dijous, 14 de maig de 2009

Star trek

La idea de renovar una de las sagas más longevas de la ciencia-ficción, no podía caer en mejores manos que J.J. Abrams, el referente actual del éxito en la televisión.

Sus provocadoras declaraciones diciendo que nunca fue fan de Star Trek, no contradicen que se haya documentado para tener una base clara. Al menos queda reflejado en la pantalla con una serie de guiños a los fans:el esgrima de Sulu, el insectoide que controla las mentes de La ira de Khan, muere un secundario del Enterprise vestido de rojo en la única vez que salen de la nave, vemos la simulación de la Kobayashi Maru etc... Y por supuesto, la aparición de un longevo Spock interpretando por el auténtico Leonard Nimoy.

Pero lo más importante era hacer una renovación para atraer a nuevos seguidores sin perjudicar a los trekkies de siempre, algo que parecía misión imposible. Presentar una precuela cometer incongruencias argumentales con lo que se había visto hasta ahora, era algo que ni George Lucas había logrado. Así que el equipo de J.J. se saca de la manga un recurso ingenioso de viajes temporales para que todo lo que vemos sea un universo alternativo a lo visto hasta el momento. Y así podernos mostrar auténticas provocaciones como la explosión de Vulcano o a Spock enrollándose con Uhura.

Otra de las provocaciones de J.J. también fue decir que era más fan de Star Wars que de Star Trek. En realidad no es que sean dos aficiones incompatibles, pero es como trabajar para Pepsi y decir que te gusta más la Coca-cola. Y la influencia de Star Wars se nota mucho en esta película, es mucho más dinámica, llena de aventuras y acción que cualquier película anterior de Star Trek. Además hay unas referencias claras a la saga de George Lucas, como la comentada destrucción de Vulcano, tal y como Darth Vader destruía Alderaan, o el momento de Kirk sólo en un planeta nevado, como Luke Skywalker en Hoth.

También hay sitio para las ideas propias de Abrams, los elementos de viajes en el tiempo y el conflicto entre hijos y padres que hemos visto en Perdidos o en Alias también están presentes en Star Trek. Además de sus guiños personales como la bebida Slusho.

Aunque la película gana mucho más en dinamismo y entretenimiento (una novedad que ya aportó Nicholas Meyer en La ira de Khan), pierde un poco toda la parte filosófica de reflexión más propia de la ciencia ficción, la parte esencial para que Star Trek haya tenido una vida tan larga. Seguramente sean reflexiones más propias de personajes en una edad adulta y no en una aventura de teenagers que es lo que J.J. Abrams nos presenta.

Una renovación de la saga que gustará a algunos y disgustará a otros. Para los nostálgicos decirles que siempre nos quedarán los DVDs de todas las pelis y series dispolibles en España (excepto la última temporada de Enterprise que sigue inédita en nuestro país).

Lluís Alba