dilluns, 13 d’octubre de 2008

Let the right one in

De lo mejorcito que he podido ver este año en Sitges es esta película de amor entre una niña vampira y un niño humano. En Hollywood han sido avispados y ante su incapacidad de crear ideas nuevas desde los últimos 20 años ya preparan un remake para el 2010.

Esta película podría ser la respuesta vampírica al Cobardes de Juan Cruz y José Corbacho. En la que vemos a Oskar, de 12 años siendo maltratado en su escuela por el típico chulillo de la clase. Cuando conoce Eli, una niña vampira, la animará a que responda al agresor y se defienda.

Mientras, inician un romance, casi imposible. Una historia de amor tierna, con cierta ambigüedad sexual. El aspecto frágil de Oskar contrasta con la fortaleza de Eli. Que puede llegar a confundir cuál de los dos es el niño o la niña. Esto queda enfatizado por algunos de los diálogos que mantiene la pareja, en la que ella le pregunta si también le gustaría si no fuera una chica. O cuando Oskar le pregunta si (su relación) va en serio, Eli le responde que no es una chica, y él contesta: vale, ¿pero vamos en serio?
Comprendiendo que su relación va más allá de lo sexual. Algo más fácil de explicar en una película de vampiros al tratarse de niños.

Pero, aunque esto sea el hilo conductor del film, en ningún momento se olvida que esto es una película de vampiros. Y tenemos la dosis habitual de sangre, asesinatos, gente ardiendo, alguna escena gore (leve, pero la hay). Y un final con un plano secuencia muy ingenioso.

Lluís Alba