dilluns, 13 d’octubre de 2008

The good, the bad, the weird

Esta fue la última peli que nos presentaron en la maratón de Sitges. Tras 8 horas de películas, se agradece que la última sea una peli de puro entretenimiento y diversión sin demasiadas pretensiones.

No estaba mi cabeza en ese momento para pensar mucho, así que me sumergí en el aspecto visual de esta versión Coreana de El bueno, el feo y el malo. Sus escenas de acción son lo mejor de la peli. Llenas de travellings, planos secuencia que siguen a los personajes, coreografías entre varios actores a la vez. Algo muy difícil de lograr, supongo que por ello se ha llevado el premio al mejor director del festival.

Tenemos a un tipo de protagonista que parece el habitual de las películas coreanas de acción, el típico tonto al que todo le sale bien, a pesar de su ineptitud (parecido al protagonista de The host). El que llega por casualidad al inicio de la película y consigue robar un mapa (que sirve de Mc Guffin del film) buscado por un bandido profesional, un caza recompensas, el ejército japonés, otra banda de bandidos y todos los que se quieran apuntar. Algo que recuerda a la comedia de Stanley Kramer El mundo está loco, loco, loco.

Mientras el protagonista avanza, casi por casualidad. La película va alternando las grandes secuencias de acción con otras más sosegadas. Pero prevaleciendo la comedia por encima de todo. Hasta llegar a una secuencia de acción trepidante de una persecución por el desierto entre todos los mencionados (con gente a caballo, en coche, en moto o corriendo), digna de pasar a la historia como una de las mejores en su género.

La banda sonora tiene influencias de Ennio Morricone (los silbidos y voces) y también de las películas de Tarantino. De la que llega a usar canciones de Kill Bill.

Aunque visualmente tiene una extraña mezcla entre Sergio Leone y Quentin Tarantino, creo que las secuencias de acción tienen la suficiente personalidad como para valorar la película por sí sola más allá de sus influencias.

Lluís Alba