libro.

Por los sueños se encuentra con Edgar Allan Poe (Ben Chaplin) que le ayudará en su redacción y a una niña vampiro de 13 años llamada Victoria (mismo nombre y edad que la esposa de Poe cuando se casaron) a quién da vida Elle Fanning, ya metida en el clan de los Coppola tras su interpretación en Somewhere (ídem, 2010) de Sofia Coppola, que sigue demostrando tener mucho más talento interpretativo que su hermana Dakota.

Esta es la única película que he visto en 3D en el Festival, y parece otra broma más de Coppola, pues la película contiene solo dos breves secuencias tridimensionales anunciadas con unas gafas bicolor en pantalla.

dilluns, 10 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (5) 10-10-2011

Lunes, el tren vuelve a estar falto de festivaleros. Somos cuatro gatos los que andamos a primera hora de la mañana hacia el Auditori. Hoy "solo" veré dos películas, por aquello de que los pases en 3D no entran en el Abonament Matinée, no me importa demasiado, a pesar de perderme una peli de Takashi Miike, pero el 3D comienza a ser un gran bluf y, espero, poder verla más adelante en dos dimensiones. Aunque mañana proyectan la única peli en 3D que veré en el festival, pero eso es otra historia.


THE YELLOW SEA (Hwanghae, 2010) de Na Hong-jin

Excelente thriller de acción trepidante, del director de, la no menos excelente, Chaser (Chugyeogja, 2008) que ya pasó con merecido éxito por el Festival de Sitges.

La producción de la Fox international, ha ayudado a que el acabado final resulte mucho más elegante que en su película predecesora. La escasez en la imaginación de los guionistas de Hollywood parece haber hecho aflorar nuevas ideas en las productoras. Ahora se dedican a producir películas de directores renombrados extranjeros para, así, asegurarse el remake que, sin duda, realizarán en breve.

La película está dividida en cuatro capítulos, en los que un taxista endeudado se ve obligado a trabajar de asesino en serie. Con un inicio sencillo, poco a poco la trama se va complicando como una espiral y, lo que parece afectar solo a dos personas, irá involucrando a mucha más gente.

Grandes personajes, buena factura, suspense, acción y crítica social consiguen mantener la atención a pesar de su larga duración.


BELLFLOWER (2011) de Evan Glodell

Como los personajes de Los inútiles (I vitelloni, 1953) de Federico Fellini o los de las primeras películas de Kevin Smith, encontramos a un grupo de jóvenes que deambulan por la vida. Ocupan su tiempo libre en realizar una fantasía infantil ideada cuando vieron Mad Max por televisión. Crean un lanzallamas casero, tunean un coche y una moto. Por si algún día llega el apocalipsis, ser los líderes del nuevo orden.

El camino se desvía cuando Woodrow (encarnado por el propio director) conoce a Milly, una chica alocada con la que empieza a salir.

Filmada con un estilo sucio, usando cámaras antiguas o efectos similares para que aparezcan imágenes excesivamente desenfocadas o con manchas. La película tiene diversos cambios de estilo, desde la película romántica de estilo "indie", al drama, a la acción más sangrienta, para acabar en un epílogo decepcionante (por cobarde y traidor) que hizo dudar a los espectadores sobre si la película merecía ser aplaudida o silbada.

diumenge, 9 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (4) 9-10-2011


Primer domingo de Festival, igual que ayer, la gente acude en masa. Es el cuarto día y muchas caras desconocidas empiezan a dejar de serlo.

Con el Abonament matinée no se incluyen películas en 3D, por lo que el tiempo que dura Les contes de la nuit de Michel Ocelot lo he empleado en ver la conferencia de Hiroshi Ishiguro, el creador de los geminoides que forman parte del cartel principal del Festival de este año. La charla ha sido amena, sin profundizar apenas en tecnicismos debido al público cinéfilo y no científico de la sala. La única conclusión que he podido sacar es que estamos más cerca de un futuro parecido al de Los sustitutos (Surrogates, 2009) de Jonathan Mostow que al de Inteligencia Artificial (A.I. Artificial Intelligence, 2001) de Steven Spielberg. Y, como anécdota, nos ha explicado que en Japón es de mala educación hablar con el teléfono móvil en un restaurante, por lo que usar un androide como sustituto podría servir a los japoneses para hacer llamadas en lugares públicos sin tener que avergonzarse.


