dijous, 14 de juliol de 2011

Convención en Cedar Rapids

Miguel Arteta, director del interesante drama intimista The good girl (ídem, 2002), en el que se relataba la desidia de una mujer atractiva (Jennifer Aniston) abocada a un matrimonio con un marido desdeñado y grosero (John C. Reilly). Su única vía de escape era un affaire con un chico joven (Jake Gyllenhaal). Los personajes de The good girl tenían una vida reprimida en su interior y muchas ganas de convertirla en ralidad.

Convención en Cedar Rapids, la tercera película de Arteta (tras la inédita en España Youth in revolt), también se llena con personajes que esconden una doble faceta. Los más veteranos aprovechan la convención anual en Cedar Rapids como válvula de escape ante tanta represión. Mientras que el novato Tim Lippe, llega sin tan siquiera saber que necesita exteriorizar su personalidad oculta.

A diferencia de The good girl, la película se lee desde el prisma de la "nueva comedia americana", pero con la implicación en la producción de Alexander Payne (Entre copas) y su habitual guionista Jim Taylor. Cuyo cine tiene bastantes puntos en común con Miguel Arteta.

Por ello no es de extrañar que Tim Lippe, tome prestado el rostro de Ed Helms, una de las estrellas de Resacón en Las Vegas (The hangover, 2009) de Todd Phillips. Actor cómico que parece encasillado en repetir el mismo personaje en todas las películas en las que participa.

Tim Lippe llega a Cedar Rapids como un treintañero post-adolescente (puro retrato de la juventud inmadura actual), que vive una idílica relación con su antigua maestra de instituto (Sigourney Weaver), mientras que esta solo ve en él la posibilidad de un polvo semanal tras su reciente divorcio. El paso de Tim Lippe por Cedar Rapids supondrá un viaje iniciático hacia su nueva personalidad, sacará el demonio interior (igual que su personaje de Resacón en Las Vegas), se desmadrará y tendrá, por primera vez, personalidad propia.

El tono general de comedia es más contenido que en otras películas contemporáneas, el humor grosero existe, pero es más sutil. Sin embargo, estas pequeñas diferencias, no ocultan durante todo el metraje la sospecha de estar viendo la misma película por enésima vez.

Lluís Alba