dijous, 14 de gener de 2010

La cinta blanca

Cannes vuelve a galardonar a Haneke. No importa que su película se aparte de sus estándares habituales en la forma, pues en el fondo vuelve a tratar los mismos temas del director austriaco.

Formalmente se distancia de sus anteriores obras: la fotografía es en blanco y negro (aunque originalmente rodada en color, pues Haneke dice que no quedan buenos especialistas en fotografía en blanco y negro) y está ambientada en una época pasada (1913-1914). Pero mantiene los elementos habituales de su obra pretérita: la incidencia de la sociedad en el comportamiento humano, las consecuencias de sus actos y un misterio siempre abierto. Pues las películas de Haneke nunca ofrecen respuestas, si no preguntas. Como ocurría en la enigmática Caché, existe una nueva película que comienza al finalizar la proyección. Por eso el disfrute de La cinta blanca es doblemente satisfactorio, se goza en el cine y al salir de él.

El tema concreto que toca es el origen del fascismo. Según Haneke viene determinado por la educación totalitaria de los niños que viven un sistema autoritario. Tanto en casa con sus padres como en la iglesia. Unos niños que conocen una única realidad totalitaria, donde cualquier desviación supone un severo castigo, les determinará a hacer lo mismo cuando sean mayores. Algo que se puede extrapolar a otros temas como los violadores que han sido abusados en su infancia, los pueblos oprimidos en los que se crea un radicalismo violento o los extremismos religiosos. Así, en la película, vemos que el simple hecho de llegar tarde a casa merece unos azotes con una vara ante el resto de la familia y una humillación pública con una cinta blanca marcando su pecado o el hecho de masturbarse obliga a pasar semanas a un adolescente a dormir con los brazos atados.

Se puede gozar de la película solamente con sus imágenes, aunque la fotografía original es en color, el tratamiento final en blanco y negro está tan conseguido que siempre se tiene la sensación de estar viendo imágenes de la época. También ayuda el arduo cásting en el que el propio Haneke se involucró para encontrar rostros que encajaran con las personas que vivieron en esa época.

Haneke vuelve a conseguir una de las películas del año, una de esas que cualquier cinéfilo no debería dejar escapar nunca. Pues pocas películas consiguen tocar diferentes niveles y hacerlo tan bien.

Lluís Alba

1 comentari:

Anònim ha dit...

creo que como comentas esta my bien conseguido, además muestra muy bien lo que debió ser aquella época!! animaos id a verla está muy bien!!!