dijous, 4 de març de 2010

Los hombres que miraban fijamente a las cabras

En su calidad de cinéfilo, George Clooney nos tiene acostumbrados a producir películas independientes. Podría quedarse sentado triunfado como galán de Hollywood sin más preocupaciones, pero el cine no es solo su oficio, también es su pasión.

Este es el caso de Los hombres que miraban fijamente a las cabras, un título que parece una parodia de la saga Millenium, pero que más allá de esa semejanza, nada tiene que ver. Basada en un libro de Jon Ronson, está inspirada en unos hechos tan reales como inverosímiles. Clooney saca su faceta política de izquierdas (dentro del nivel de izquierdas que se puede entender en EEUU) para producir esta mirada irónica sobre el ejército estadounidense, en el que se llegó a financiar un proyecto para crear un ejército psíquico. George Clooney está en su salsa, haciendo de mentor Jedi sobre Ewan McGregor (para más ironía a las referencias directas a Star Wars), en su “extraña” misión en medio del conflicto en Oriente medio.

La primera mitad de la película, donde más se explota el filón humorístico, es de las legendarias, casi al nivel de la reciente In the loop. Aunque hacia el final la cosa deambula en una línea diferente, a lo Tres reyes. Curiosamente, el guionista de la película, Peter Straughan, es el mismo de Nueva York para principiantes, una comedia que pecaba del mismo problema que Los hombres que miraban fijamente a las cabras: un inicio demoledor para acabar convirtiéndose en un film de lo más tópico.

Sin embargo el nivel no baja tanto como en la peli protagonizada por Simon Pegg y Kristen Dunst. Y merece más la pena pagar por una buena media película que por una mala completa.

Lluís Alba

1 comentari:

Rafa ha dit...

La peli me ha gustado, la parte final me parece más flojilla pero igualmente buena. La ironía, fina. Las referencias a Star Wars, buenas. Lo peor: el bigote de Clooney! ;)