dijous, 24 de setembre de 2009

Malditos bastardos

Tarantino es un genio, eso no le convierte en el mejor director de cine, pero sí en alguien único. Sólo él es capaz de tomar como referente películas de bajo presupuesto, llenar una cinta bélica de diálogos y que las dos horas y media de película pasen volando. Consiguiendo un entretenido film de aventuras bélicas como hacía décadas que no se veía. Narrada en 5 capítulos, casi auto-conclusivos, que contienen dos historias en paralelo convergentes en un final apoteósico en el que el director de Death Proof muestra su particular visión de una venganza judía sobre los nazis.

El 2 de julio de 2008, Tarantino terminó el guión de Malditos bastardos, y su intención de estrenarla en Cannes en 2009, convirtió esta producción en una carrera contra reloj. Un año es, casi, un tiempo record para una película de estas características. Cualquier contratiempo puede resultar fatal. Por eso, el rechazo de Ennio Morricone para realizar la banda sonora, supuso un nuevo reto para el director de Kill Bill vol.1 que, ni corto ni perezoso, decidió usar bandas sonoras de otras películas (curiosamente, ninguna bélica). Lo que podría haber sido un pastiche considerable, se convierte en otra genialidad por obra y gracia del director de Kill Bill vol.2.

Esta vez, Tarantino, apenas ha contado con la aportación de ningún olvidado actor mítico, salvo el cameo de Rod Taylor como Winston Churchill, no tenemos ningún John Travolta, David Carradine o Pam Grier en papel protagonista. Pero sí que se sigue rodeando de amiguetes, como hace Santiago Segura, como Eli Roth o la colaboración especial de Mike Myers.

El director de Jackie Brown vuelve a crear buenos personajes y largos diálogos, aparentemente vacíos, pero que le dan su propia personalidad a la película. El diálogo de las ardillas, ya se puede comparar al de los Big Mac franceses de Pulp Fiction. Pero también quiero destacar que todos estos diálogos y personajes han sido creados gracias a algunas actuaciones memorables, como es el caso de Christoph Waltz, una apuesta segura al mejor actor secundario en los próximos Oscar, la joven Mélanie Laurent y un Daniel Brülh que combina perfectamente la bondad de un joven ilusionado con la crueldad de un asesino nazi.

Como admirador del director de Tarantino, al menos su carrera es lo suficientemente corta como para haber podido ver todas sus películas y sus aportaciones televisivas en CSI o Urgencias, creo que estamos ante una de sus mejores películas, aunque no en su obra maestra tal y cómo nos dice el director de Reservoir dogs a través de la boca de Brad Pitt.

Lluís Alba

2 comentaris:

Anònim ha dit...

estoy contigo la peli me ha gustado mucho, es de éstas que cuando te das cuenta se ha acabado, eso nos gusta, no como algunos tostones que no quiero recordar, en los que estás deseando levantarte y salir. La verad es que ver a Tarantino siempre es una apuesta segura. Por cierto, me ha gustado mucho tu comentario, gracias.
Saludos

Zumbarte ha dit...

Gracias por tu comentario, anónimo.