dijous, 29 de desembre de 2011

No tengas miedo a la oscuridad


Todos afirmaríamos que la profesión principal de Guillermo del Toro es director de películas, a pesar de que sus labores como productor son mucho más prolíficas. Su labor como productor se divide entre apadrinamiento de proyectos ajenos y construcción de propios, pero (casi) siempre busca dar a conocer directores noveles que, sin Guillermo del Toro, no habrían conseguido tanta relevancia. Films tan dispares como El orfanato (ídem, 2007) de J.A. Bayona, Cosas insignificantes (ídem, 2008) de Andrea Martínez o Los ojos de Julia (ídem, 2010) de Guillem Morales tienen al mexicano como el gran baluarte de su repercusión mediática.


No tengas miedo a la oscuridad es un proyecto personal que Guillermo del Toro lleva pensando desde que vio en su infancia el telefilm original Frío en la noche (Don't be afraid of the dark, 1973) de John Newland. Una película oscura sobre el mito infantil del hada de los dientes (que en España tiene su versión con el Ratoncito Pérez), que marcó al productor mexicano. Su apretada agenda, hizo que el proyecto se alargara hasta poder adquirir los derechos del guión y contratar al debutante Troy Nixey como director. Nixey, hasta el momento, solo había dirigido un cortometraje, pero tenía una larga carrera como dibujante de cómics, habiendo colaborado con Mike Mignola, el creador de Hellboy. Por lo que el círculo se cierra.


En presupuesto y diseño de producción la película de Nixey no se puede comparar al telefilm de 1973, cuyo mejor mérito es ser la original y sentar un precedente a películas de los 80 como Gremlins (ídem, 1984) de Joe Dante y sus sucedáneos (Critters, Ghoulies etc...). Para la nueva versión se ha modificado la edad adulta de la protagonista Sally, que en su día fue interpretada por una Kim Darby de 26 años (quien fuera la adolescente de la, también, vuelta a rehacer Valor de ley) y ahora por la niña de 11 años Bailee Madison. Del Toro cambió ese detalle del guión original, porque la mujer sumisa que representaba Sally en el telefilm de 1973 ya no resulta tan creíble en la actualidad. Por el momento, parece que la sumisión sigue presente en la infancia.


La película es bastante disfrutable en labores de producción (toda la imaginería habitual de Guillermo del Toro se puede apreciar en los decorados y criaturas fantásticas), y como cuento de terror cumple. No deja de tener un aire de telefilm (ignoro si buscado deliberadamente), otorgando la sensación de estar viendo una película menor. Aunque los fans del género de terror y fantástico, sabrán apreciar los elementos habituales del director mexicano (como el sótano de El orfanato, las criaturas de El laberinto del Fauno y los decorados naturalistas de Hellboy II) o el guiño terrorífico a los duendes del polvo de Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988) de Hayao Miyazaki.

dijous, 17 de novembre de 2011

30 minutos o menos


En su segunda película como director, Ruben Fleischer vuelve a colaborar con Jesse Eisenberg. Quien, a pesar de haber ganado reconocimiento gracias a su nominación al Oscar, no duda en regresar a la comedia "indie".

Como ya ocurrió en Bienvenidos a Zombieland (Zombieland, 2009), el punto de partida es la parodia del cine de género para acabar relatando una historia mucho más humana. En 30 minutos o menos, se parodia el cine de atracos, un género tan trillado como el de zombies, pero que permite un acercamiento (a priori) más realista que el de un mundo plagado de muertos vivientes.

Lo realmente interesante de la película es el retrato que hace de los jóvenes actuales, cuando esta denominación ya abarca un amplio espectro que va desde los 18 a los 40 años. Pues el patrón de nuestras vidas ya nada tiene que ver con los de anteriores generaciones, formado por personas casadas y con hijos. Por la película deambulan jóvenes de una misma generación y un mismo ambiente, sin apenas un rumbo concreto en común. El repartidor de pizzas estancado en su empleo, el profesor de instituto que no sabe como ha llegado a la profesión, la chica que tiene la aspiración de irse a la gran ciudad, y los dos amigos sin empleo que dedican todo el día a vaguear e inventar nuevos tipos de explosivos.

Sin llegar a ser tan redonda como Bienvenidos a Zombieland, es una de esas comedias independientes de las que vale la pena echar un vistazo. A pesar de que la distribuidora española tenga tan poca fe en ella que probablemente sea imposible encontrarla en la cartelera.

dijous, 27 d’octubre de 2011

Tímidos anónimos


El éxito reciente de las películas de Dany Boon (Bienvenidos al Norte, Nada que declarar), parece que ha dado pie a que más comedias francesas, lejos del pretencioso cine de autor galo, lleguen a distribuirse en nuestro país.

Este es el caso de Tímidos anónimos, una irregular comedia nutrida por las divertidas situaciones que se suceden en el encuentro entre un hombre y una mujer sumamente tímidos. Incapaces de relacionarse con naturalidad en su entorno.

Las secuencias en las que la pareja tiene sus primeras citas, son de un gran ingenio, sin duda lo mejor de la película. Secuencias en las que solo el dolor de mandíbula del espectador logra parar la carcajada.

Por desgracia, el resto es bastante anodino. Una película con una estética inspirada en Amelie (Le fabuleux destin d'Amélie Pulain, 2001) de Jean-Pierre Jeunet, pero con demasiados personajes y situaciones poco desarrollados. Es una lástima que la mayor parte de la película esté centrada en la trama simplona de cualquier comedia romántica y no se explote el potencial de un pasado de dos personajes que podría dar mucho juego.

Como tampoco se explotan las reuniones de Tímidos anónimos que dan título a la película, y sirven solo para mostrar unas secuencias cómicas sin demasiada consistencia.

dissabte, 15 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (10) 15-10-2011


Penúltimo día de Festival, y el último para mi. Mañana toca las maratones finales. Hoy ha sido el día en que más se ha llenado una sala a primera hora. La precuela de La cosa llamaba la atención y, a las 8:20 de la mañana, la cola ya empezaba a ser larga.


THE THING (2011) de Mathijs van Heijningen Jr.

Cuando se anunció un remake de La cosa (The thing, 1982) de John Carpenter, más de uno se puso las manos en la cabeza. ¿A quién se le ocurría realizar un remake de una película de culto como esta? De antemano, lo único que sabíamos todos es que saldría perdiendo ante cualquier comparación.

Poco a poco se supieron más detalles, como que se trataba de una precuela ambientada en la base noruega de donde procedía la criatura alienígena al inicio de la película de Carpenter. Así vemos como encuentran al alienígena en un bloque de hielo, de modo similar a El enigma de otro mundo (The thing from another world, 1951) de Christian Nyby y Howard Hawks, y a medio camino entre remake y precuela, volvemos a ver como la criatura va matando y copiando a las personas que trabajan en medio del paisaje antártico.

Aunque se han cuidado muchos detalles para que todo cuadre con la película de Carpenter (algunos, como la secuencia final, un poco metidos con calzador), desgraciadamente, ni los efectos digitales (técnicamente mejores) logran la misma sensación impactante de su predecesora, ni la atmósfera de paranoia está presente, ni hay secuencias memorables que permanecerán en nuestra retina.

Pero todo esto ya se sabía de antemano, cualquier comparación resultaría perdedora. Esta precuela no es más que una curiosidad para fans, o una peli correcta de género sin demasiado brillo.


DRIVE (2011) de Nicolas Winding Refn

Antes de ver esta película, me documenté con el anterior film de Winding Refn, Valhalla rising (ídem, 2009). A pesar de que es una película de factura impecable y con algunas secuencias memorables, Valhalla rising exige un bagaje cultural histórico-religioso y un libro de instrucciones para poder entrar en el film.

Por suerte, Drive mantiene todo lo bueno que había en su predecesora, pero incluye un guión terrenal perfectamente accesible para cualquier espectador. Drive es un thriller de género negro que esconde muchas capas donde rascar. Desde el conductor protagonista (muy similar al One-eye de Valhalla rising) cuyas acciones desvelan que hay un pasado tan interesante como misterioso, pasando por una factura estética impecable (b.s.o. y créditos homenajeando al cine de los 80), un ritmo pausado pero adecuado y un guión trabajado.

Pero Drive es mucho más que cualquier frase que puedan salir de mis dedos pulsando el teclado, y más tras 10 días intensos en los que no sé ni lo que escribo.


KILLER JOE (2011) de William Friedkin

Película sorpresa del festival que, hasta el día de ayer, no nos fue revelada. Y... menuda sorpresa nos habían reservado.

Una mezcla entre género negro y comedia loca. Muy loca. Una familia llena de personajes tan mezquinos como merecedores de pasar a la historia del cine. El padre ingenuo incapaz de decidir nada por sí mismo, la mujer que se acuesta con medio pueblo, el hijo que planea asesinar a su madre y la hija adolescente con una discapacidad intelectual causada por su madre que trató de asfixiarla con una almohada.

Con este panorama, solo hace falta presentar a quién da nombre esta película, Killer Joe, un policía que se gana un extra como asesino a sueldo.

Esta es la segunda película consecutiva de William Friedkin basada en una obra teatral de Tracy Letts (y guionista de ambos films), su predecesora, Bug (ídem, 2006) sigue inédita en España. Y, tras ver esta película, acudo raudo a la red en busca de una buena copia. Pues Killer Joe tiene el ideal ritmo rápido que te sumerge en un torbellino de secuencias pasadas de vueltas, propias de la mejor comedia ácida. Una sorpresa del Festival, muy grata.


VALORACIÓN FINAL

Las mejores películas que he visto (desde mi punto de vista) y sin orden alguno son: Mientras duermes de Jaume Balagueró, The yellow sea de Na Hong-jin, Attack the block de Joe Cornish, Melancholia de Lars Von Trier, Extraterrestre de Nacho Vigalondo, Drive de Nicolas Winding Refn y Killer Joe de William Friedkin.

