dijous, 20 de maig de 2010

Two lovers

Resulta extraño el desconocimiento de James Gray, no tan sólo por parte del gran público, si no también por parte del más cinéfilo. Un reflejo claro de esta situación es que su última película, Two lovers, haya llegado con dos años de retraso a nuestros cines y casi de tapadillo.

Esta película resulta un cambio de género en su carrera. Cambia el thriller por el drama romántico. Pero continua todo lo demás. En Two lovers seguimos encontrando una disección perfecta de las relaciones familiares, un protagonista (encarnado por su actor fetiche, Joaquin Phoenix) que no desea el destino determinado por sus padres y una relación amorosa controvertida.

La ausencia de acción queda perfectamente suplida por una mayor atención a las relaciones amorosas. Joaquin Phoenix borda la interpretación del personaje bipolar que navega entre dos vidas: una para la que parece predestinado por su familia y la otra junto al personaje de Gwyneth Paltrow, ajena totalmente a lo que su padre desea para él. Con la maestría de la que sólo unos pocos están dotados, James Gray define varios triángulos amorosos a partir de la analogía del trastorno bipolar del protagonista.

La ambientación en Nueva York, la perfecta definición de personajes, sus enredos amorosos y el trasfondo judío provoca una irresistible comparación con Woody Allen. Una comparación en la que Gray no queda malparado.

Lluís Alba

Robin Hood

Este proyecto nació inicialmente con la idea de dar la vuelta a la tortilla a la leyenda de Robin Hood, dándole un protagonismo al sheriff de Nottingham y presentando al arquero de Sherwood como el villano de la función. Russell Crowe encarnaría al sheriff. Cuando el proyecto llegó a manos de Ridley Scott, se volvió al planteamiento habitual de la leyenda. A pesar de su edad, Russell Crowe encarnaría a Robin Hood. Con 46 años, un año más del que tenía Sean Connery cuando encarnó al personaje en las postrimerías de su vida, en Robin y Marian.

Más allá del hecho que parezca innecesario una nueva película sobre el personaje, por lo menos cabe destacar que se ha intentado buscar un planteamiento original. Como se trata de una leyenda, no se le puede achacar que se muestre el origen del personaje con una edad avanzada con respecto a lo que estamos habituados. Pero sí sorprende un poco. Incluso el guión parece que juegue a dos bandas, explicando el origen del personaje con un argumento que toma ideas de Robin y Marian, que representaba el final de la carrera de Robin Hood.

Particularmente no me considero fan de Ridley Scott, ni siquiera he visto todas sus películas. Pero tampoco estoy entre los detractores cuya opinión es que Blade Runner y Alien, el 8º pasajero son buenas a pesar de Ridley Scott. Lo que sí siento un profundo respeto por su figura como director desde que vi uno de los documentales que traía la caja de Alien quadrilogy. A pesar del peloteo habitual de los complementos en DVD, lo que quedaba evidente es que se trataba de un profesional de mucho talento que supo aprovechar el momento.

En Robin Hood encontramos todo lo que se puede esperar de un proyecto de estudio bajo la batuta de un buen director. Planificación visual clásica (alegoría de buena planificación), guión cuidado, ambientación perfecta y buenos actores al frente. Con sus dosis justas de acción, de desarrollo y de romanticismo. La pareja que forman Russell Crowe y Cate Blanchett, funciona a la perfección. Sus diálogos, situaciones y evolución como pareja, no sólo encajan bien con la acción si no que se tornan en escenas brillantes como las de los clásicos de Hollywood.

Los fans del personaje echarán de menos más flechas y les sobrará el politiqueo a lo Bravehart. El discurso de Robin Hood sobre la autodeterminación de los pueblos hubiese sido censurado en nuestro país en tiempos de Franco. Pero vivimos otros tiempos en los que hay libertad de expresión, en los que los políticos no sienten la necesidad de engañar al pueblo a sus espaldas, pues funciona igual haciéndolo en nuestra cara.

Lluís Alba

dijous, 13 de maig de 2010

Un ciudadano ejemplar

Esta película puede ser despreciable para muchos. Un thriller con mensaje fascista tiene todos los números para ser repudiado fácilmente. Pero si dejamos a un lado ese mensaje, estamos ante un thriller que sabe mantener el interés con sus giros argumentales. Hasta un final abruptamente resuelto, que solo mirado desde el escepticismo (necesario ante un guión imposible) puede llegar a satisfacer ligeramente.

Lastimosamente el personaje principal de la película, una mezcla entre Hannibal Lecter, Charles Bronson y Jigsaw, debería haber caído en manos de un actor más solvente. Gerard Butler no es capaz de matizar la riqueza interpretativa que precisaba este personaje. Y el bajón interpretativo se hace más evidente si lo comparamos con su compañero de reparto, Jamie Foxx. Como siempre está a un alto nivel, sin importar de que película se trate.

Supongo que el mensaje del film, tendrá mucho más calado en los EEUU, donde todavía existe la pena de muerte en la mayoría de sus estados. Una película que se convierte en un panfleto más para reforzar a los partidarios de la pena máxima. Desde España se puede ver con el distanciamiento necesario para disfrutar de un thriller entretenido, ya que los partidarios de la pena de muerte son una minoría…

Lluís Alba