dimecres, 14 de setembre de 2011

Los amos de Brooklyn

Los distribuidores españoles independientes suelen quejarse de un mercado totalmente dominado por las majors norteamericanas (Universal, Paramount, Sony, Warner, Fox y Disney). Pero las independientes estadounidenses también padece esta saturación, provocando que una película protagonizada por Richard Gere, Ethan Hawke, Don Cheadle y Wesley Snipes, se estrene en España con dos años de retraso.

Tampoco importa demasiado, de haber llegado de la mano de uno de los grandes estudios, nos habrían bombardeado de publicidad, creando unas ansias internas de ver la película. No es el caso, la mayor parte del público no sabía que existía hasta ahora, y como en nuestro país todavía seguimos con tics franquistas relacionados con el doblaje (que facilitaba la censura), seguimos teniendo una mayoría de cines con películas en las que otros actores diferentes tapan las voces de los originales. Y, encima, nos parece normal. Así que la manada irá a ver la peli doblada, porque para la mayoría, hasta que no se dobla, no existe.

Dejando de lado este preámbulo que solo sirve para rellenar. La película de Antoine Fuqua, es un regreso al género que le dio su mayor éxito, Training day: Día de entrenamiento (Training day, 2001). Nuevamente nos traslada a un ambiente policial bastante podrido, vuelve a contar con Ethan Hawke e, incluso, alguna secuencia de Richard Gere acompañado por un policía novato, puede evocar a su famosa película.

No es de extrañar ver reminiscencias de The wire: Bajo escucha (The wire, 2002-2008) de David Simon, en esta película. Pues han pasado 8 años desde Training day y algo ha cambiado en el mundo cinematográfico. Las series de televisión norteamericanas son las abanderadas de la calidad y, el cine, se ha visto abocado a seguirlas. Pero parece difícil que una película de poco más de dos horas, en las que se narran tres historias diferentes, esté igual de bien desarrollada que una serie donde el tiempo ya no se convierte en un lujo.

A pesar de tener un guión perfectamente estudiado y milimetrado, de definir bien a los personajes y sus motivaciones, parece que necesitemos más metraje para acabar de analizar minuciosamente todos los entresijos de la película.

Las series de televisión del nuevo milenio no solo han afectado a los cineastas, si no también al público. Para bien o para mal, el objetivo final de toda película.