Un peldaño por debajo, pero también recomendables pondría: Kill list de Ben Wheatley (si no fuera por la parte final, estaría entre las mejores), Apollo 18 de Gonzalo López-Gallego (el tipo de peli está demasiado manido como para decir que es imprescindible), Another earth de Mike Cahill, Livide de Alexandre Bustillo y Julien Maury y Shaolin de Benny Chan.

divendres, 14 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (9) 14-10-2011


Ya se acerca el último fin de semana de Festival. Las salas vuelven a estar concurridas, incluso se han agotado las entradas de más de una peli matinal.


JUAN DE LOS MUERTOS (2011) de Alejandro Brugués

Co-producción entre Cuba y España que, como su título indica (en fondo y en la forma de aparecer en los créditos iniciales), emula lo que ya hicieron Edgar Wright y Simon Pegg en Zombies party (Shaun of the dead, 2004).

La principal diferencia está en su localización, pues toda la acción transcurre en Cuba. Es una película divertida en su mayor parte y, además de zombies, también abunda una fuerte crítica a la Cuba de Fidel Castro, sin dejar de lado a los españoles (sobre nuestro patético sistema escolar, entre otras cosas) y a estadounidenses (Guantánamo se vislumbra como principal foco de infección zombie).

Para los más despistados en política, la película también tiene sus toques paródicos de otros films de género, tanto de terror como el cine de acción oriental.

A pesar de haber recibido un montón de subvenciones (entre las que se cuentan del gobierno de España, TVE, Junta de Andalucía y Canal Sur), el presupuesto no parece demasiado holgado, y la factura formal es de serie B. Y, como toda serie B que se precie, consigue su principal cometido: entretener sin demasiadas pretensiones.


EL PÁRAMO (2011) de Jaime Osorio Márquez

Esta mañana me ha tocado ver otra coproducción entre España y diversos países latinoamericanos (Colombia y Argentina), que está a las antípodas de lo que representa Juan de los muertos.

La factura formal de esta película es muy superior y, dentro de las limitaciones presupuestarias, no tiene nada que envidiar a cualquier película de Hollywood. Para ello abusa de primerísimos planos, que sirven tanto para crear la carga atmosférica de terror psicológico, como para evitar que se note demasiado que el presupuesto no es el de las grandes producciones norteamericanas.

Pero, como he dicho al inicio, representa todo lo contrario a Juan de los muertos, mientras aquella era divertida y entretenida, esta película es un aburrimiento total de principio a fin. Para colmo, los diálogos de los intérpretes colombianos, con un lenguaje demasiado local, tampoco ayudaban a entender demasiado, suerte de los subtítulos en inglés que ayudaban a seguir el hilo. El pretendido suspense no aparece por ningún lado, a pesar del alto volumen de la aturdidora banda sonora.

Buen ejercicio formal que le dará a Jaime Osorio Márquez la posibilidad de encontrar nuevos trabajos como director. Ahora solo hace falta que deje crear la historia a un guionista competente.


APOLLO 18 (2011) de Gonzalo López-Gallego

Entraba con miedo a la sala de El retiro, donde proyectaban la película del director de (la recomendable) El rey de la montaña (ídem, 2007). Pues el periódico gratuito que regala el Festival de Sitges la anunciaba como una película similar a El páramo.

Por suerte, el que escribe en dicho periódico, probablemente no haya visto ninguna de las dos películas, pues nada que ver tienen una con la otra. Apollo 18 no será excesivamente original, de hecho se podría definir como un cruce entre El proyecto de la bruja de Blair (The Blair witch project, 1999) de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez y Alien, el 8º pasajero (Alien, 1979) de Ridley Scott, pero sí consigue mantener el suspense durante todo el metraje y tiene buenos golpes de efecto terroríficos (eufemismo para susto).

López-Gallego entró en el proyecto cuando este ya estaba en marcha. De hecho la promoción viral del film obvió totalmente su nombre para tratar de vender la película como un hecho real (aunque ha estas alturas ya nadie cae en estos juegos, si no es por pura diversión), incluso le prohibieron conceder entrevistas hasta que no se estrenó el film en EEUU.

Lluís Alba

dijous, 13 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (8) 13-10-2011


Octavo día en Sitges. El agotamiento general sumado a que hoy vuelve a ser un día laborable, consigue que las butacas del Auditori estén mayoritariamente vacías. Por un lado se agradece, pues hoy no habrá cabezas delante que me obliguen a hacer ejercicios de funambulismo en el asiento para poder leer los subtítulos. Lo peor de Sitges es la mala visualización que tienen sus salas, pues ninguna se construyó específicamente para proyectar películas. Espero que algún día se le ocurra algún ingeniero pensante colocar los rótulos en la parte superior de la pantalla.


POULET AUX PRUNES (2011) de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud

Segunda película Satrapi y Paronnaud, también basada en un cómic de la dibujante iraní. Esta vez no se trata de una historia autobiográfica y cambia la animación por la imagen real.

El cómic está inspirado en un cuento que la propia madre de Satrapi le contaba durante su infancia. Narra la vida de un violinista (en el cómic original tocaba un tar, un instrumento persa) durante los últimos 8 días de su vida.

Alterna mediante flashbacks y flashforwards escenas de su vida pasada y la del futuro de sus hijos. No escatima en diversas propuestas visuales, tan variadas como los distintos saltos temporales. Secuencias de animación, de cine mudo, recreación televisiva de sit-com de los 80 etc...

No se trata de una obra tan personal y profunda como Persépolis (Persepolis, 2007), pero sí es lo suficientemente variopinta para disfrutarla que sabe tocar la fibra sensible en el preciso momento.


WOMB (2010) de Benedek Fliegauf

Después de tantos días de tralla encima, a uno le cuesta más entrar en los entresijos de la mente del director y tratar de racionalizar lo que pretende explicarnos.

Womb no es una peli de demasiada exigencia intelectual, pero sí de paciencia. La premisa de una mujer que pierde a su amante en un accidente de tráfico y decide clonarlo en su vientre, para que se convierta en su hijo y, al mismo tiempo, le recuerde a su amado, en manos de algún director más atrevido pudiera haber dado a una película interesante. Pero no es el caso de Womb, donde apenas ocurre nada en toda la película y se basa más en el suspense sobre que el hijo descubra su origen (suspense que no existe para el espectador). Finalmente vemos la única secuencia atrevida de la película, de un modo artificial e incoherente.

La ciencia ficción, por definición, ha de mostrar hechos que no ocurren en la realidad, pero la actitud y situaciones deben lograr que la película sea creíble. En ningún momento me he creído nada de la película, ni he entendido la forma de actuar de los personajes.


KILL LIST (2011) de Ben Wheatley

Kill list es una de esas películas con las que disfrutas en todo el metraje... todo, excepto el final abrupto que deja todo a expensas de la imaginación del espectador. No estoy en contra de los finales abiertos, pero no me ha parecido lo más adecuado para este tipo de film.

Una obra que toca varios géneros, principalmente el suspense, crea una gran atmósfera y capta el interés del espectador por descubrir que es lo que hay detrás de la persona que encarga tres asesinatos al dúo protagonista. Frecuenta también con el terror y el gore (en un par de secuencias brutalmente aplaudidas por el público de Sitges), pero también pasa por la comedia dramática al más puro estilo de Ricky Gervais (de hecho el protagonista, parece un clon suyo): discusiones de pareja y secuencias de humor con el toque ácido propio de los británicos.


SHAOLIN (2011) de Benny Chan

Película de artes marciales que presenta la novedad de incluir entre sus figurantes a auténticos monjes Shaolin que hacen todo tipo de acrobacias.

Película de entretenimiento, aventura y acción. Cuando en 2h10' una película se te hace corta es que te lo has pasado pipa viéndola (y más si tenemos en cuenta que era mi cuarta peli seguida del día). He disfrutado como un enano, no se le puede pedir más.

Jackie Chan tiene un papel secundario, pero se le reserva una secuencia para su lucimiento en artes marciales.

Lluís Alba

Festival de Sitges (7) 12-10-2011


Vuelve a ser día festivo, y se nota en el ambiente (además de los skin-heads que me he encontrado a primera hora en el metro). Hoy he tenido que tragarme las colas más largas de lo que llevamos de festival. Vigalondo y el anime llenan muchas butacas.


LIVIDE (2011) de Alexandre Bustillo y Julien Maury

Segunda película de los realizadores de A l'intérieur (ídem, 2007) que cosechó un gran éxito en un certamen anterior del Festival de Sitges.

Muchas de las características de su primer film continúan en Livide. La localización del terror se centra dentro de una casa y continúa el gore grotesco con toques de humor slapstick, deudor de Sam Raimi (que se acentúa más si cabe, con el personaje de la anciana).

El argumento terrenal de la primera película, que pasa a una versión vampírico-fantasmagórica, puede alejar un poco a los fans de su primera obra, que probablemente fue más sencilla y redonda.


EXTRATERRESTRE (2011) de Nacho Vigalondo

Tras un debut que hizo la delicia de los aficionados a la ciencia-ficción y, concretamente, al género de los viajes en el tiempo, Nacho Vigalondo se lanza a la comedia. Eso sí, disfrazada dentro de una invasión extraterrestre.

En el Festival de Sitges de este mismo año ya he podido ver un par de películas que usan la ciencia-ficción como excusa para contar otra cosa: Another earth y Melancholia. Extraterrestre también lo hace. Pues, bajo la excusa de una invasión extraterrestre mundial que deja las calles vacías de ciudadanos, se encuentra una de las mejores comedias románticas de enredo y triángulo amoroso que se han hecho en los últimos años.

