
Creo que para ser la cuarta película de una maratón, necesitaba más caña. No es que la película sea desdeñable. Tiene unos créditos fantásticos. Una ambientación y efectos sonoros de lo mejor que he visto últimamente. Unos protagonistas guapos y atractivos, un inicio de historia que promete ser interesante. Pero… eso es todo. Un bonito envoltorio para una película que no pasa nada.
El resumen sería una pareja que buscan a su hijo tragado por una ola del famoso tsunami del 2004, acuden a un traficante de niños para que les muestre todos los poblados escondidos de Birmania para ver si su hijo está en uno de ellos. Todo es eso, hasta los últimos 5 o 10 minutos que la cosa cambia y se acaba la película.
Alguno de los participativos espectadores de Sitges llegó a gritar (cuando llevábamos más de una hora): ¡¿Cuándo empieza la película?! Y, al finalizar fue abucheada por un público decepcionado y quejándose de las personas que habían hecho la elección de este maratón.
Lluís Alba
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