dimecres, 19 de gener de 2011

El demonio bajo la piel

Michael Winterbottom es un director difícil de clasificar. Cada película toma un género diferente. Ciencia ficción, drama, documental, experimental, adaptaciones imposibles etc…

El demonio bajo la piel es genuino cine negro, ambientado en los 50, una época en el que todavía el género tenía algo que decir en los EEUU. Pero con la salvedad de estar filmada en 2010, y las sádicas escenas de tortura se muestran explícitamente y no fuera de plano como mandaban los antiguos cánones. Tampoco hay para asustarse, dichas muestras de sadismo y violencia física nada tienen que ver con el torture porn de Saw o similares, a pesar de que se haya querido incidir en ello.

Como toda película de cine negro, la acción suele cambiar dinámicamente entre los diversos escenarios de un mismo lugar. Incluye múltiples referencias a un pasado que el espectador debe ir recolocando como un puzle, al mismo tiempo que se citan un sinfín de nombres yankees que sólo logran que nos perdamos más en su argumento. Salvo que vayamos ataviados de boli y papel, parece imposible seguir el 100% de sus recovecos.

Tampoco importa demasiado conocer todos los detalles, eso se deja para un segundo ocasión en la que se pueda enriquecer el primer visionado. La esencia del film es el personaje encarnado por Casey Affleck (quién robó toda la capacidad interpretativa de su hermano), descubrir su demonio (o asesino, si leemos el título original) interior, su trauma infantil que justifica a todos los asesinos en serie de la realidad o ficción.

Si toda esa introspección del personaje no resulta lo suficientemente interesante, por lo menos, puedes llevarte grabada en la retina la imagen de los culos desnudos de Jessica Alba y Kate Hudson. Hay películas que no dan ni para eso.


Lluís Alba

2 comentaris:

Sonix ha dit...

Coincido mucho con tu crítica. Además, no entiendo por qué tanto revuelo por la escena de violencia, yo supongo que fue precisamente a causa de que salía en una película que a priori no es sádica o de torture porn... pero vamos, que tampoco es nada fuera de lo común. De todos modos, a mí lo que me encantó fue el retrato íntimo del asesino, mi descubrimiento personal de que Casey Affleck es un actorazo (no había visto películas en las que saliese él hasta esta), y el sabor a cine negro.
Un saludo.

Zumbarte ha dit...

Me fijé por primera vez en Casey Affleck cuando vi El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. Y me encantó como actor.