No solo por tener un guión perfectamente hilvanado (la base para que una buena comedia funcione), sino por algunos hallazgos visuales que conviene destacar, como el uso del espacio del pequeño piso donde pasa la mayor parte de la acción. Vigalondo también da un nuevo giro a los manidos flashbacks finales que sirven de recordatorio para el espectador o como giro final que descubre una nueva película donde lo que habías visto era otra cosa. Estos flashbacks no los usa para explicar algo nuevo al espectador, si no para que cada personaje crea lo que quiera creer. En el fondo, Vigalondo nos está diciendo que en el cine todo es mentira y cualquier historia puede ser otra según la intención final del creador de la obra.

Para asegurarse las risas, cuenta con la participación de Carlos Areces y Raúl Cimas, con quienes Vigalondo ya colaboró en Muchachada Nui. No sé que le habrá parecido a los demás, aunque la mayor parte del público aplaudió más entusiasmada de lo habitual. Pero yo hasta hubiese aplaudido con las orejas de haber tenido esa habilidad.


A LETTER TO MOMO (2011) de Hiroyuki Okiura

Presentada como todo un acontecimiento en Sitges, incluso ha venido invitado el embajador japonés a presenciar la película, que ha servido como sentido homenaje a las víctimas del tsunami en Japón y para dar valor a una producción hecha totalmente a mano durante los últimos 7 años.

Hiroyuki Okiura cambia de registro, pues poco tiene que ver esta película con Jin-Roh (Jin-Rô, 1999). Aquella estaba más en la línea de Ghost in the shell (Mamoru Oshii fue su guionista), y el cambio de registro se acerca más a Hayao Miyazaki, y más concretamente a Mi vecino Tororo (Tonari no Totoro, 1988).

Historia muy similar, con una adolescente de protagonista cuyo padre muere de un accidente el mismo día en que ambos discuten. Poco después descubre en el escritorio de su padre el inicio de una carta que iba dirigida hacia ella que no acabó de escribir. Al inicio del film, se traslada con su madre, enferma de un asma severo, a vivir al campo, donde comenzará a ver criaturas fantásticas que viven en su nueva casa.

Lo único negativo que se puede decir de la película es su demasiada similitud al cine de Miyazaki (aunque con otro estilo de dibujo). Es una buena película pero suena a que ya la hemos visto.


CARRÉ BLANC (2011) de Jean-Baptiste Léonetti

Esta ha sido la cuarta película que he visto durante la mañana del 12 de Octubre. Y se trataba de un ejercicio de autor bastante difícil de entrar. Con una sucesión de secuencias, aparentemente inconexas, de las que costaba encontrar un sentido. No en vano, una gran parte de los espectadores han ido desfilando durante el transcurso del film (a pesar de que su director estaba presente en la sala).

Vista en conjunto, es una interesante reflexión en clave de ciencia-ficción de nuestro mundo escolar y laboral. Llevado al extremo en un futuro que no parece demasiado lejano. Probablemente el rechazo que la película provoca en el espectador, sea el mismo que debería provocarnos ese futuro (o presente) en el que las empresas dominan al ser humano.

Antes del film se ha proyectado A Function del surcoreano Lee Hyunsoo, que en menos de 9 minutos reflejaba un discurso parecido del film de Jean-Baptiste Léonetti.

Lluís Alba

dimarts, 11 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (6) 11-10-2011


Según el lenguaje futbolístico radiofónico, ya hemos pasado el ecuador del Festival. Tras unos días de tregua hoy ha vuelto el calor, tanto fuera como dentro del Auditori, donde el aire acondicionado ha estado más tiempo fuera de servicio que en funcionamiento. No es una sensación muy agradable pasar la película pegado a un asiento de terciopelo caluroso.


EMERGO (2011) de Carles Torrens

Nuevo debut de un cineasta catalán en la lengua de Shakespeare. Además, arropado por un guión de Rodrigo Cortés, quién triunfó recientemente con Buried (ídem, 2010).

No hay apenas nada nuevo en esta película sobre fenómenos paranormales, rodada con las mismas cámaras que tienen los personajes en la ficción: videocámara en mano y diversas mini-cámaras de seguridad.

Es inevitable compararla con Paranormal activity (ídem, 2007) de Oren Peli. Incluso se puede decir que es mejor o, al menos, no es tan amateur. Se puede vislumbrar que en Carles Torrens hay un buen cineasta, pero no le encuentro el sentido a debutar con una película demasiado similar a un éxito reciente que ya va por su segunda secuela.


MELANCHOLIA (2011) de Lars Von Trier

Soy fan de Lars Von Trier, todas sus películas me gustan. Y esta no es una excepción, incluso la metería en el saco de las excelentes.

Dividida en dos capítulos, uno centrado en Justine (Kirsten Dunst) y, el otro, en su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg). El primer capítulo es similar a Celebración (Festen, 1998) de Thomas Vintenberg, plagado de crítica social (familiar y laboral) y enormes diálogos. Mientras que el segundo es mucho más sereno y contemplativo.

Justine está enferma, no puede ser feliz. El primer capítulo, centrado en su boda, es diversión para los invitados y el espectador, solo Justine está triste. Cuando el posible apocalipsis se acerca, vemos como Claire es la apenada, mientras que Justine, incapaz de que le entristezca ya algo más, está en el mejor momento de su vida, feliz por primera vez en mucho tiempo y capaz de llevar mejor la situación que el resto de personajes.


TWIXT (2011) de Francis Ford Coppola

No sé si tomarme esta película a una broma de Coppola. Tiene imágenes bellas, situaciones divertidas, surrealistas y, en general, es bastante entretenida. Pero las situaciones se plantean sin resolver, incluso en su final abrupto y sin sentido, en el que las risas del editor y novelista parecen echas a costa del público que ha acudido a la sala.

Un argumento similar a múltiples películas de terror, como la lovecraftiana En la boca del miedo (In the mouth of madness, 1994) de John Carpenter, en el que escritor de novelas de terror (Val Kilmer) acude a un pequeño pueblo a firmar ejemplares de su último libro. El entorno del pueblo y sus sueños se mezclan para servirle de inspiración en un nuevo libro.

Por los sueños se encuentra con Edgar Allan Poe (Ben Chaplin) que le ayudará en su redacción y a una niña vampiro de 13 años llamada Victoria (mismo nombre y edad que la esposa de Poe cuando se casaron) a quién da vida Elle Fanning, ya metida en el clan de los Coppola tras su interpretación en Somewhere (ídem, 2010) de Sofia Coppola, que sigue demostrando tener mucho más talento interpretativo que su hermana Dakota.

Esta es la única película que he visto en 3D en el Festival, y parece otra broma más de Coppola, pues la película contiene solo dos breves secuencias tridimensionales anunciadas con unas gafas bicolor en pantalla.

dilluns, 10 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (5) 10-10-2011

Lunes, el tren vuelve a estar falto de festivaleros. Somos cuatro gatos los que andamos a primera hora de la mañana hacia el Auditori. Hoy "solo" veré dos películas, por aquello de que los pases en 3D no entran en el Abonament Matinée, no me importa demasiado, a pesar de perderme una peli de Takashi Miike, pero el 3D comienza a ser un gran bluf y, espero, poder verla más adelante en dos dimensiones. Aunque mañana proyectan la única peli en 3D que veré en el festival, pero eso es otra historia.


THE YELLOW SEA (Hwanghae, 2010) de Na Hong-jin

Excelente thriller de acción trepidante, del director de, la no menos excelente, Chaser (Chugyeogja, 2008) que ya pasó con merecido éxito por el Festival de Sitges.

La producción de la Fox international, ha ayudado a que el acabado final resulte mucho más elegante que en su película predecesora. La escasez en la imaginación de los guionistas de Hollywood parece haber hecho aflorar nuevas ideas en las productoras. Ahora se dedican a producir películas de directores renombrados extranjeros para, así, asegurarse el remake que, sin duda, realizarán en breve.

La película está dividida en cuatro capítulos, en los que un taxista endeudado se ve obligado a trabajar de asesino en serie. Con un inicio sencillo, poco a poco la trama se va complicando como una espiral y, lo que parece afectar solo a dos personas, irá involucrando a mucha más gente.

Grandes personajes, buena factura, suspense, acción y crítica social consiguen mantener la atención a pesar de su larga duración.


BELLFLOWER (2011) de Evan Glodell

Como los personajes de Los inútiles (I vitelloni, 1953) de Federico Fellini o los de las primeras películas de Kevin Smith, encontramos a un grupo de jóvenes que deambulan por la vida. Ocupan su tiempo libre en realizar una fantasía infantil ideada cuando vieron Mad Max por televisión. Crean un lanzallamas casero, tunean un coche y una moto. Por si algún día llega el apocalipsis, ser los líderes del nuevo orden.

El camino se desvía cuando Woodrow (encarnado por el propio director) conoce a Milly, una chica alocada con la que empieza a salir.

Filmada con un estilo sucio, usando cámaras antiguas o efectos similares para que aparezcan imágenes excesivamente desenfocadas o con manchas. La película tiene diversos cambios de estilo, desde la película romántica de estilo "indie", al drama, a la acción más sangrienta, para acabar en un epílogo decepcionante (por cobarde y traidor) que hizo dudar a los espectadores sobre si la película merecía ser aplaudida o silbada.

diumenge, 9 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (4) 9-10-2011


Primer domingo de Festival, igual que ayer, la gente acude en masa. Es el cuarto día y muchas caras desconocidas empiezan a dejar de serlo.

Con el Abonament matinée no se incluyen películas en 3D, por lo que el tiempo que dura Les contes de la nuit de Michel Ocelot lo he empleado en ver la conferencia de Hiroshi Ishiguro, el creador de los geminoides que forman parte del cartel principal del Festival de este año. La charla ha sido amena, sin profundizar apenas en tecnicismos debido al público cinéfilo y no científico de la sala. La única conclusión que he podido sacar es que estamos más cerca de un futuro parecido al de Los sustitutos (Surrogates, 2009) de Jonathan Mostow que al de Inteligencia Artificial (A.I. Artificial Intelligence, 2001) de Steven Spielberg. Y, como anécdota, nos ha explicado que en Japón es de mala educación hablar con el teléfono móvil en un restaurante, por lo que usar un androide como sustituto podría servir a los japoneses para hacer llamadas en lugares públicos sin tener que avergonzarse.


