dijous, 3 de setembre de 2009

Antichrist

Lars Von Trier ha buscado la provocación en su última película. La exagerada crítica negativa del festival de Cannes ha impulsado su comercialidad, pasando de proyectarse en salas minoritarias en v.o. para gafapastas a poder encontrarse en la mayoría de multisalas palomiteros. Donde la gente acaba vomitando o huyendo despavoridos, pues hasta ahora creían que Saw o La última casa a la izquierda eran gore.

La película empieza, en su prólogo, con el encanto poético de la estética de spot televisivo, contrastado con las imágenes que nos muestran un terrible suceso. Una estética que se va abandonando, hasta llegar a la parte final llena del gore más fuerte e hiperrealista que he podido ver desde el Giallo italiano que descubrí en los primeros tiempos de Tele 5.

Supongo que la mayoría de críticos no soportan a Lars Von Trier, demostrando cierta envidia por ver a alguien más listo rodando las pelis que le da la gana. Pues, en el fondo, todo crítico esconde un cineasta frustrado en su interior.

Lluís Alba