ANOTHER EARTH (2011) de Mike Cahill

Opera prima del director, película de estilo indie, que usa la ciencia ficción como telón de fondo y metáfora de una pequeña historia dramática. Estamos en un caso similar al de Monsters (ídem, 2010) de Gareth Edwards que pudo verse el año pasado en el festival.

Mientras se descubre que existe otro planeta Tierra igual que el nuestro, con las mismas ciudades y habitantes, una joven adolescente tiene un accidente automovilístico en el que deja en coma a un músico (William Mapother, el Ethan de Perdidos), mata a su esposa embarazada y a su hijo.

La nueva Tierra servirá de metáfora donde las desgracias pueden llegar a superarse con nuevas oportunidades.


VERBO (2011) de Eduardo Chapero-Jackson

Con una trayectoria curtida a base de cortometrajes multipremiados, Eduardo Chapero-Jackson se lanza a rodar su primer largo con una historia personal.

Un cuento protagonizado por una adolescente de 15 años, igual que el target principal al que va destinada la película. Con arquetipos bastante habituales en el punto de vista adolescente, en el que los adultos son gente aburrida, amargada y están siempre en contra del joven.

Los adolescentes que están al borde del suicidio, tienen una oportunidad de volver a recuperar su vida cuando entran en un submundo poblado por hip-hoperos ataviados con capuchas, soportando fluorescentes en sus manos y desplazándose por las cloacas a través de sus skates.

Recomendable para adolescentes amantes del Hip-hop español y, especialmente de Nach, quien realiza un cameo y colabora en la música de la película.

Tras el pase de la película, Eduardo Chapero-Jackson, Alba García, Miguel Ángel Silvestre, Nawja Nimri, Verónica Echegui y Macarena Gómez, participaron en un coloquio con la prensa y el público asistente. Alba García, la protagonista del film, debuta en el cine y en la interpretación con esta película, tras participar por casualidad en el casting. En principio, el protagonista iba a ser masculino, pero Chapero-Jackson al ver a Alba García decidió cambiarlo de sexo. Prácticamente todos los actores conocían anteriormente al director, y esa es la principal razón para que actrices como Macarena Gómez aceptaran participar en un papel tan pequeño y sin apenas diálogos.


GANTZ (2010) de Shinsuke Sato

Primera de las dos películas que tratan de resumir todos los tomos del manga homónimo.

Desconozco prácticamente la obra en que se basa, pero me cuentan que en el manga hay más ideas subversivas, conductas extremas de los personajes, desnudos y escenas de sexo. Por lo que estamos ante una obra que ha rebajado su tono al trasladarse de medio.

Dejando a parte esta pérdida, la película (o media película, porque no está completa sin su segunda parte) es un puro entretenimiento de acción, en el que no faltan escenas de lucha, gore y personajes alienígenas curiosos.

dissabte, 8 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (3) 8-10-2011


Primer fin de semana del Festival. Se nota, pues ya no camino solo desde la estación de tren hasta el Auditori. Hordas de frikis se adueñan de las estrechas aceras de esta bonita localidad. El espectáculo es similar a una carrera de marcha con gente poco atlética y torpe en su mayoría.

Entre una sesión y otra he conseguido ver a los fans de la Saga Crepúsculo, ataviados de mantas y cojines sobre los que han dormido toda la noche a la intemperie. Y todo para ver un actor secundario de la película, el día que tiren la casa por la ventana y venga alguien del trío protagonista no se que pasará.


MIENTRAS DUERMES (2011) de Jaume Balagueró

No tenía especiales esperanzas depositadas en el film. Pues, salvo REC, no congenio demasiado con el cine del director ilerdense. Pero me he llevado una grata sorpresa con esta película narrada bajo el punto de vista de un psicópata.

