dijous, 4 de juny de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres

El gran éxito literario de la trilogía Millenium, cortado prematuramente por la muerte de su autor, Stieg Larsson, es adaptado al cine por Niels Arden Oplev, cineasta sueco cuya mayor carrera se ha forjado en la televisión. Dándole un tono formal de telefilm de suspense europeo, de los que estamos acostumbrados a ver en algunas televisiones locales por la noche.

No he leído el original literario, pero como todo best-seller de suspense, tiene los tópicos que ya hemos visto miles de veces en cualquier película. Uno de los ejemplos más claros de esto es la secuencia en la que el malo de turno cuenta todos sus planes al bueno mientras lo tiene atado minutos antes de intentar matarlo.

Aunque como película de suspense funciona perfectamente, y sabe cautivar la atención durante las dos horas y media que dura, no pasaría de ser una historia más si no fuera por algunos elementos que la hacen destacar por encima de la media. Pues más allá del interés por descubrir que ocurrió con la desaparición de Harriet, el tema principal es el que le da el título a la película, el escabroso submundo que encarnan ciertas personas que no dudan de usar su poder para abusar sexualmente de los más débiles. Encarnado en una primera parte de la película por el tutor de Lisbeth, y después por el asesino en serie que deben descubrir. Personas que aparentan una buena imagen, de los que nos hemos cruzado alguna vez en nuestra vida sin llegar a sospechar todo lo que ocultan. Algo sobre lo que deberíamos reflexionar.

Y el otro punto fuerte de la película es tener un personaje potente como Lisbeth Salander, la hacker que ayuda a investigar Blomkvist. Tiene todo para triunfar como uno de los personajes icónicos de la historia del cine: un look destacado, un pasado misterioso y traumático etc... Y la buena elección de Noomi Rapace, una actriz sin experiencia, pero que ha sabido meterse perfectamente en el papel. Llegando a ponerse realmente todos los pearcings que necesitaba el personaje y aprendiendo a llevar una moto.

La siguiente entrega de la trilogía estará dirigida por Daniel Alfredson, hermano de Tomas Alfredson, director de la pequeña joya vampírica Déjame entrar. Si tiene la mitad del talento de su hermano, seguro que será una buena secuela.

Lluís Alba