ANOTHER EARTH (2011) de Mike Cahill

Opera prima del director, película de estilo indie, que usa la ciencia ficción como telón de fondo y metáfora de una pequeña historia dramática. Estamos en un caso similar al de Monsters (ídem, 2010) de Gareth Edwards que pudo verse el año pasado en el festival.

Mientras se descubre que existe otro planeta Tierra igual que el nuestro, con las mismas ciudades y habitantes, una joven adolescente tiene un accidente automovilístico en el que deja en coma a un músico (William Mapother, el Ethan de Perdidos), mata a su esposa embarazada y a su hijo.

La nueva Tierra servirá de metáfora donde las desgracias pueden llegar a superarse con nuevas oportunidades.


VERBO (2011) de Eduardo Chapero-Jackson

Con una trayectoria curtida a base de cortometrajes multipremiados, Eduardo Chapero-Jackson se lanza a rodar su primer largo con una historia personal.

Un cuento protagonizado por una adolescente de 15 años, igual que el target principal al que va destinada la película. Con arquetipos bastante habituales en el punto de vista adolescente, en el que los adultos son gente aburrida, amargada y están siempre en contra del joven.

Los adolescentes que están al borde del suicidio, tienen una oportunidad de volver a recuperar su vida cuando entran en un submundo poblado por hip-hoperos ataviados con capuchas, soportando fluorescentes en sus manos y desplazándose por las cloacas a través de sus skates.

Recomendable para adolescentes amantes del Hip-hop español y, especialmente de Nach, quien realiza un cameo y colabora en la música de la película.

Tras el pase de la película, Eduardo Chapero-Jackson, Alba García, Miguel Ángel Silvestre, Nawja Nimri, Verónica Echegui y Macarena Gómez, participaron en un coloquio con la prensa y el público asistente. Alba García, la protagonista del film, debuta en el cine y en la interpretación con esta película, tras participar por casualidad en el casting. En principio, el protagonista iba a ser masculino, pero Chapero-Jackson al ver a Alba García decidió cambiarlo de sexo. Prácticamente todos los actores conocían anteriormente al director, y esa es la principal razón para que actrices como Macarena Gómez aceptaran participar en un papel tan pequeño y sin apenas diálogos.


GANTZ (2010) de Shinsuke Sato

Primera de las dos películas que tratan de resumir todos los tomos del manga homónimo.

Desconozco prácticamente la obra en que se basa, pero me cuentan que en el manga hay más ideas subversivas, conductas extremas de los personajes, desnudos y escenas de sexo. Por lo que estamos ante una obra que ha rebajado su tono al trasladarse de medio.

Dejando a parte esta pérdida, la película (o media película, porque no está completa sin su segunda parte) es un puro entretenimiento de acción, en el que no faltan escenas de lucha, gore y personajes alienígenas curiosos.

dissabte, 8 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (3) 8-10-2011


Primer fin de semana del Festival. Se nota, pues ya no camino solo desde la estación de tren hasta el Auditori. Hordas de frikis se adueñan de las estrechas aceras de esta bonita localidad. El espectáculo es similar a una carrera de marcha con gente poco atlética y torpe en su mayoría.

Entre una sesión y otra he conseguido ver a los fans de la Saga Crepúsculo, ataviados de mantas y cojines sobre los que han dormido toda la noche a la intemperie. Y todo para ver un actor secundario de la película, el día que tiren la casa por la ventana y venga alguien del trío protagonista no se que pasará.


MIENTRAS DUERMES (2011) de Jaume Balagueró

No tenía especiales esperanzas depositadas en el film. Pues, salvo REC, no congenio demasiado con el cine del director ilerdense. Pero me he llevado una grata sorpresa con esta película narrada bajo el punto de vista de un psicópata.

Cierto que no es algo novedoso, pues la serie Dexter lleva ya seis años con una temática parecida. Pero la serie de la HBO se justifica en la visión de un asesino que solo mata a gente que se lo merece, una vuelta de tuerca al cine fascistoide de Charles Bronson. Mientras que el mérito de Balagueró está en conseguir sentirnos identificados con el psicópata encarnado por Luis Tosar, sin ninguna coartada con la que justificarnos.

Recientemente la nueva Hammer estrenó una película con una premisa calcada: La víctima perfecta (The resident, 2011) de Antti Jokinen, con resultados bastante lamentables. La comparación entre ambas películas es un ejemplo perfecto de que no existen ideas malas, sino malas maneras de contarlas.


JANE EYRE (2011) de Cary Fukunaga

Ni conozco la filmografía del director, ni la novela original, ni ninguna otra de las múltiples adaptaciones de la obra de Charlotte Brontë. Lo más cerca que he estado de la obra es cuando me dio por leer Cumbres borrascosas de su hermana Emily Brontë.

Sobre el argumento no diré nada nuevo que se haya podido decir en los últimos 164 años que han transcurrido desde su primera publicación. Como suele ocurrir en este tipo de adaptaciones, se nota que siempre falta algo por desarrollar. Así, todo lo relacionado con el personaje de Jamie Bell y sus hermanas queda más desdibujado, para tratar con mayor atención lo que parece la trama principal de la novela: la parte en la que Mia Wasikoska y Michael Fassbender demuestran ser buenos actores además de guapos.

Fukunaga realiza una película clásica, sin necesidad de filmarla con un estilo clásico. Donde la fotografía, aparentemente basada en la luz natural, es lo más destacable.


HELL (2011) de Tim Fehlbaum

El director alemán ha estado presente en el pase de la película. Tímido desde el inicio y hablando en un inglés bastante entendible (como suele ocurrir en los que no hablan de forma natural alguna lengua), nos comenta que el título Hell (o gel, bromeando sobre como lo pronunciamos aquí), además de ser infierno en inglés, también significa algo parecido a claro o luminoso en alemán. Y, así es como debemos tomarlo para entender mejor el film.

Haciendo honor a su título, la película muestra un planeta donde la temperatura del sol se ha elevado tanto que es imposible exponerse demasiado rato ante él sin recibir quemaduras mortales. Para representar esa sensación, usa una fotografía sobreexpuesta para que apenas vislumbremos algo entre la luz blanca cegadora del sol.

Es una peli correcta sobre un mundo post-apocalíptico en el que los seres humanos sacan lo peor de sí mismos debido a la escasez de agua y alimentos. Nada nuevo que no hayamos visto cientos de veces en películas de zombies, infectados o cualquier otro motivo que se quiera representar para acabar con la humanidad. El 2012 está cerca y, parece, que no vamos a parar de ver películas similares.


ATTACK THE BLOCK (2011) de Joe Cornish

Apadrinado por Edgar Wright, nos llega la primera película como director de Joe Cornish. Sin duda uno de los mejores debuts del cine reciente con una película que es, desde ya mismo, un clásico del género fantástico.

El espíritu de la misma está en Los Goonies (The goonies, 1985) de Richard Donner. Pero dista mucho de ser un homenaje nostálgico como la reciente Super 8 (ídem, 2011) de JJ Abrams, si no más bien una actualización del género a una nueva época, lugar y concepto de la sociedad.

Los adolescentes protagonistas son unos pandilleros de barrio que se dedican a atracar y a trapichear con marihuana hasta que, una noche, se enfrentan a una invasión alienígena que ataca su barrio. Pura aventura doméstica, en el que los personajes evolucionan mientras le patean el culo a unos extraterrestres de diseño sencillo pero novedoso.

divendres, 7 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (2) 7-10-2011


Segundo día en Sitges, todavía no es fin de semana y, por ello, se trata de una mañana tranquila sin aglomeraciones ni largas colas.


LOBOS DE ARGA (2011) de Juan Martínez Moreno

Tras el paso por la comedia y el trhiller, Juan Martínez Moreno presenta una película que mezcla la comedia con el terror fantástico.

Con un reparto encabezado por Gorka Otxoa, Carlos Areces y Secun de la Rosa, ya podemos suponer que la película está más cerca de la comedia que de cualquier otra cosa. Pero, paradójicamente, mejora en los momentos estrictamente fantásticos que cuando pretende hacer humor. Salvo algunos diálogos (prácticamente todos los de Carlos Areces) y situaciones aisladas, el humor es más bien facilón y, en ocasiones, de vergüenza ajena.

Por suerte, la mezcla de géneros, deja paso a un homenaje (nada oculto) a Lovecraft y a las películas de Paul Naschy, que funciona bastante bien. El aspecto físico del hombre lobo es una mezcla entre las películas del mencionado Jacinto Molina y los gigantescos licántropos que se han puesto tan de moda en el Hollywood de la última década.


INTRUDERS (2011) De Juan Carlos Fresnadillo

En la sala del Auditori nos acompaña el propio Fresnadillo y uno de los guionistas de la película, Nicolás Casariego. Mientras Fresnadillo nos introduce durante varios minutos en su idea de la película, Casariego prefiere omitir cualquier palabra y pide al proyeccionista* que empiece la función al proyeccionista. * Mención aparte merece el proyeccionista de estos días, todavía no ha tenido tiempo de tomar las medidas de la pantalla, porque siempre corta la imagen por la parte superior.

Como en Lobos de Arga, también estamos ante la tercera película de un director español. Aunque Fresnadillo pasó por el cine de encargo mainstream, al dirigir 28 semanas después (28 weeks later, 2007). Intruders parece una mezcla de su universo más personal que pudimos ver en Intacto (ídem, 2001) y el cine de grandes estudios.

