dissabte, 8 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (3) 8-10-2011


Primer fin de semana del Festival. Se nota, pues ya no camino solo desde la estación de tren hasta el Auditori. Hordas de frikis se adueñan de las estrechas aceras de esta bonita localidad. El espectáculo es similar a una carrera de marcha con gente poco atlética y torpe en su mayoría.

Entre una sesión y otra he conseguido ver a los fans de la Saga Crepúsculo, ataviados de mantas y cojines sobre los que han dormido toda la noche a la intemperie. Y todo para ver un actor secundario de la película, el día que tiren la casa por la ventana y venga alguien del trío protagonista no se que pasará.


MIENTRAS DUERMES (2011) de Jaume Balagueró

No tenía especiales esperanzas depositadas en el film. Pues, salvo REC, no congenio demasiado con el cine del director ilerdense. Pero me he llevado una grata sorpresa con esta película narrada bajo el punto de vista de un psicópata.

Cierto que no es algo novedoso, pues la serie Dexter lleva ya seis años con una temática parecida. Pero la serie de la HBO se justifica en la visión de un asesino que solo mata a gente que se lo merece, una vuelta de tuerca al cine fascistoide de Charles Bronson. Mientras que el mérito de Balagueró está en conseguir sentirnos identificados con el psicópata encarnado por Luis Tosar, sin ninguna coartada con la que justificarnos.

Recientemente la nueva Hammer estrenó una película con una premisa calcada: La víctima perfecta (The resident, 2011) de Antti Jokinen, con resultados bastante lamentables. La comparación entre ambas películas es un ejemplo perfecto de que no existen ideas malas, sino malas maneras de contarlas.


JANE EYRE (2011) de Cary Fukunaga

Ni conozco la filmografía del director, ni la novela original, ni ninguna otra de las múltiples adaptaciones de la obra de Charlotte Brontë. Lo más cerca que he estado de la obra es cuando me dio por leer Cumbres borrascosas de su hermana Emily Brontë.

Sobre el argumento no diré nada nuevo que se haya podido decir en los últimos 164 años que han transcurrido desde su primera publicación. Como suele ocurrir en este tipo de adaptaciones, se nota que siempre falta algo por desarrollar. Así, todo lo relacionado con el personaje de Jamie Bell y sus hermanas queda más desdibujado, para tratar con mayor atención lo que parece la trama principal de la novela: la parte en la que Mia Wasikoska y Michael Fassbender demuestran ser buenos actores además de guapos.

Fukunaga realiza una película clásica, sin necesidad de filmarla con un estilo clásico. Donde la fotografía, aparentemente basada en la luz natural, es lo más destacable.


HELL (2011) de Tim Fehlbaum

El director alemán ha estado presente en el pase de la película. Tímido desde el inicio y hablando en un inglés bastante entendible (como suele ocurrir en los que no hablan de forma natural alguna lengua), nos comenta que el título Hell (o gel, bromeando sobre como lo pronunciamos aquí), además de ser infierno en inglés, también significa algo parecido a claro o luminoso en alemán. Y, así es como debemos tomarlo para entender mejor el film.

Haciendo honor a su título, la película muestra un planeta donde la temperatura del sol se ha elevado tanto que es imposible exponerse demasiado rato ante él sin recibir quemaduras mortales. Para representar esa sensación, usa una fotografía sobreexpuesta para que apenas vislumbremos algo entre la luz blanca cegadora del sol.

Es una peli correcta sobre un mundo post-apocalíptico en el que los seres humanos sacan lo peor de sí mismos debido a la escasez de agua y alimentos. Nada nuevo que no hayamos visto cientos de veces en películas de zombies, infectados o cualquier otro motivo que se quiera representar para acabar con la humanidad. El 2012 está cerca y, parece, que no vamos a parar de ver películas similares.


ATTACK THE BLOCK (2011) de Joe Cornish

Apadrinado por Edgar Wright, nos llega la primera película como director de Joe Cornish. Sin duda uno de los mejores debuts del cine reciente con una película que es, desde ya mismo, un clásico del género fantástico.

El espíritu de la misma está en Los Goonies (The goonies, 1985) de Richard Donner. Pero dista mucho de ser un homenaje nostálgico como la reciente Super 8 (ídem, 2011) de JJ Abrams, si no más bien una actualización del género a una nueva época, lugar y concepto de la sociedad.

Los adolescentes protagonistas son unos pandilleros de barrio que se dedican a atracar y a trapichear con marihuana hasta que, una noche, se enfrentan a una invasión alienígena que ataca su barrio. Pura aventura doméstica, en el que los personajes evolucionan mientras le patean el culo a unos extraterrestres de diseño sencillo pero novedoso.