divendres, 20 de juliol de 2012

Margaret


Película maldita que ha tardado más de 6 años a ver la luz en salas comerciales. Fue rodada en 2006, por lo que a nadie le debe sorprender que en la producción figuren cadáveres ya fríos como Anthony Minghella o Sydney Pollack. Ni tampoco ver a Anna Paquin interpretando a una adolescente, a Matt Damon con unos quilos de menos o que la Game Cube sea el videojuego de moda.

La segunda película de Kenneth Lonergan -un dramaturgo reconocido que participó en guiones de películas tan dispares como Gangs of New York (ídem, 2002) de Martin Scorsese, Las aventuras de Rocky y Bullwinkle (The adventures of Rocky & Bullwinkle, 2000) de Des McAnuff y Una terapia peligrosa (Analyze this, 1999) de Harold Ramis- es un drama que reflexiona sobre como los puntos de vista de una misma acción determina si algo está bien o está mal.

Ambientada en la Nueva York post 11S, se habla abiertamente de las acciones terroristas sobre las Torres gemelas, o sobre la Yihad islámica de Palestina y si las acciones de los gobiernos de EEUU e Israel deberían ser consideradas también terrorismo. Para ejemplificar este tipo de reflexiones sobre una acción cotidiana, la película se centra principalmente en un accidente de tráfico en la que un conductor de autobús se salta un semáforo en rojo y acaba matando a una mujer que cruzaba la calle. Margaret es testigo y, en parte, causante de la distracción del conductor por lo que cuando declara que no se saltó el semáforo, duda sobre las consecuencias éticas de haber mentido solo para salvar el puesto de trabajo del conductor.

Aunque es una película interesante que hace reflexionar (y no es poco), no acaba de profundizar demasiado en ninguna de las historias que narra basadas en la misma dicotomía. Las 2 horas y media de metraje son excesivas para lo que quiere contar el film, sobretodo durante su primera hora que apenas sirve para presentar a Margaret en su situación adolescente (o para traumatizar a los espectadores treintañeros al ver como la niña de El piano masturba al hermano del actor protagonista de Solo en casa). Al menos el interés del film se centra en su hora y media final, así que una vez pasado el lastre de la primera hora la espera en el cine se hace más llevadera.

Lluís Alba