dissabte, 13 de desembre de 2008

Ultimátum a La Tierra

¿Son necesarios los remakes? En general podría decirse que no, pocas ocasiones un remake supera la original. Pero meterse a volver a hacer una peli de hace más de 50 años, que está considerada como una obra maestra, sólo cabe en la cabeza de un loco o de una multinacional. La crisis de ideas de los grandes estudios les hace buscar historias de debajo de las piedras, sin importarles si deben o no respetar el medio al que se dedican.

Aunque no esperaba que la peli fuera mejor que la original, sí esperaba algo más. Y entrar en una sala a ver una peli sin tener grandes expectativas y salir decepcionado dice poco del film.

El arranque vertiginoso que tenía la peli original se pierde totalmente en una búsqueda de dar una explicación científica a la llegada de Klaatu a la Tierra. Ya me parece bien que haya cambios en el guión, de hecho preferiría que hubiese más y se les hubiese ocurrido que podrían hacer una peli partiendo de cero, que también es posible. Digamos que lo mejor de la peli es esta aportación en la que se explica cómo un alienígena tiene apariencia humana. Eso y unos efectos especiales, lógicamente, más avanzados, es lo único bueno que se puede destacar de este remake.

El guión es bastante flojo, tiene más agujeros que los calcetines de Rajoy. Por citar uno, al inicio, cuando llega la esfera a la Tierra, se supone que va a tal velocidad que podría destruir el planeta. Lo único que se les ocurre es enviar a todos los científicos en helicóptero al mismo sitio dónde debe caer el peligroso objeto, es decir, envían a los que deben investigar este problema al lugar dónde tienen más posibilidades de morir.

La principal diferencia de una historia a otra, es el motivo de la llegada de Klaatu a la Tierra, mientras que en la original se hacía por el peligro de la guerra fría y las armas nucleares, aquí es por ecologismo. Como si actualmente no hubiese guerras, ni armas nucleares. Aunque esto le va perfecto al director, Scott Derrickson para incluir su iconografía religiosa: paralelismos de Klaatu con el Mesías, el arca de Noé seguido de una cantidad de escenas de lluvia abundante, el plano obvio de una iglesia en contrapicado con la esfera llegando a la Tierra, personas de diferentes culturas rezando ante la inminente llegada de la nave espacial etc…

Los personajes son bastante planos, y el único que tiene una serie de matices interesantes, es el niño (hijo de Will Smith), pero que llega a ser tan repelente que desearías que Gort lo matase al principio de la peli. No sé hasta que punto es repelente el personaje o el propio actor, habrá que esperar a sus próximas películas para comprobarlo.

Es poco creíble la cambio de actitud de Klaatu en la película, no parece lógico que una decisión tan drástica como la que tiene que llevar el personaje, sea tan poco estudiada, y más viniendo de un grupo de civilizaciones tan avanzadas.

Sobre Gort (al cuál tienen que buscarle una explicación a su nombre, cuando quizás no hacía falta), aquí realizado por ordenador, resulta más creíble que el traje de gomaespuma de la clásica. Pero lo que significa el personaje ya no es lo mismo, convirtiéndolo en un icono desaprovechado. Quizás hubiese sido mejor (aunque demasiado friki para Fox) que Gort hubiese ido destruyendo la Tierra como un Mazinger Z gigante en lugar de ese enjambre copiado de La Momia. Ese gran final, por duro y aséptico que tenía la peli de Robert Wise, aquí se desmorona como el enjambre de insectos en el que se transforma el robot. Todo por la búsqueda de un Happy End, en lugar de dar un final de advertencia a los espectadores como en el original.

Este cambio de Gort, también afecta a la secuencia más recordada del clásico original, cuando Patricia Neal decía las palabras Klaatu Barda Nitko. Aunque también aparecen en esta película, seguro que no hubiesen pasado a la historia de no ser por cómo se trataron en la película de Robert Wise.

Lo único que puede tener de bueno este remake es que haya jóvenes interesados en el cine que descubran que existía un clásico de la ciencia ficción de 1951 y se interesen en verla ahora. Pero, si llega a un 1% de los espectadores ya será todo un récord.

Lluís Alba