divendres, 26 de novembre de 2010

Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 1

La saga cinematográfica de Harry Potter fue asesinada por los responsables de la misma cuando decidieron ponerla en manos de David Yates. Una marioneta sin alma artística al vil servicio de una producción que parece funcionar con piloto automático desde Harry Potter y la Orden del Fénix.

La incapacidad de Yates por adaptar las partes importantes de las anteriores novelas no parece haber sido la razón principal para duplicar el metraje de la adaptación del séptimo y último libro de Harry Potter. Más bien ha sido una manera de exprimir un poco más la gallina de los huevos de oro. Una maniobra comercial que (y sin que sirva de precedente) ha ayudado a mejorar la calidad expuesta en las anteriores películas de David Yates.

Es difícil valorar esta película sin haber visto su continuación. Pues se asemeja más a una miniserie televisiva que a un producto cinematográfico con inicio y final. Se nota que se han centrado más en los personajes principales Harry, Ron y Hermione, antes que en Voldemort y los Mortífagos. Dejando así sus escenas para el desenlace de la saga que veremos el próximo verano.

Como he dicho, la saga de presupuesto millonario funciona con el piloto automático, por lo que la larga duración beneficia a los fans que buscan una mayor fidelidad a la historia original. Las más de dos horas y media se hacen cortas. Entran deseos que, tras los créditos y una visita al lavabo, se proyecte consecutivamente la segunda parte. Harry Potter y las reliquias de la muerte, se convierte en la mejor peli de la saga dirigida por David Yates, incluso tiene momentos brillantes como una espectacular animación para explicar una leyenda, recurso inédito hasta el momento en las demás películas de Harry Potter.

No todo podía ser perfecto pues, a pesar de duración extra, se siguen obviando detalles fundamentales de la novela, como el flashback que narra el pasado de Dumbledore. Aunque todavía mantengo la esperanza de que lo hayan reservado para la continuación.

Como fan de los libros, espero que en unos años algún productor avispado se digne a producir una serie de televisión de calidad que adapte fielmente la saga de principio a fin. Más que nada para no tener que volver a leerme los libros.

Lluís Alba