dijous, 5 de maig de 2011

El último exorcismo

La ficción basa su poder en sugestionar al posible receptor de tal manera que, consciente o no, sienta empatía con lo narrado. Los más de 100 años de historia del cine y una cultura visual imperante, dificultan engatusar al espectador para que crea en la posibilidad de que lo mostrado en pantalla sea real. Conseguir que la ficción pase por realidad es un logro tan difícil como estimulante. Más si nos centramos en el género de terror, donde la sugestión del miedo se ve directamente proporcionada por la capacidad de realismo del relato. Para conseguir ese logro, vemos como se ha iniciado, en la última década, una recreación para simular el documental de las películas de terror: El proyecto de la bruja de Blair (The blair witch project, 1999) de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, [REC] (ídem, 2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza, Paranormal activity (ídem, 2007) de Oren Peli y, ahora, El último exorcismo.

Al igual que [REC], esta película comienza como si se tratase de un documental que sigue a un predicador en un acto cuotidiano de su trabajo como exorcista. Pretende demostrar la falsedad de las posesiones demoníacas. Nos enseña como, mediante trucos de magia y, la sugestión de sus palabras, puede llegar a engañar a quién desee. Enfatizando en todo su prólogo que puede hacer pasar por real cualquier discurso, siempre que el espectador desee ser engañado. Por lo que se genera un juego de paralelismos en la película que va desde el espectador consciente de ver una ficción, presentada como si fuera real, hasta los personajes de la película que creen en la posesión demoníaca y los personajes que no creen en el diablo pero se ven envueltos en una historia que podría ser real.

La interesante idea de jugar a dos bandas basada en la autenticidad de la posesión demoníaca, acaba diluyéndose en un final demasiado convencional. Incluso demasiado abierto para la posibilidad de generar una secuela que, de momento, no parece real aunque cualquier día lo podría ser.


Lluís Alba

3 comentaris:

Sil ha dit...

Totalmente de acuerdo. La vi en Sitges y al principio pensé que prometía, pero a medida que avanzaba me iba pareciendo un truño. Saludos!

Zumbarte ha dit...

Hola SIl.

Gracias por pasarte. Menos mal que no la vi en Sitges, pocas que veo, prefiero salir plenamente satisfecho de la sala... Aunque siempre acabo viendo alguna mucho más decepcionante que esta.

Anònim ha dit...

Vaya truño de peli, yo la vi en el cine, odio tirar dinero. Por cierto, me gusta como escribes ;)