Intruders nos habla del miedo del desconocido que entra en casa, del miedo a los cuentos que nos leen nuestros padres por la noche. Para ello crea un personaje aterrador, Carahueca, que entra en las habitaciones de nuestros hogares a robar los rostros de los niños. La película muestra en paralelo los efectos de esta criatura fantástica en dos familias diferentes, una en Madrid y otra en Londres. Mientras unos buscan auxilio en la religión, los otros en la psicología. Dos formas de adentrarse en la posible solución a un mismo problema.

Hay ecos de Hitchcock y de Wes Craven. Pero, por encima de todo, de Shyamalan. El tono de suspense general y el giro final, consigue que no nos hubiera extrañado nada ver al director indio acreditado como director de la película. Pero Fresnadillo usa un truco interesante (que no desvelaré aquí) para que nadie se adelante al giro final que, de otra forma, hubiese resultado demasiado previsible.


SCABBARD SAMURAI (2011) de Hitoshi Matsumoto

Para acabar de redondear el día, también he podido ver la tercera película en la filmografía de otro director. Esta vez, del japonés Hitoshi Matsumoto, cuyo anterior film, Symbol (Shinboru, 2009) es ya una obra de culto.

El gusto por usar los recursos propios del anime y manga también es palpable en esta película. Un samurái sin espada viaja sin rumbo fijo con su hija. Hasta que es capturado y condenado a muerte. Pero con una posibilidad de condonar la pena: tiene 30 días para conseguir que el príncipe sonría. No será tarea fácil, pues el joven príncipe parece un alma que se arrastra sin vida, tras la muerte de su madre. Y 12 personas ya lo intentaron sin éxito antes que él.

Durante toda la película, vemos las diferentes formas que se ingenia el samurái, su hija o los dos carceleros para conseguir el propósito. Una serie de secuencias absurdas, unas más graciosas que otras, algunas más gratuitas que otras. Tan divertidos como innecesarios son los tres asesinos, tres personajes secundarios que aparecen durante todo el metraje en segundo plano.

Lluís Alba

dijous, 6 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (1) 6-10-2011


Llego a la cola de recogida de entradas del Auditori a las 8:40, no hay demasiada gente esperando, hasta las 9:00 no abren las taquillas. A las 9:10 siguen sin abrir, y el sol comienza a asomar por detrás de los edificios situados frente al Auditori. Ya se sabe que el sol y el público cinéfilo no son buenos amigos. Lo que hasta ese momento era una cola paciente, se convierte en una tensa espera que hace aflorar los instintos nerviosos del más calmado de los frikis. La cola ya es larga y, la mayoría, no lograrán comprar/recoger su entrada para la primera sesión de Eva, a las 10:00. Poco importaría, pues a las 12:00 hay otro pase. Pero los primeros síntomas graves de la situación surgen de una voz anónima que nos informa que, como es costumbre, el primer pase es en versión original, mientras que el segundo es doblado. El horror del cinéfilo a tener que ver una película doblada, todavía hace alterar más los nervios de aquellos que se están abrasando con el sol matinal de Sitges. Empieza a haber carreras sin sentido de un lado a otro, en la búsqueda de una inexistente puerta alternativa por donde poder acceder.

Finalmente, a las 9:45 se abre la taquilla. Y, para no perder la costumbre, sin explicación alguna del retraso por parte de los responsables del Festival. Como al que madruga, Guardiola ayuda, llego a tiempo para recoger mi abono y entrar en el pase de las 10:00 de Eva.


EVA (2011) de Kike Maíllo

El pase en v.o. de Eva mezcla catalán y castellano según los actores que aparezcan en escena. Ambientada en un 2041 de ambiente retro, evidenciado por estar filmado en escenarios que, hoy mismo, ya son antiguos. Tanto los edificios (interiores y exteriores), como la ropa, vehículos y demás utensilios, son más propios de la década de los 70 del pasado siglo que del imaginario fantástico al que estamos habituados de un futuro medianamente lejano.

El ajuste presupuestario no es el único motivo para elegir esta ambientación, pues el homenaje a la ciencia ficción, al fantástico y al cómic también tiene su importancia. Desde los primeros androides que vemos en la nieve, clavados a los oxidados robots de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) de George Lucas, pasando por el homenaje a la Arale Norimaki del Doctor Slump, o el mayordomo salido de un cómic de Tintín e interpretado magistralmente por Lluís Homar.

Una mezcla de lo que habrá mamado Kike Maíllo en su infancia sumado a otros referentes más cercanos como el Spielberg de Inteligencia artificial (Artificial Intelligence: AI, 2001) y Minority Report (ídem, 2002), aderezado con una filmación clásica y una estructura propia de una serie de televisión, dotan a la película de un carácter especial que nos hace olvidar lo previsible del relato y un clímax final algo desangelado.


CONTAGION (2011) de Steven Soderbergh

La similitud estructural más cercana a la propia cinematografía del director la encontraríamos en Traffic (ídem, 2000), pues Contagion también es una película coral que narra en paralelo los diferentes efectos de una misma situación en el mundo.

Lo que entonces fue la droga, ahora es una enfermedad vírica altamente contagiosa. Pero Soderbergh no es cualquier cineasta, y para realizar una película convencional sobre el mismo tema ya tenemos Estallido (Outbreak, 1995) de Wolfgang Petersen.

Soderbergh usa como excusa el virus mortal para tocar otros temas. Le interesa los efectos de la globalización, demoniza a internet y a los "bloggeros" (más de uno se habrá sentido humillado en la sala). Mientras que ensalza los métodos tradicionales de relación y tratamiento de un problema.

No hay escenas artificiosas en la película, por lo que no vemos ningún drama forzado, ni demasiada sangre, ni efectos digitales rebosando por encima del celuloide. Para causar terror, a Soderbergh le basta con el sonido de una tos, la imagen de unas manos apoyadas en la barra de metro, o la visión de unas gallinas en un mercado de Hong Kong. Todo es sobriedad, como si de un documental se tratara, en el que vemos perfectamente ordenados en paralelo los hechos en común que afectan al mismo tiempo al planeta entero.

Lluís Alba

dijous, 29 de setembre de 2011

Somewhere

Sofia Coppola está formando una obra cinematográfica coherente con sus intereses. Probablemente Somewhere todavía lo sea más, al tratar un tema personal que la acompañado desde que nació: la vida de una estrella famosa de Hollywood.

Somewhere retrata la vida de Johnny Marco (Stephen Dorff), durante los intervalos fuera de su oficio. La presumible vida de ensueño que pueda tener un multimillonario famoso es mostrada de forma aséptica, lejos de la pompa y espectáculo que rodea nuestra visión de ellos. Marco es la sombra de una persona, cuya agente de promoción, dictamina su rumbo diario. No tiene alicientes, pues no toma decisiones, ni siquiera tiene dificultades para ligar con cualquiera. Al no tener retos, sus éxitos son tomados a la ligera y no los disfruta (como prueba la escena en la que se duerme practicando sexo).

Sofia Coppola concibe un ambiente frío para la película, análogo a la vida del personaje. La ausencia de banda sonora, ilustra de igual modo los escenarios por los que se mueve la estrella de cine, hoteles tan lujosos como impersonales.

La relación, aparentemente apacible, con su hija pre-adolescente, parece el único punto de conexión con una realidad más humana, aunque el estallido del conflicto emocional les hará ver a ambos que son incapaces de llevar su vida con una expresión de sentimientos ordinaria.

Lluís Alba

Four lions

En una primera lectura, cuesta entender el motivo para hacer humor sobre un grupo de yihadistas, teniendo en cuenta que hay un drama actual detrás de ello. No ha pasado tiempo para cumplir aquella máxima que, Woody Allen, ponía en boca de uno de sus personajes en Delitos y faltas (Crimes and misdemeanors, 1989): Comedia es igual a tragedia más tiempo.

El tratamiento visual de estilo documental, convierte el sarcasmo en un retrato fidedigno de la visión personal de Chris Morris sobre los terroristas. Para el director de Four lions "el terrorismo tiene que ver con la ideología, pero también con los imbéciles".

Situado el contexto, la película es una comedia del más puro estilo de humor inglés. Basada en cinco personajes idiotas (algunos más que otros) que se preparan para cometer un atentado. Igualmente podría haberse hecho a partir de un grupo de amigos preparando un torneo de fútbol, o una coreografía de strip-tease.

El atrevimiento de tomar como punto de partida el terrorismo yihadista, le valió a Chris Morris, el BAFTA al mejor director/guionista/productor revelación de 2011. Un debut cinematográfico que venía respaldado por numerosas series de televisión que aquí apenas hemos podido ver, a excepción de su interpretación como jefe en la primera temporada de Los informáticos (The it crowd, 2006-...).

Lluís Alba

dijous, 22 de setembre de 2011

Arrietty y el mundo de los diminutos

Como es habitual en las numerosas producciones donde ha participado Hayao Miyazaki, Arrietty y el mundo de los diminutos también se basa en un clásico de la literatura juvenil europea. Los incursores (The borrowers, 1952) de Mary Norton ha tenido diversas versiones televisivas desde los años 60 y, también, una adaptación cinematográfica de 1997 protagonizada por John Goodman y, hasta el momento, la más popular para el público general. El ritmo no para, pues ya está en marcha una nueva producción de la BBC con nombres tan destacados como Stephen Fry (Wilde) o Christopher Eccleston (Doctor Who).

Pero no solo el cine y la televisión han adaptado las novelas de Mary Norton, también ha servido de inspiración para la escritura de Los diminutos (The littles, 1967) del norteamericano John Peterson, cuya adaptación animada fue muy popular en los 80. Con todas estas variopintas adaptaciones, queda demostrado que es un libro universal y atemporal, fácilmente trasladable a cualquier cultura.

La animación del estudio Ghibli parece ir a contracorriente de lo que se estila en el mundo occidental. Ajena a la animación por ordenador en 3D, continúa con el estilo tradicional basado principalmente en el dibujo a mano. Sumado a la ambientación rural de sus películas, uno entra en el cine con la sensación de viajar al pasado durante unas horas, enfatizando el efecto casi hipnótico de vivir una fantasía.

