dijous, 26 de maig de 2011

Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos

Habituados a los remakes norteamericanos de películas de todo el mundo, lo extraño es encontrarnos un remake chino de una película estadounidense. Este es el curioso caso de Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos.

Zhang Yimou, reputado director chino, se dio a conocer cuando su primera película, Sorgo rojo (Hong gao liang, 1988), ganó el Oso de Oro en Berlín. Sus últimas películas se han caracterizado por un estilo visual propio coreográfico otorgándoles un sello particular. Una combinación de artes marciales, historia y leyenda en las que se reconocen una estética unitaria como son: Hero (Ying xiong, 2002), La casa de las dagas voladoras (Shi mian mai fu, 2004) y La maldición de la flor dorada (Man cheng jin dai huang jin jia, 2006). Parecen películas poco relacionadas con el universo de los hermanos Coen y, menos aún, con su primera obra, Sangre fácil (Blood simple, 1984). Puro cine negro, sin demasiada comicidad, aunque no exento de una ironía clave en el relato.

La versión de Yimou comienza con un humor grotesco autóctono, filtrado por la estética de ópera china clásica para irse decantando poco a poco hacia el tono de suspense de la película original. En ningún momento está claro el sentido propio del film, que funciona más como curiosidad comparativa con la película original que como producto independiente.

La comicidad de la película es una intención declarada desde que Yimou opta por el actor Xiao Shen-Yang, un conocido cómico de la televisión china, para protagonizarla. Este actor, imitador y cantante fue discípulo de otro popular cómico chino, Zhao Benshan, quien tiene un cameo en el inicio humorístico del film.

Lluís Alba