Cierto que no es algo novedoso, pues la serie Dexter lleva ya seis años con una temática parecida. Pero la serie de la HBO se justifica en la visión de un asesino que solo mata a gente que se lo merece, una vuelta de tuerca al cine fascistoide de Charles Bronson. Mientras que el mérito de Balagueró está en conseguir sentirnos identificados con el psicópata encarnado por Luis Tosar, sin ninguna coartada con la que justificarnos.

Recientemente la nueva Hammer estrenó una película con una premisa calcada: La víctima perfecta (The resident, 2011) de Antti Jokinen, con resultados bastante lamentables. La comparación entre ambas películas es un ejemplo perfecto de que no existen ideas malas, sino malas maneras de contarlas.


JANE EYRE (2011) de Cary Fukunaga

Ni conozco la filmografía del director, ni la novela original, ni ninguna otra de las múltiples adaptaciones de la obra de Charlotte Brontë. Lo más cerca que he estado de la obra es cuando me dio por leer Cumbres borrascosas de su hermana Emily Brontë.

Sobre el argumento no diré nada nuevo que se haya podido decir en los últimos 164 años que han transcurrido desde su primera publicación. Como suele ocurrir en este tipo de adaptaciones, se nota que siempre falta algo por desarrollar. Así, todo lo relacionado con el personaje de Jamie Bell y sus hermanas queda más desdibujado, para tratar con mayor atención lo que parece la trama principal de la novela: la parte en la que Mia Wasikoska y Michael Fassbender demuestran ser buenos actores además de guapos.

Fukunaga realiza una película clásica, sin necesidad de filmarla con un estilo clásico. Donde la fotografía, aparentemente basada en la luz natural, es lo más destacable.


HELL (2011) de Tim Fehlbaum

El director alemán ha estado presente en el pase de la película. Tímido desde el inicio y hablando en un inglés bastante entendible (como suele ocurrir en los que no hablan de forma natural alguna lengua), nos comenta que el título Hell (o gel, bromeando sobre como lo pronunciamos aquí), además de ser infierno en inglés, también significa algo parecido a claro o luminoso en alemán. Y, así es como debemos tomarlo para entender mejor el film.

Haciendo honor a su título, la película muestra un planeta donde la temperatura del sol se ha elevado tanto que es imposible exponerse demasiado rato ante él sin recibir quemaduras mortales. Para representar esa sensación, usa una fotografía sobreexpuesta para que apenas vislumbremos algo entre la luz blanca cegadora del sol.

Es una peli correcta sobre un mundo post-apocalíptico en el que los seres humanos sacan lo peor de sí mismos debido a la escasez de agua y alimentos. Nada nuevo que no hayamos visto cientos de veces en películas de zombies, infectados o cualquier otro motivo que se quiera representar para acabar con la humanidad. El 2012 está cerca y, parece, que no vamos a parar de ver películas similares.


ATTACK THE BLOCK (2011) de Joe Cornish

Apadrinado por Edgar Wright, nos llega la primera película como director de Joe Cornish. Sin duda uno de los mejores debuts del cine reciente con una película que es, desde ya mismo, un clásico del género fantástico.

El espíritu de la misma está en Los Goonies (The goonies, 1985) de Richard Donner. Pero dista mucho de ser un homenaje nostálgico como la reciente Super 8 (ídem, 2011) de JJ Abrams, si no más bien una actualización del género a una nueva época, lugar y concepto de la sociedad.

Los adolescentes protagonistas son unos pandilleros de barrio que se dedican a atracar y a trapichear con marihuana hasta que, una noche, se enfrentan a una invasión alienígena que ataca su barrio. Pura aventura doméstica, en el que los personajes evolucionan mientras le patean el culo a unos extraterrestres de diseño sencillo pero novedoso.

divendres, 7 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (2) 7-10-2011


Segundo día en Sitges, todavía no es fin de semana y, por ello, se trata de una mañana tranquila sin aglomeraciones ni largas colas.