Aunque no esté dirigida por Hayao Miyazaki, sí que ha participado totalmente en la producción y el guión. Si en los créditos no apareciera el nombre de Hiromasa Yonebayashi (animador formado en el estudio Ghibli), nadie hubiese notado la diferencia entre Arrietty y el mundo de los diminutos y cualquier otra película del director de Mi vecino Totoro. La ambientación paisajística, el diseño de personajes y la sutileza del relato, son similares a la filmografía del maestro. Por lo que no defraudará a sus admiradores que pudieran ser reacios al no ver su nombre encabezando el proyecto.

Desde que Aurum se hizo con los derechos en España del estudio Ghibli, se ha multiplicado su difusión. En los años 80 y 90 era impensable ver una de sus películas proyectada en un cine comercial. Cierto que el número de aficionados al anime es muchísimo mayor ahora que hace tres décadas, pero continua siendo un mercado secundario si lo comparamos con cualquier película de animación distribuida por las majors americanas. Da pena ver salas medio vacías, solo porque la película no sea en 3D ni esté tan publicitada. El público mayoritario de las películas de animación siguen siendo los niños, cuyos padres carecen del criterio que a ellos todavía les falta por edad.

Lluís Alba

dimecres, 14 de setembre de 2011

Los amos de Brooklyn

Los distribuidores españoles independientes suelen quejarse de un mercado totalmente dominado por las majors norteamericanas (Universal, Paramount, Sony, Warner, Fox y Disney). Pero las independientes estadounidenses también padece esta saturación, provocando que una película protagonizada por Richard Gere, Ethan Hawke, Don Cheadle y Wesley Snipes, se estrene en España con dos años de retraso.

Tampoco importa demasiado, de haber llegado de la mano de uno de los grandes estudios, nos habrían bombardeado de publicidad, creando unas ansias internas de ver la película. No es el caso, la mayor parte del público no sabía que existía hasta ahora, y como en nuestro país todavía seguimos con tics franquistas relacionados con el doblaje (que facilitaba la censura), seguimos teniendo una mayoría de cines con películas en las que otros actores diferentes tapan las voces de los originales. Y, encima, nos parece normal. Así que la manada irá a ver la peli doblada, porque para la mayoría, hasta que no se dobla, no existe.

Dejando de lado este preámbulo que solo sirve para rellenar. La película de Antoine Fuqua, es un regreso al género que le dio su mayor éxito, Training day: Día de entrenamiento (Training day, 2001). Nuevamente nos traslada a un ambiente policial bastante podrido, vuelve a contar con Ethan Hawke e, incluso, alguna secuencia de Richard Gere acompañado por un policía novato, puede evocar a su famosa película.

No es de extrañar ver reminiscencias de The wire: Bajo escucha (The wire, 2002-2008) de David Simon, en esta película. Pues han pasado 8 años desde Training day y algo ha cambiado en el mundo cinematográfico. Las series de televisión norteamericanas son las abanderadas de la calidad y, el cine, se ha visto abocado a seguirlas. Pero parece difícil que una película de poco más de dos horas, en las que se narran tres historias diferentes, esté igual de bien desarrollada que una serie donde el tiempo ya no se convierte en un lujo.

A pesar de tener un guión perfectamente estudiado y milimetrado, de definir bien a los personajes y sus motivaciones, parece que necesitemos más metraje para acabar de analizar minuciosamente todos los entresijos de la película.

Las series de televisión del nuevo milenio no solo han afectado a los cineastas, si no también al público. Para bien o para mal, el objetivo final de toda película.

dimarts, 6 de setembre de 2011

Black heaven

Con una carrera más prolífica como guionista, Gilles Marchand dirige su segundo largo, tras la multipremiada ¿Quién mató a Bambi? (Qui a tué Bambi, 2003). Anteriormente había colaborado en los libretos de las películas de Laurent Cantet y Dominik Moll, autor de la reivindicable Harry, un amigo que os quiere (Harry un ami qui vous veut du bien, 2000), también guionista del presente film.

Black heaven (L'autre monde) muestra el verano de unos jóvenes post-adolescentes marselleses (lugar de nacimiento de Marchand, que hace sospechar reminiscencias autobiográficas en el ambiente de la ciudad). Están en la edad clave para decidir (o lograr) que clase de persona quieren ser. El protagonista del film, Gaspard, comienza una relación amorosa con Marion quien, como el habitual (y real) tópico, parece tener las cosas más claras. La chica no duda en declarar su amor, mientras que él debe corresponder con las mismas palabras sin saber todavía si son ciertas. No parece falta de convicción, simplemente (y siguiendo el tópico) los hombres no parecen plantearse el amor como un tema serio hasta que la mujer lo indica.

A esta diatriba se le une la presión social. La amenaza perenne del futurible suegro y el reiterativo análisis de todos sus actos por parte de sus amigos. Ante este mar de dudas, se cruza en su camino Audrey. Una imponente fémina que encarna la tentación en el momento más (in)oportuno. De la obsesión por Audrey, nace un nuevo Gaspard.

Esa dualidad de la personalidad de Gaspard se plasma en pantalla a través de un juego on-line denominado Black hole (nombre que homenajea al cómic homónimo de Charles Burns). Basado en el Second life (por cierto, ¿queda alguien ahí?), pero con la inspiración visual del cine negro, donde Gaspard puede campar a sus anchas en busca de su nueva musa. Basándose en los millones de personas enganchadas a los diferentes juegos de internet, Marchand muestra que una persona puede ser otra totalmente distinta en un mundo virtual, consiguiendo tener dos vidas, la del mundo físico y la (posiblemente) deseada en la pantalla del ordenador. Idea que queda enfatizada en la noche que pasa al mismo tiempo con Marion y Audrey sin tener que salir de casa.

Como ya se observaba en ¿Qué fue de Bambi?, destellos de David Lynch siguen presentes en la obra de Marchand. A esto hay que sumarle nuevas y diferentes influencias como Matrix (The matrix, 1999) de Andy y Larry/Lana Wachowsky, apreciable en la escena que abre nuestra visión al mundo virtual.

Hay películas más representativas de los mundos virtuales on-line, como Avalon (ídem, 2001) de Mamoru Oshii, pero esta responde muy bien a los estímulos del mundo "real" de los jóvenes marselleses donde no faltan las referencias al lastre del tráfico de drogas y criminal que siguen arrastrando.

Lluís Alba

La deuda

Remake de un film israelí, del que dudo poca gente pueda haber visto en España (a excepción de Pilar Rahola), sobre unos agentes del Mossad infiltrados en la Alemania del este en 1967.

Recomendable película de espionaje. Como también es recomendable advertir, a todo el que desee verla, para que no lea el argumento que corre por la mayoría de webs. Pues relatan con pelos y señales un giro argumental que sucede en el último tercio de la película.

Los acontecimientos comienzan en 1997, cuando la hija de dos de los agentes, presenta un libro basado en su misión de infiltrados en el Berlín oriental. A partir de ese momento comienza un flashback que ocupa la mayor parte del film y, donde se incluyen las mejores secuencias y puramente auténticas del cine del género.

Para interpretar a los tres agentes en las diferentes épocas se ha optado por la (mejor) opción de contar con distintos actores y evitar los maquillajes digitales, que todavía dejan mucho que desear. Salvo el problema en que el parecido entre algunos de los actores son más que remotos, al menos en el personaje principal, Rachel Singer, sí que ha habido un acierto tanto en la semejanza física como en la elección de actrices. Helen Mirren presta su rostro a la versión de 1997 y la (por el momento) desconocida Jessica Chastain hace lo propio con la de 1967. Y digo por el momento, pues Chastian tiene pendientes hasta seis estrenos importantes en papel principal (películas dirigidas por nombres como Terrence Malick o Ralph Fiennes). Hasta ahora, solamente la habíamos podido ver en apariciones fugaces en series de televisión, pero tuvo la fortuna de compartir cartel teatral con Al Pacino en la obra Salome, cuya adaptación cinematográfica, también protagonizará bajo la dirección del mismo Pacino.

Obviamente, al tener un origen israelí, la película no es imparcial ni muestra la dualidad moral de las acciones del Mossad, como si sucedía en Munich (ídem, 2005) de Steven Spielberg, película con la que podría guardar algunas similitudes. Pero sí se toma el tiempo suficiente para explicar las interioridades de los tres protagonistas que forman un triángulo amoroso, cuyos actos en la misión les dejarán marcados para el resto de sus vidas.

Lluís Alba

Stella

A pesar de haber sido premiada en diversos festivales independientes y elogiada por la crítica francesa, esta película de 2008 ha tardado 3 años en llegar a nuestras salas. Ha tenido que nacer una nueva distribuidora independiente, Good films, para que se estrene en nuestro país.

Stella es una película con tintes autobiográficos de su directora y guionista, Sylvie Verheyde. Ambientada en 1978, cuenta un año en la vida de Stella, una niña de familia humilde que inicia curso en una nueva, y prestigiosa, escuela de secundaria. Un nuevo mundo, alejado de su ambiente habitual, que se plasma perfectamente con la comparación entre las secuencias filmadas con la cámara en movimiento del ruidoso y caótico bar que regentan sus padres, alejadas de la sobriedad estática y ambiente aséptico que muestra la escuela pija.

Podría definirse como una versión de los 70 de La clase (Entre les murs, 2009) de Laurent Cantet. Con las diferencias de ser una peli totalmente de ficción y estar centrada principalmente en Stella y, parcialmente, en su amiga Gladys. Pero ambas tienen en común la temporalidad ceñida a un curso escolar y mostrar una serie de secuencias que obvian totalmente la moralina habitual del cine mainstream.

Sin señalar a nadie, no queda exenta la crítica general a la sociedad francesa, en la que un grupo pequeño de profesores son los designados para decidir si la niña humilde merece entrar o no en el sistema. Un tema de candente actualidad en el momento de presentarse la película debido a los disturbios en París de 2007, que pueden ser vistos en paralelo con lo ocurrido este 2011 en Londres.

