divendres, 28 de desembre de 2007

TRAILER - Monstruoso (Cloverfield)

Estreno el 1 de febrero de 2008


video

La búsqueda. El diario secreto

Una vez vista esta película dudo si se trataba de una secuela o de un remake. Pues prácticamente nos encontramos con lo mismo que su primera parte.

Es decir vemos a una mezcla de Robert Langdon e Indiana Jones, caracterizado por un Nicolas Cage con peluquín, en una especie de gincana por todo el mundo. En la que todo el metraje están buscando una pista que lleva a otra sin tiempo a parar ni para tomar un café.

Podrían decirle a Nicolas Cage que ser calvo no es tan malo, incluso hay muchos calvos jóvenes y sexys. Quizás siga llevando peluquín para poder aparentar la misma edad que las compañeras que le meten en sus películas, siempre 15 o 20 años más jóvenes que él.
Para equilibrar un poco las edades, está el personaje interpretado por Justin Bartha, que es una especie de Jar Jar Binks que le sirve de escudero fiel y ayudante resuelveenigmas.
En lo que a actores veteranos se refiere, esta secuela añade a un malísimo Ed Harris y a Helen Mirren como ex-esposa de John Voight. Que finalmente ayudan a hacernos felices durante el tiempo que vemos la peli y hacernos creer por unos momentos que todo lo bonito puede ser realidad.

Esta es una película que está hecha para pasar el rato, para verla sin pensar. Por eso obviamos algunos fallos (por la cara) de guión o la (extrema) facilidad con la que resuelven las pistas. Tanto podemos dejar de pensar, que si nos dormimos en el cine un rato, podemos seguir viendo la película sin perder el hilo.

Como todas las películas producidas por Jerry Bruckheimer encontramos acción sin parar, para tenernos entretenidos las 2 horas del film y evadirnos por unos momentos de una realidad que nunca resultará tan fácil y agradable como las aventuras de Nicolas Cage.

Lluís Alba

dissabte, 22 de desembre de 2007

Soy leyenda

Tercera versión cinematográfica de la novela de Richard Matheson. En la que el mismo personaje ha sido interpretado por actores tan dispares como Vincent Price, Charlton Heston y, ahora, Will Smith. Evolucionando (o involucionando) un personaje de maduro científico a joven militar (y científico también).

La novela y la primera versión cinematográfica sirvió como base para La noche de los muertos vivientes de George A. Romero. Cambiando a los infectados vampiros por muertos vivientes. En esta versión, son todo lo contrario a los cánones de muertos vivientes. Pues los albinos corren y saltan tanto o más que los zombies de El amanecer de los muertos. En esta ocasión las criaturas están hechas íntegramente por ordenador, algo que puede facilitar la realización de sus saltos acrobáticos, pero que evita que podamos relacionarlos con los seres humanos que fueron. Dudo que esta haya sido la mejor elección para representar a los infectados.


También pongo en duda la elección de Will Smith para el personaje principal, pues al no tener un director que sepa acotarlo a la justa medida del personaje, tiene alguna secuencia payasil absurda que nos recuerda que fue El príncipe de Bel Air, cuando interpreta “a capela” una canción de Bob Marley.


Hay una secuencia en la que Will Smith recita de memoria los diálogos de la película Shrek, que ha tenido que verla múltiples veces (algo incoherente con la historia, pues tiene un videoclub al que ha acudido a diario durante los 1.000 días que ha pasado sólo). Supongo que es un homenaje a todos los que vimos en Antena 3 más de 1.000 veces cada capítulo de El príncipe de Bel Air y éramos capaces de recitar los diálogos igual que hace Will con Shrek.


Otra de las cosas que perjudica a la película es el tufillo cristiano que la envuelve. Se aprecia en alguna secuencia de los flashbacks que nos ilustran cómo se separó Will Smith de su familia. Cómo de la aparición de un personaje que se convierte en una especie de mesías salvador. Sobretodo en la absurda secuencia final. Sin desvelar nada, sólo diré que un absurdo tatuaje de una mariposa que le recuerda a un juego con su hija es lo que provoca la resolución del film. Un final bastante innecesario.


Lo único que aporta esta nueva versión es la tecnología punta en efectos especiales y la secuencia en la que nos encontramos por primera vez a los infectados.


El resto tiene muchas similitudes formales con Constantine. Saltos desde un edificio con la cámara siguiendo la acción del que cae. Y en los FX de criaturas, estamos en las mismas, cambiando murciélagos por pájaros, demonios por infectados etc...

Lluís Alba

dijous, 20 de desembre de 2007

Lejos de ella

Después de una serie de cortos y trabajos para televisión, Sarah Polley debuta en el largo cinematográfico con una película atípica para un director joven.

La canadiense actriz musa de Isabel Coixet, nos presenta una historia sobre una matrimonio de avanzada edad Grant y Fiona, en la que ella es atacada por el alzheimer.

La historia parece la típica de un telefilm de un sábado por la tarde. Formalmente también parece un trabajo hecho para televisión. Pero eso sería quedarse solamente en la superficie, pues encontramos muchas diferencias entre un telefilm y Lejos de ella.

Para empezar, actuaciones creíbles. Tanto la pareja protagonista, como un Michael Murphy, interpretando sin hablar a Aubrey de alzheimer avanzado.
Una dirección artística muy cuidada, en la que vemos un contraste marcado entre la casa dónde viven Grant y Fiona, y la residencia. Mientras que en la casa vemos cantidad de objetos, el típico desorden de cualquier casa, colores oscuros etc... La residencia contrasta por estar todo en perfecto orden, colores claros y planos para las habitaciones.

Encontramos algunos flashbacks (pero no se trata de ninguna pirueta narrativa, la película tiene un desarrollo narrativo lineal) que nos muestran algunos momentos del pasado en el que Grant le fue infiel a Fiona en la época hippie. Ella le recuerda este hecho cuando van a ingresarla a la residencia, pero diciéndole que no le guarda ningún rencor. Al llegar a la residencia les informan que una de las normas es que el primer mes no podrá visitar a la paciente para que se acostumbre mejor. Lo que sigue con una despedida en la que Fiona le pide que le haga el amor y se vaya. Sí, esta es una película en la que se demuestra que puede haber sexo en la tercera edad.

Lo que ocurre en este mes no lo sabemos ni Grant ni el espectador. Y, al volver a la residencia, volemos con Grant a ver a su mujer. Y nos encontramos con que Fiona no recuerda a Grant y a empezado a tener una relación con Aubrey, un interno de Alzehimer avanzado que no habla ni puede caminar.

Fiona parece otra persona, para enfatizar eso también comienza a usar ropa que antes jamás se pondría. Y tanto Grant como nosotros estamos ante la duda si realmente se ha olvidado de él, o es una forma de venganza por el adulterio que sufrió en los 70.

Esta historia que hubiera sido mostrada como un drama de lágrima fácil, aquí incluso tiene algunos detalles de comedia: La ironía de Fiona cuando lee un libro sobre el alzehimer y cada línea le recuerda a su relación con Grant. O uno de los internos que había sido locutor deportivo, y va narrando todo lo que ocurre en la residencia.


Lluís Alba