LOBOS DE ARGA (2011) de Juan Martínez Moreno

Tras el paso por la comedia y el trhiller, Juan Martínez Moreno presenta una película que mezcla la comedia con el terror fantástico.

Con un reparto encabezado por Gorka Otxoa, Carlos Areces y Secun de la Rosa, ya podemos suponer que la película está más cerca de la comedia que de cualquier otra cosa. Pero, paradójicamente, mejora en los momentos estrictamente fantásticos que cuando pretende hacer humor. Salvo algunos diálogos (prácticamente todos los de Carlos Areces) y situaciones aisladas, el humor es más bien facilón y, en ocasiones, de vergüenza ajena.

Por suerte, la mezcla de géneros, deja paso a un homenaje (nada oculto) a Lovecraft y a las películas de Paul Naschy, que funciona bastante bien. El aspecto físico del hombre lobo es una mezcla entre las películas del mencionado Jacinto Molina y los gigantescos licántropos que se han puesto tan de moda en el Hollywood de la última década.


INTRUDERS (2011) De Juan Carlos Fresnadillo

En la sala del Auditori nos acompaña el propio Fresnadillo y uno de los guionistas de la película, Nicolás Casariego. Mientras Fresnadillo nos introduce durante varios minutos en su idea de la película, Casariego prefiere omitir cualquier palabra y pide al proyeccionista* que empiece la función al proyeccionista. * Mención aparte merece el proyeccionista de estos días, todavía no ha tenido tiempo de tomar las medidas de la pantalla, porque siempre corta la imagen por la parte superior.

Como en Lobos de Arga, también estamos ante la tercera película de un director español. Aunque Fresnadillo pasó por el cine de encargo mainstream, al dirigir 28 semanas después (28 weeks later, 2007). Intruders parece una mezcla de su universo más personal que pudimos ver en Intacto (ídem, 2001) y el cine de grandes estudios.

Intruders nos habla del miedo del desconocido que entra en casa, del miedo a los cuentos que nos leen nuestros padres por la noche. Para ello crea un personaje aterrador, Carahueca, que entra en las habitaciones de nuestros hogares a robar los rostros de los niños. La película muestra en paralelo los efectos de esta criatura fantástica en dos familias diferentes, una en Madrid y otra en Londres. Mientras unos buscan auxilio en la religión, los otros en la psicología. Dos formas de adentrarse en la posible solución a un mismo problema.

Hay ecos de Hitchcock y de Wes Craven. Pero, por encima de todo, de Shyamalan. El tono de suspense general y el giro final, consigue que no nos hubiera extrañado nada ver al director indio acreditado como director de la película. Pero Fresnadillo usa un truco interesante (que no desvelaré aquí) para que nadie se adelante al giro final que, de otra forma, hubiese resultado demasiado previsible.


SCABBARD SAMURAI (2011) de Hitoshi Matsumoto

Para acabar de redondear el día, también he podido ver la tercera película en la filmografía de otro director. Esta vez, del japonés Hitoshi Matsumoto, cuyo anterior film, Symbol (Shinboru, 2009) es ya una obra de culto.

El gusto por usar los recursos propios del anime y manga también es palpable en esta película. Un samurái sin espada viaja sin rumbo fijo con su hija. Hasta que es capturado y condenado a muerte. Pero con una posibilidad de condonar la pena: tiene 30 días para conseguir que el príncipe sonría. No será tarea fácil, pues el joven príncipe parece un alma que se arrastra sin vida, tras la muerte de su madre. Y 12 personas ya lo intentaron sin éxito antes que él.

Durante toda la película, vemos las diferentes formas que se ingenia el samurái, su hija o los dos carceleros para conseguir el propósito. Una serie de secuencias absurdas, unas más graciosas que otras, algunas más gratuitas que otras. Tan divertidos como innecesarios son los tres asesinos, tres personajes secundarios que aparecen durante todo el metraje en segundo plano.