Como en toda película minoritaria, los intérpretes principales son básicos para que el conjunto funcione. Tanto los padres de Stella, como las dos niñas protagonistas merecen un reconocimiento especial. Más teniendo en cuenta que, Léora Barbara, con 11 años debe sostener la película en todos sus planos, además de ejercer de narradora con su voz en off.

dijous, 1 de setembre de 2011

El perfecto anfitrión

El australiano Nick Tomnay debuta en el largo con El perfecto anfitrión, una adaptación de su cortometraje titulado The host que realizó durante 2001 en su país de origen.

Tras recibir numerosos premios en los festivales por los que pasó, decidió mudarse con su esposa a Nueva York, con la intención de realizar esta película. Buscó una representante para mover el guión entre diferentes productoras, pero no se llegó a concretar nada. Mientras trabajaba dirigiendo spots y participando en Two twisted (una serie de televisión australiana), su representante le dijo que estaba harta de las respuestas negativas de las productoras. Ella y su socia se harían cargo de la producción.

Con la dificultad económica que eso conlleva, tuvo la suerte de poder contratar al actor David Hyde Pierce (Niles, el hermano de Frasier), sin duda el alma de la película que no podría ser la misma sin su participación. Tras el pase por diversos festivales, la película comenzó a tener cierta repercusión internacional (en España la pudimos ver en el Festival de Sitges 2010). Hasta que la productora independiente Festival films, ha decidido arriesgarse y estrenarla en nuestras salas comerciales.

Se nota claramente la influencia de varias películas como El quimérico inquilino (Le locataire, 1976) de Roman Polanski y La huella (Sleuth, 1972) de Joseph L. Mankiewicz. Pero tiene la suficiente entidad para ser una obra totalmente distinta. Difícil es hablar de esta película sin revelar nada, pues contiene una par de giros en el guión que, más allá de las (lógicas) reticencias que se pueda tener, no empañan el resultado final. Los giros enfatizan la enfermedad mental del protagonista, hasta tal punto de hacer partícipe al espectador de sus visiones. Incluso los personajes imaginarios tienen la suficiente entidad para resultar creíbles lejos de la mente que los creó.

No es una película perfecta, algunas secuencias se alargan innecesariamente y se vuelven repetitivas, pero sí lo suficientemente recomendable para no dejarla pasar por alto.

Lluís Alba

dijous, 11 d’agost de 2011

Capitán América: El primer Vengador

El ambicioso proyecto que se ha ido mascando poco a poco, para delicia de aficionados a Marvel, ya ha llegado a su punto crucial. En los últimos años se ha cocinado a fuego lento una serie de adaptaciones de personajes Marvel destinadas a engrosar el imaginario cinematográfico para mayor gloria de la futura película de Los Vengadores. Así hemos visto adaptaciones de El increíble Hulk, Iron man, Thor y, finalmente, El capitán América.

Dudo mucho que esta película hubiese sido igual de no haberse parido como antesala a Los Vengadores. De otro modo, la mayor parte de la película hubiese transcurrido en la época actual. Al formar parte de otro proyecto global, hemos podido disfrutar de una película entera de ambientación retro-futurista que hará las delicias del aficionado pulp.

La lógica apunta que Joe Johnston era la persona indicada para dirigir la película, pues ya contaba con experiencia parecida. Rocketeer también trataba sobre un superhéroe cuyas peripecias sucedían durante la Segunda Guerra Mundial. Capitán América: el primer vengador, está narrada como una película de aventuras de corte clásico. La suerte de poder contar con toda una película para mostrar el origen del personaje, hace que Johnston se tome el tiempo necesario y pueda presentar a todos los personajes. Sus secuencias de acción está bien planificadas y lejos del estilo actual de montaje promocionado por algún enfermo de Parkinson.

La fantástica ambientación ayuda a sumergirnos en la aventura retro-futurista, llena de guiños a los aficionados del cine clásico. El inicio es similar a El enigma de otro mundo (o si se prefiere al remake de Carpenter, La cosa). Howard Stark, el padre de Tony Stark, está basado directamente en Howard Hugues.

No faltan los habituales guiños a la legión de Marvel-zombies. Podemos ver en la exposición de ciencia a La antorcha humana original. Alguno hubiese deseado ver al androide en movimiento junto al resto de Los invasores. Pero, para el espectador neófito, hubiese sido demasiado confuso ver a una antorcha humana al lado del Capitán América interpretado por Chris Evans, quién ya fue la antorcha humana de los 4 fantásticos. También se incluye una divertida serie de secuencias, que sirven tanto de homenaje al traje del serial de los 40 como a la mítica portada en la que el Capi golpeaba a Hitler. Y, como no, el cameo habitual de Stan Lee.

La atención que se tiene en el desarrollo de personajes, permite que nos hagamos a una idea de los ideales yankees de la época. Steve Rogers, desea darlo todo por su país, como la mayoría de jóvenes americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Una diferencia generacional bien remarcada que, esperemos, esté bien utilizada en la película de Los Vengadores.

La iconografía y las numerosísimas historias del cómic quedan bien reflejadas en la película. Intentando combinar los argumentos más clásicos como los de última generación de Ed Brubaker (con una clara referencia a su saga Soldado de invierno, que bien podremos ver reflejada en una futura secuela).

La película de Thor quedó demasiado supeditada a la idea de capítulo piloto previo a Los Vengadores, pero Capitán América: el primer Vengador, demuestra que se puede hacer una película-presentación sin dejar de tener entidad propia.

Lluís Alba

El origen del planeta de los simios

Desde niño he sido un profundo admirador de la saga de El planeta de los simios. A pesar de haber nacido una década más tarde del estreno de su primera parte, tuve la suerte de descubrir la película de Franklin J. Schaffner en una de las habituales sesiones matinales de reestreno del Centre Parroquial d'Horta. Ver en pantalla grande un clásico por primera vez, sin tener ni idea del argumento, ni de su sorpresa final, era una sensación parecida a viajar en el tiempo. No había internet y tuve que interrogar a mi madre sobre la película para, sorpresa otra vez, descubrir que había varias secuelas. Poco a poco, fui grabándolas en VHS durante sus pases televisivos hasta poder ver la saga completa. Eran otros tiempos y la recolección de películas se basaba en un seguimiento exhaustivo de la programación televisiva.

Pasaron los años y, en 2001 se estrenó un remake dirigido por Tim Burton. Una de las películas de mi infancia rehecha por uno de (hasta entonces) mis directores favoritos. Jamás me había sentido tan estafado al salir de un cine. Tanto que, Tim Burton dejó de tener valor para mí, y olvidé la película. Ni la volví a ver ni tengo interés en hacerlo.

Durante la primera década del siglo XXI estalló el boom del DVD y las descargas de internet, en cuanto se pusieron a un precio asequible, me hice con las cinco películas originales para revisarles en v.o. y me descargué la serie de los 70 que jamás habría podido ver de no ser por la (mal llamada) piratería.

Llegamos a la segunda década del siglo XXI, se anuncia una nueva película sobre El planeta de los simios. A diferencia de la versión de Burton, no se escoge ningún director de fama mundial, ni se le da demasiada promoción previa. Las pocas informaciones que llegan hablan de una precuela y, lo mejor, obviando totalmente la versión de Burton.

Como si los mismos productores hubiesen aprendido de su error, El origen del planeta de los simios, encaja bastante bien con la película de 1968, aunque varía lo explicado en sus secuelas, donde una paradoja temporal era la artífice de que los simios llegaran a dominar al hombre, mientras que en esta trata de la experimentación científica de una empresa farmacéutica en busca de una cura para el Alzheimer. En la línea de los 'mad doctor' clásicos, tenemos a un James Franco experimentando más allá de los límites del hombre por una buena causa. Como es habitual, las consecuencias irán más allá de lo que podía esperar.

Llena de guiños a sus predecesoras. Desde los más visuales, como el jersey que lleva César y la ambientación del patio de la 'cárcel' que recuerda a la plaza de tierra de la película original. Pasando por los nombres de personajes de la saga clásica, el ya mencionado César, Cornelia (versión femenina del Cornelius que inmortalizó Roddy McDowall), Ojos brillantes (tal y como llamaba Zira a Taylor). Dodge Landon, el joven maltratador de simios que encarna Tom Felton (actor encasillado en personajes malvados tras interpretar a Draco Malfoy en las ocho películas de Harry Potter), es una combinación del nombre de los dos astronautas (Dodge y Landon) que acompañaban a Taylor en la película de 1968. Se reproducen frases míticas de la saga original como la del primer simio que dijo 'no', o el 'quítame las manos de encima simio asqueroso'. Y, para acabar de redondearlo, aparece la imagen de Charlton Heston en un monitor de televisión.

Dejando de lado todos estos guiños que, sumados a las sutiles pinceladas sobre un vuelo espacial perdido, ya harán la delicia de cualquier fan de la saga original, estamos ante un blockbuster alejado de lo habitual. Exceptuando el tramo final en el que la acción y los efectos digitales se desatan, el resto de la película se basa en una acertada construcción de personajes y argumento que dan coherencia a todo lo que vemos. Una película sólida que tiene en cuenta lo más importante: narrar bien una historia.

Lluís Alba

dijous, 4 d’agost de 2011

Green lantern

La proliferación de personajes Marvel en el cine ha hecho despertar a los gerifaltes de DC para sacar provecho de su, también, rico universo de papel. Hace un par de décadas, la guerra en las librerías parecía ganada por Marvel, pero nadie hubiese dado un duro (recordad que hace un par de décadas todavía teníamos la peseta) por que Marvel le pasara la mano por la cara a DC también en el cine. Con la poderosa Warner a sus espaldas, era algo que no podían permitirse y, tras los éxitos cosechados por el relanzamiento de Batman y con la perspectiva futura del nuevo Superman de Zack Snyder, le toca el turno a Green lantern.

