dijous, 18 de juny de 2009

Los mundos de Coraline

La adaptación de Henry Selick del libro de Neil Gaiman no llega al nivel de obra maestra como podría considerarse Pesadilla antes de Navidad, pero sí que la convierte en una de las mejores películas de animación del año (a la espera de ver Up de Pixar).

Aunque la obra de Neil Gaiman no sea un prodigio de originalidad, no deja de ser lo suficiente interesante para crear una película como esta. Y Henry Selick lo vuelve a hacer, transformando el relato de Coraline en una alegría visual que estimula el cerebro.

El único punto negativo de la película es cuando se aparta del libro de Gaiman. Wiby, el personaje inventado para la película no aporta gran cosa, incluso resulta algo molesto. Y el fatal cambio de buscar los ojos de los niños fantasma en lugar de sus almas también queda ridículo, pues solo busca un ojo de cada niño, a pesar de que todos tienen ambos ojos sustituidos por botones.

Por suerte la maravilla visual del stop-motion queda muy por encima de los defectos que pueda tener, y más si se tiene la oportunidad de disfrutar la película en 3-D.

Lluís Alba

1 comentari:

Anònim ha dit...

lo flipé cuando me enteré de que la peli estaba hecha con muñecos, yo pensaba que estaba todo creado con ordenador, menudo currooooo!!!!
espero verla pronto, chaoooo