dijous, 13 d’octubre de 2011

Festival de Sitges (7) 12-10-2011


Vuelve a ser día festivo, y se nota en el ambiente (además de los skin-heads que me he encontrado a primera hora en el metro). Hoy he tenido que tragarme las colas más largas de lo que llevamos de festival. Vigalondo y el anime llenan muchas butacas.


LIVIDE (2011) de Alexandre Bustillo y Julien Maury

Segunda película de los realizadores de A l'intérieur (ídem, 2007) que cosechó un gran éxito en un certamen anterior del Festival de Sitges.

Muchas de las características de su primer film continúan en Livide. La localización del terror se centra dentro de una casa y continúa el gore grotesco con toques de humor slapstick, deudor de Sam Raimi (que se acentúa más si cabe, con el personaje de la anciana).

El argumento terrenal de la primera película, que pasa a una versión vampírico-fantasmagórica, puede alejar un poco a los fans de su primera obra, que probablemente fue más sencilla y redonda.


EXTRATERRESTRE (2011) de Nacho Vigalondo

Tras un debut que hizo la delicia de los aficionados a la ciencia-ficción y, concretamente, al género de los viajes en el tiempo, Nacho Vigalondo se lanza a la comedia. Eso sí, disfrazada dentro de una invasión extraterrestre.

En el Festival de Sitges de este mismo año ya he podido ver un par de películas que usan la ciencia-ficción como excusa para contar otra cosa: Another earth y Melancholia. Extraterrestre también lo hace. Pues, bajo la excusa de una invasión extraterrestre mundial que deja las calles vacías de ciudadanos, se encuentra una de las mejores comedias románticas de enredo y triángulo amoroso que se han hecho en los últimos años.

No solo por tener un guión perfectamente hilvanado (la base para que una buena comedia funcione), sino por algunos hallazgos visuales que conviene destacar, como el uso del espacio del pequeño piso donde pasa la mayor parte de la acción. Vigalondo también da un nuevo giro a los manidos flashbacks finales que sirven de recordatorio para el espectador o como giro final que descubre una nueva película donde lo que habías visto era otra cosa. Estos flashbacks no los usa para explicar algo nuevo al espectador, si no para que cada personaje crea lo que quiera creer. En el fondo, Vigalondo nos está diciendo que en el cine todo es mentira y cualquier historia puede ser otra según la intención final del creador de la obra.

Para asegurarse las risas, cuenta con la participación de Carlos Areces y Raúl Cimas, con quienes Vigalondo ya colaboró en Muchachada Nui. No sé que le habrá parecido a los demás, aunque la mayor parte del público aplaudió más entusiasmada de lo habitual. Pero yo hasta hubiese aplaudido con las orejas de haber tenido esa habilidad.


A LETTER TO MOMO (2011) de Hiroyuki Okiura

Presentada como todo un acontecimiento en Sitges, incluso ha venido invitado el embajador japonés a presenciar la película, que ha servido como sentido homenaje a las víctimas del tsunami en Japón y para dar valor a una producción hecha totalmente a mano durante los últimos 7 años.

Hiroyuki Okiura cambia de registro, pues poco tiene que ver esta película con Jin-Roh (Jin-Rô, 1999). Aquella estaba más en la línea de Ghost in the shell (Mamoru Oshii fue su guionista), y el cambio de registro se acerca más a Hayao Miyazaki, y más concretamente a Mi vecino Tororo (Tonari no Totoro, 1988).

Historia muy similar, con una adolescente de protagonista cuyo padre muere de un accidente el mismo día en que ambos discuten. Poco después descubre en el escritorio de su padre el inicio de una carta que iba dirigida hacia ella que no acabó de escribir. Al inicio del film, se traslada con su madre, enferma de un asma severo, a vivir al campo, donde comenzará a ver criaturas fantásticas que viven en su nueva casa.

Lo único negativo que se puede decir de la película es su demasiada similitud al cine de Miyazaki (aunque con otro estilo de dibujo). Es una buena película pero suena a que ya la hemos visto.


CARRÉ BLANC (2011) de Jean-Baptiste Léonetti

Esta ha sido la cuarta película que he visto durante la mañana del 12 de Octubre. Y se trataba de un ejercicio de autor bastante difícil de entrar. Con una sucesión de secuencias, aparentemente inconexas, de las que costaba encontrar un sentido. No en vano, una gran parte de los espectadores han ido desfilando durante el transcurso del film (a pesar de que su director estaba presente en la sala).

Vista en conjunto, es una interesante reflexión en clave de ciencia-ficción de nuestro mundo escolar y laboral. Llevado al extremo en un futuro que no parece demasiado lejano. Probablemente el rechazo que la película provoca en el espectador, sea el mismo que debería provocarnos ese futuro (o presente) en el que las empresas dominan al ser humano.

Antes del film se ha proyectado A Function del surcoreano Lee Hyunsoo, que en menos de 9 minutos reflejaba un discurso parecido del film de Jean-Baptiste Léonetti.

Lluís Alba