Para ello se decidió apostar fuerte y realizar una inversión de 200 millones de dólares de presupuesto, que parece haberse destinado en su mayor totalidad a la creación de efectos digitales. Pues si algo diferencia esta película del resto de adaptaciones superheroicas es la constante apariencia de película de animación por la que se pasean actores de carne y hueso. Nada que objetar, para representar fielmente el mundo de los Green lantern corps, parece esta la mejor opción. Ningún fan de los cómics podrá vociferar la recurrente queja de cambios de aspecto físico y uniformes, pues los personajes creados o retocados por ordenador son una copia calcada de los variopintos extraterrestres que aparecen en las páginas de Green lantern. Incluido el antifaz de Hal Jordan, elemento aprovechado para crear el gag más ingenioso de la película.

El mayor problema, más allá de lo económico, han sido las prisas por querer contar demasiadas cosas en un solo film. La buena narración de una historia queda relegada ante la inclusión del mayor número de elementos posibles en 114 minutos. Constantes idas y venidas de Hal Jordan entre La Tierra y Oa (planeta de los Guardianes del Universo, creadores del cuerpo de Green lanterns) hacen imposible desarrollar ninguna de las dos facetas del superhéroe. La historia de su padre y la relación familiar cuenta con un par de pinceladas que apenas guardan relación con el resto del film. El entreno y relación con el resto de Green lanterns es tan fugaz que anula cualquier grado de implicación emocional con ellos.

Parecía más indicado narrar en dos películas lo que se ha querido contar en una. Pero, Green lantern no tiene la fama mundial de Superman, Batman o, incluso, Flash. No se podía permitir la ausencia de aventuras espaciales que justificaran lo invertido en su presupuesto. En ocasiones como esta, es cuando hace falta aplicar el lema de los minimalistas: menos es más. Y no tiene porque ser aburrido.

Lluís Alba

dijous, 28 de juliol de 2011

La víctima perfecta

El debutante Antti Jokinen da el salto al cine desde la experiencia que otorga la dirección de videoclips y capítulos de series de televisión. Y lo hace metido en la nueva etapa de la mítica productora Hammer que tan buenos recuerdos trae a los amantes del terror.

Desgraciadamente nos ofrece una película tópica de lo más vulgar. Cuesta creer que este guión haya pasado el filtro de cualquier producción media y todavía más en una película que cuenta con cierta repercusión internacional, la participación de Hilary Swank y el cameo de Christopher Lee (personaje metido con calzador, apuesto a que no existía en el guión original) para rememorar el retorno de la Hammer.

Sólo la dirección de fotografía de Guillermo Navarro y una pequeña acrobacia narrativa en el primer tercio del metraje son dignos de recordar. Los siguientes dos tercios del guión parecen escritos por el piloto automático de algún programa informático sin alma artística.

Lluís Alba

Paul

La pareja formada por Simon Pegg y Nick Frost, están en las listas de seguimiento de cualquier aficionado al cine de género y a los cómics. Aquellos a los que ahora se denomina indiscriminadamente como "frikis".

Desde la serie de culto Spaced, formaban un trío inseparable con el director Edgar Wright. Mientras que este demostró su gran capacidad en solitario con la adaptación del cómic Scott Pilgrim contra el mundo (Scott Pilgrim vs. the World, 2010), ahora toca el turno de la pareja de guionistas y actores sin su habitual director.

Simon Pegg ya tuvo un tímido primer intento aliándose con uno de los actores de Friends, David Schwimmer, en labores de director de la película Corredor de fondo (Run fatboy run, 2007), sin llegar al éxito de sus comedias precedentes. Esta vez ha buscado un profesional más curtido, el director del éxito de la "nueva comedia americana" Supersalidos (Superbad, 2007) y de la excelentemente denostada Adventureland (ídem, 2009).

Greg Mottola conduce esta road-movie de dos británicos por tierras americanas. americana. Por ello no es de extrañar que el guión esté lleno de tópicos sobre los yankees. Igual que Woody Allen rueda sus películas europeas desde el punto de vista del turista neoyorkino, Pegg y Frost ofrecen la visión (formada a través del cine popular) que el europeo medio tiene de los norteamericanos: Abunda la mofa de policías pueblerinos amantes de las armas, homófobos de bares de carretera y negacionistas ultracatólicos.

Pero la verdadera particularidad de la película es cuando busca gustar a su público. Una muestra ininterrumpida de escenas y chistes sólo para "frikis". Visita a la Comic-con de San Diego, camisetas de comics, referencias a películas de ciencia-ficción etc... Por momentos evoca a las primeras películas de Kevin Smith.

Los que amamos la subcultura, andamos palideciendo todo el día delante de alguna pantalla (monitor del ordenador, televisor o pantalla de cine), nos encontraremos en nuestra salsa siguiendo el viaje de Nick Frost y Simon Pegg. Preguntándonos si no podríamos subir también en su caravana.

Lluís Alba

dimarts, 19 de juliol de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte -Parte 2-

Para muchos (y cuando digo muchos, son millones) supone el fin de una era. Imagino, por encima de todo, a aquellos adolescentes que han vivido los libros y películas en una edad parecida a la de los protagonistas. Para estos fans en concreto, el final de Harry Potter significa un evento tan importante en sus vidas semejante o superior a la de cualquier acontecimiento en su familia.

Tal nivel de simbiosis con su público, permite decir que J.K. Rowling ha conseguido pasar a la historia para ser un referente en la literatura juvenil. Un público ampliado (todavía más) gracias a las adaptaciones cinematográficas. Que, vistas con frialdad, no son más que un complemento de los libros y que, como productos independientes, no tienen la entidad necesaria para haber creado tal fenómeno. Para el aficionado inquieto siempre quedará una (re)lectura de los libros, información genealógica en diferentes "wiki" sitios, y la espera del Pottermore que, inteligentemente, J.K. Rowling ha montado ahora para seguir alimentando la llama.

Sobre la película en concreto, poco más que añadir a lo dicho de las recientes adaptaciones dirigidas por Peter Yates. Es una lástima que las últimas cuatro películas hayan dado un bajón con respecto a las predecesoras dirigidas por Chris Columbus (dentro de lo que cabe, tenía el bagaje de los guiones de Los Goonies y de Gremlins), Alfonso Cuarón y Mike Newell.

Peter Yates ha sido el director títere para que la franquicia se terminara a tiempo sin causar mayores problemas. La separación en dos películas de la adaptación del último libro a supuesto un alivio al desaguisado vivido por sus anteriores películas, que deberían haberse presentado de la misma forma. Personajes que aparecen y desaparecen sin mayor explicación, ausencia de pasajes determinantes. Han dejado sin sentido gran parte de las películas.

El doble metraje que ha supuesto la adaptación del libro, ha permitido que se vislumbre parcialmente la doble lectura que enriquece la obra original de J.K. Rowling. Mientras que en la primera parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte, el argumento era más pausado y melancólico, la segunda mitad se convierte en la película más dinámica y con más acción de toda la saga. Pero, negativamente, vuelve a carecer de la emoción suficiente que necesitarían escenas clave. Ejemplos claros son la omisión de la muerte de algunos personajes importantes o el frío final previo al epílogo.

Como he dicho antes, sólo queda la esperanza de gozar de una nueva lectura más intensa, con las ediciones domésticas de las películas a mano. Y, quién sabe si, cualquier día, J.K. Rowling se ve en la necesidad de escribir 7 novelas más como apunta su epílogo (cuya filmación debió hacerse el día que la maquilladora se fue de vacaciones) o 7 precuelas... o Warner decide emular a Sony con su Spiderman y rueda 7 reboots.

Lluís Alba

dijous, 14 de juliol de 2011

Convención en Cedar Rapids

Miguel Arteta, director del interesante drama intimista The good girl (ídem, 2002), en el que se relataba la desidia de una mujer atractiva (Jennifer Aniston) abocada a un matrimonio con un marido desdeñado y grosero (John C. Reilly). Su única vía de escape era un affaire con un chico joven (Jake Gyllenhaal). Los personajes de The good girl tenían una vida reprimida en su interior y muchas ganas de convertirla en ralidad.

Convención en Cedar Rapids, la tercera película de Arteta (tras la inédita en España Youth in revolt), también se llena con personajes que esconden una doble faceta. Los más veteranos aprovechan la convención anual en Cedar Rapids como válvula de escape ante tanta represión. Mientras que el novato Tim Lippe, llega sin tan siquiera saber que necesita exteriorizar su personalidad oculta.

A diferencia de The good girl, la película se lee desde el prisma de la "nueva comedia americana", pero con la implicación en la producción de Alexander Payne (Entre copas) y su habitual guionista Jim Taylor. Cuyo cine tiene bastantes puntos en común con Miguel Arteta.

Por ello no es de extrañar que Tim Lippe, tome prestado el rostro de Ed Helms, una de las estrellas de Resacón en Las Vegas (The hangover, 2009) de Todd Phillips. Actor cómico que parece encasillado en repetir el mismo personaje en todas las películas en las que participa.

Tim Lippe llega a Cedar Rapids como un treintañero post-adolescente (puro retrato de la juventud inmadura actual), que vive una idílica relación con su antigua maestra de instituto (Sigourney Weaver), mientras que esta solo ve en él la posibilidad de un polvo semanal tras su reciente divorcio. El paso de Tim Lippe por Cedar Rapids supondrá un viaje iniciático hacia su nueva personalidad, sacará el demonio interior (igual que su personaje de Resacón en Las Vegas), se desmadrará y tendrá, por primera vez, personalidad propia.

El tono general de comedia es más contenido que en otras películas contemporáneas, el humor grosero existe, pero es más sutil. Sin embargo, estas pequeñas diferencias, no ocultan durante todo el metraje la sospecha de estar viendo la misma película por enésima vez.

Lluís Alba