dilluns, 9 de març de 2009

Watchmen

Adaptar un cómic de culto como Watchmen es una tarea difícil, e imposible dejar contentos a todos los aficionados. Aunque estamos en un caso de un cómic único, una reflexión de los cómics de superhéroes dentro de un cómic de superhéroes. Un análisis de su historia desde el inicio del género en los años 30, pasando por su casi desaparición en la década de los 50, su resurgimiento en los 60 hasta su evolución seria y violenta de los 80.

Adaptar todo esto narrado en más de 300 páginas de un cómic denso con mucho más diálogo y texto de apoyo que secuencias de acción, con la interminable verborrea de Alan Moore, es una tarea titánica. Así que la mejor idea que han podido tener los autores del film es hacer una adaptación casi literal del cómic. Los retoques básicos del guión son mínimos y el cambio más significativo sobre la historia original (la ausencia de la ficticia invasión extraterrestre) queda muy coherente en la película. A pesar de ello si a alguien echa de menos algunas escenas del cómic, no tiene nada más que esperar a la salida del DVD dónde se rumorea que se podrá ver una versión extendida que pasará de los 163 minutos a 220, ahí es nada.

El problema de ser tan fiel es que, como película, no acaba de funcionar. El ritmo general es muy lento y puede provocar la ausencia (mental o física) del espectador que no conoce el cómic. Poca gente se interesará en conocer la obra original por ver la peli. Pero para los que conocemos el cómic asombra el diseño de producción que recrea a la perfección la mayoría de personajes y escenarios. Películas de reciente éxito como X-men podría presentar dudas de sí se parecen o no a los personajes del cómic. Con Watchmen eso no ocurre, la película es fiel al original y de eso no hay duda.

Otra cosa son las sensaciones y lo que se quiere decir en el cómic, que es lo que más se ha perdido, la angustia existencialista de sus personajes está más diluida, la ironía de muchas secuencias se vulnera en la película. Pongo el caso de dos ejemplos: 1) La secuencia en la que Laurie y Dan vestidos de calle son atacados por unos delincuentes es mostrada en el cómic como una secuencia de humor en la que unos atracadores creen que están atracando a unas personas mediocres sin saber que son dos superhéroes. En la película esto se muestra con una brutalidad extrema y demasiado seria para lo que requería la escena. 2) El asesinato de Gran figura en el lavabo de la cárcel tenía la ironía de que Búho nocturno y Espectro de Seda II creen que Roscharch ha ido a mear tranquilamente en mitad de su fuga, mientras que en la película ven claramente como este está matando al pequeño delincuente, y esperan sonriendo como si fuera algo agradable.

Esta violencia seria y extrema, es lo más desconcertante de la película. Como si Snyder quisiera enfatizar la idea fascista que puede representar el mundo de los superhéroes. Con secuencias que rayan el gore, algo que no me molesta pero sí que contrasta mucho con el cómic.

Estas diferencias seguramente son las que provoquen que Alan Moore se niegue a salir acreditado en las últimas adaptaciones de sus cómics. Debió salir escarmentado de lo que hicieron con su From Hell y La liga de los hombres extraordinarios. Y no ha querido que su nombre siga vinculado las películas. Pero si comparamos V de Vendetta o Watchmen a las anteriores películas citadas son infinitamente superiores y mucho más fieles a la obra de Moore. Incluso se dice que Moore ha cedido todo el dinero que le correspondía al dibujante del cómic Dave Gibbons.

La dirección de la película es mucho más parecida a la de 300 que a la de El amanecer de los muertos. Con una búsqueda de escenas de acción que mezcla el ralentí y aceleración constante, buscando giros de cámara como en los videojuegos en 3D. Sin parecerme mal del todo, sí que provoca un distanciamiento con la idea de que la película ocurra en los 80, cosa que contrasta con la recreación visual de la época y la utilización de su música.

Lluís Alba