dimecres, 24 d’octubre de 2007

Un funeral de muerte


Frank Oz, director de este film, es un polifacético autor. Fue marionetista con Jim Henson, codirigió la peli de culto Cristal Oscuro, marionetista y voz de Yoda en toda la saga Star Wars etc... Pero su carrera en solitario como director ha ido dirigida hacia la comedia. Una comedia para la que están especialmente dotados los británicos.

Un funeral de muerte sería como un capítulo largo de Hotel Fawlty o Allo Allo! en la que una situación cotidiana va enredándose poco a poco hasta convertirse en un festival del humor.

Las teleseries de la BBC se caracterizaban por tener un personaje principal que se llevaba toda la gloria del capítulo, arropada por unos grandes personajes secundarios. Aquí notamos la ausencia de ese personaje principal histriónico, y tenemos a un hijo del difunto como soso personaje principal, correctamente interpretado por Matthew Macfadyen. Seguramente buscado para que el espectador medio se identifique con él (contra menos se define a un personaje, a más perosnas se puede parecer).
Así la película se sustenta en una serie de situaciones paralelas entre personajes secundarios.

Entre los secundarios tenemos a un Alan Tudyk, visto en la reivindicable serie Firefly, especialmente dotado para la comedia, bastante pasado de vueltas a causa de tomar unos alucinógenos accidentalmente.

Y otro de los personajes que se lleva la palma es la persona pequeña (eufemismo de enano) Peter Dinklage, que junto a los alucinógenos será lo que mueva todos los hilos que provocan que esto sea una comedia y no la situación cotidiana y dramática de un funeral.

A costa del veterano Peter Vaughan, nos llega el humor escatológico, pero correctamente comedido, sin llegar a los extremos de la época gloriosa de los Farrelly.

Lluís Alba

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