dijous, 14 de maig de 2009

X-men orígenes: Lobezno

El primer spin-off de las películas de X-men se salda con una película sin personalidad, con un argumento plano y con unos CGI hechos con prisas.

Todo lo que creó Bryan Singer en las dos primeras X-men queda prácticamente olvidado en esta película. Diría que sólo Hugh Jackman dándole credibilidad a un personaje de cómic, que aparece desdibujado (tanto físicamente por unos efectos digitiales de pena como por su personalidad) si lo comparamos con las dos películas de Singer. Si su fuga en medio de la producción de X-men 3 había dejado mermada aquella película, por lo menos el equipo técnico y la preproducción hiceron que se viera una película potable. Su total ausencia en X-men orígenes: Lobezno se nota mucho más de lo que debería ser.

No tiene mucho sentido apropiarse de una serie de personajes creados en un cómic, para modificarlos tanto que poco tienen que ver con sus originales. Si, al menos, siriviera para hacer una buena película, podría decirse que (al contrario de lo que predican los superhéroes de Marvel) el fin justifica los medios. Pero aquí no hay fin ni medios. No es que esperara ver una adaptación del cómic de Barry Windsor Smith de Arma-X, pero al menos dejaba a entender mucho mejor el proceso de alteración de la memoria de Logan. Aquí reducido a un absurdo momento final metido con calzador con el disparo de unas balas de adamantium, que le hacen perder la memoria simplemente porque sí.

Aunque físicamente no da el pego, al menos Liev Schreiber, hace una buena actuación como Dientes de Sable. Tal y cómo presentan al personaje en la película hubiese sido imposible que el wrestler de la primera parte hubiese podido repetir su papel. Otro personaje que sale bien parado es Gámbito, aunque desgraciadamente está metido en la película sólo porque había que meter a alguien chulo y molón que pueda ayudar a Lobezno.

Wade Wilson, el Masacre de los cómics queda reducido a unas brebes apariciones al inicio que le acercaban al célebre mercenario bocazas del cómic. Por desgracia lo estropean al final transformándolo en un autómata mudo. Un personaje interesante, que tuvo una de sus etapas más divertidas con los guiones de Joe Kelly, está totalmente desaprovechado en la película.

Hay una secuencia en la que se nota la mano de Richard Donner en la producción, en la que se muestra a una pareja de ancianos que acoje a un Lobezno desnudo recién transformado con esqueleto de adamantium. Le dan la ropa de un hijo que ya no está con ellos... Quién sabe si se ha ido a Metrópolis a trabajar de periodista.
En esta misma secuencia, vemos uno de los peores CGI hechos para una película de gran producción, en la que las garras de Lobezno parecen un dibujo animado, evidenciando que había una carrera contra reloj para estrenar la película a tiempo.

Lluís Alba

2 comentaris:

Anònim ha dit...

La peli no está mal, pero tenían que haberse currado más las garras de lobezno, que la verdad quedan un poco cutres, por lo demás entretenida y ya por lo menos se sabe cómo fue todo el cotarro.
yy

Markus ha dit...

No estoy de acuerdo con el comentario de la peli. A mi me ha gustado (y mucho). El argumento puede que sea un poco plano, y como pelicula sola quizá no pensaria lo mismo. Pero creo que está muy bien atada con la triologia X-MEN.

Si te gustarón las pelis de X-MEN disfrutarás como un enano con esta.