dijous, 3 de març de 2011

Mañana, cuando la guerra empiece

John Marsden es el autor de la novela en la que se basa esta película. Publicada por Molino este mes en España, a remolque del estreno cinematográfico, bajo el título de Mañana, cuando empiece la batalla. Es la primera de una serie de 10 novelas (hasta el momento) que narra la hipotética invasión de Australia por algún país asiático, desde el punto de vista de unos adolescentes que deberán hacerse cargo de la resistencia.

La película está protagonizada por adolescentes y su público potencial también son los de la misma edad. Pero, mientras que las pelis de animación de Pixar, tienen varios niveles de lectura que pueden interesar tanto a niños como a adultos, la película de Stuart Beattie, tiene poco interés para los que salimos del perfil adolescente.

Lo único destacable es su buen ritmo que combina bien las secuencias de acción con las más pausadas y, a pesar del poco interés que pueda tener el argumento y los personajes, consigue un entretenimiento básico para una tarde aburrida en casa. Y digo en casa, porque más que una película parece el episodio piloto de una serie juvenil con un final tan abierto que hace imposible valorarla por sí sola sin haber visto las secuelas que ya se están produciendo.

Apenas se profundiza en el misterio del conflicto que mueve a la película. Y, cuando se pretende profundizar en otros temas, como la moral católica, los niños en las guerras, la inmigración, el colonialismo británico o los sentimientos adolescentes, se hace con brochazo gordo y de manera plana. Casi tan plana como representan a los personajes adolescentes, actuando de forma inverosímil en demasiadas ocasiones. Eso sí, (casi) todos ellos guapos para que el joven público masculino y femenino se deleite. Como ocurre con la actriz Phoebe Tonkin, vista en la serie H2O (H2O: Just and water), que enfatiza, un poco más si cabe, que estamos ante una película del mismo nivel de exigencia que la serie de las sirenas.

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Lluís Alba