dijous, 19 de maig de 2011

Sin identidad

En la época dorada de Hollywood había una serie de directores llamados artesanos. No eran considerados autores, pero ejercían su labor con profesionalidad, creando obras de gran calidad. En las últimas décadas, los directores afincados en Hollywood que podrían entrar en la categoría de artesanos, no parecen tener la calidad distintiva necesaria para compararlos con sus predecesores. Aunque siempre hay excepciones, y parece que Jaume Collet-Serra, barcelonés afincado en Hollywood, sea uno de los directores que vuelve a elevar la categoría del denominado artesano.

A veces sólo son matices, como saber elegir un plano, un movimiento o una mirada de un actor. O poder contar con actores de la talla de Liam Neeson o los veteranos Bruno Ganz y Frank Langella. Serían películas distintas de haber escogido a cualquier actor de acción para protagonizarla, o no acertar en la contratación de actores secundarios, pero tan definitorios para expresar lo que se desea.

El esquema básico de la película, no deja de ser el habitual de muchas películas recientes, con su giro final que replantea todo lo visto hasta entonces. Pero en manos de Collet-Serra, se define poco a poco lo que nos depara el final, sin llegar a ser tan evidente como para vaticinarlo, pero suficiente para que, una vez sucede el cambio, no nos parezca tan inverosímil como a lo que estamos habituados.

Lluís Alba