Lluís Alba

dijous, 6 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (1) 6-10-2011


Llego a la cola de recogida de entradas del Auditori a las 8:40, no hay demasiada gente esperando, hasta las 9:00 no abren las taquillas. A las 9:10 siguen sin abrir, y el sol comienza a asomar por detrás de los edificios situados frente al Auditori. Ya se sabe que el sol y el público cinéfilo no son buenos amigos. Lo que hasta ese momento era una cola paciente, se convierte en una tensa espera que hace aflorar los instintos nerviosos del más calmado de los frikis. La cola ya es larga y, la mayoría, no lograrán comprar/recoger su entrada para la primera sesión de Eva, a las 10:00. Poco importaría, pues a las 12:00 hay otro pase. Pero los primeros síntomas graves de la situación surgen de una voz anónima que nos informa que, como es costumbre, el primer pase es en versión original, mientras que el segundo es doblado. El horror del cinéfilo a tener que ver una película doblada, todavía hace alterar más los nervios de aquellos que se están abrasando con el sol matinal de Sitges. Empieza a haber carreras sin sentido de un lado a otro, en la búsqueda de una inexistente puerta alternativa por donde poder acceder.

Finalmente, a las 9:45 se abre la taquilla. Y, para no perder la costumbre, sin explicación alguna del retraso por parte de los responsables del Festival. Como al que madruga, Guardiola ayuda, llego a tiempo para recoger mi abono y entrar en el pase de las 10:00 de Eva.


EVA (2011) de Kike Maíllo

El pase en v.o. de Eva mezcla catalán y castellano según los actores que aparezcan en escena. Ambientada en un 2041 de ambiente retro, evidenciado por estar filmado en escenarios que, hoy mismo, ya son antiguos. Tanto los edificios (interiores y exteriores), como la ropa, vehículos y demás utensilios, son más propios de la década de los 70 del pasado siglo que del imaginario fantástico al que estamos habituados de un futuro medianamente lejano.

El ajuste presupuestario no es el único motivo para elegir esta ambientación, pues el homenaje a la ciencia ficción, al fantástico y al cómic también tiene su importancia. Desde los primeros androides que vemos en la nieve, clavados a los oxidados robots de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) de George Lucas, pasando por el homenaje a la Arale Norimaki del Doctor Slump, o el mayordomo salido de un cómic de Tintín e interpretado magistralmente por Lluís Homar.

Una mezcla de lo que habrá mamado Kike Maíllo en su infancia sumado a otros referentes más cercanos como el Spielberg de Inteligencia artificial (Artificial Intelligence: AI, 2001) y Minority Report (ídem, 2002), aderezado con una filmación clásica y una estructura propia de una serie de televisión, dotan a la película de un carácter especial que nos hace olvidar lo previsible del relato y un clímax final algo desangelado.


CONTAGION (2011) de Steven Soderbergh

La similitud estructural más cercana a la propia cinematografía del director la encontraríamos en Traffic (ídem, 2000), pues Contagion también es una película coral que narra en paralelo los diferentes efectos de una misma situación en el mundo.

Lo que entonces fue la droga, ahora es una enfermedad vírica altamente contagiosa. Pero Soderbergh no es cualquier cineasta, y para realizar una película convencional sobre el mismo tema ya tenemos Estallido (Outbreak, 1995) de Wolfgang Petersen.

Soderbergh usa como excusa el virus mortal para tocar otros temas. Le interesa los efectos de la globalización, demoniza a internet y a los "bloggeros" (más de uno se habrá sentido humillado en la sala). Mientras que ensalza los métodos tradicionales de relación y tratamiento de un problema.

No hay escenas artificiosas en la película, por lo que no vemos ningún drama forzado, ni demasiada sangre, ni efectos digitales rebosando por encima del celuloide. Para causar terror, a Soderbergh le basta con el sonido de una tos, la imagen de unas manos apoyadas en la barra de metro, o la visión de unas gallinas en un mercado de Hong Kong. Todo es sobriedad, como si de un documental se tratara, en el que vemos perfectamente ordenados en paralelo los hechos en común que afectan al mismo tiempo al planeta entero.

Lluís Alba