dilluns, 10 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (5) 10-10-2011

Lunes, el tren vuelve a estar falto de festivaleros. Somos cuatro gatos los que andamos a primera hora de la mañana hacia el Auditori. Hoy "solo" veré dos películas, por aquello de que los pases en 3D no entran en el Abonament Matinée, no me importa demasiado, a pesar de perderme una peli de Takashi Miike, pero el 3D comienza a ser un gran bluf y, espero, poder verla más adelante en dos dimensiones. Aunque mañana proyectan la única peli en 3D que veré en el festival, pero eso es otra historia.


THE YELLOW SEA (Hwanghae, 2010) de Na Hong-jin

Excelente thriller de acción trepidante, del director de, la no menos excelente, Chaser (Chugyeogja, 2008) que ya pasó con merecido éxito por el Festival de Sitges.

La producción de la Fox international, ha ayudado a que el acabado final resulte mucho más elegante que en su película predecesora. La escasez en la imaginación de los guionistas de Hollywood parece haber hecho aflorar nuevas ideas en las productoras. Ahora se dedican a producir películas de directores renombrados extranjeros para, así, asegurarse el remake que, sin duda, realizarán en breve.

La película está dividida en cuatro capítulos, en los que un taxista endeudado se ve obligado a trabajar de asesino en serie. Con un inicio sencillo, poco a poco la trama se va complicando como una espiral y, lo que parece afectar solo a dos personas, irá involucrando a mucha más gente.

Grandes personajes, buena factura, suspense, acción y crítica social consiguen mantener la atención a pesar de su larga duración.


BELLFLOWER (2011) de Evan Glodell

Como los personajes de Los inútiles (I vitelloni, 1953) de Federico Fellini o los de las primeras películas de Kevin Smith, encontramos a un grupo de jóvenes que deambulan por la vida. Ocupan su tiempo libre en realizar una fantasía infantil ideada cuando vieron Mad Max por televisión. Crean un lanzallamas casero, tunean un coche y una moto. Por si algún día llega el apocalipsis, ser los líderes del nuevo orden.

El camino se desvía cuando Woodrow (encarnado por el propio director) conoce a Milly, una chica alocada con la que empieza a salir.

Filmada con un estilo sucio, usando cámaras antiguas o efectos similares para que aparezcan imágenes excesivamente desenfocadas o con manchas. La película tiene diversos cambios de estilo, desde la película romántica de estilo "indie", al drama, a la acción más sangrienta, para acabar en un epílogo decepcionante (por cobarde y traidor) que hizo dudar a los espectadores sobre si la película merecía ser aplaudida o silbada.