dimecres, 20 d’octubre de 2010

La red social

Como en Zodiac, David Fincher vuelve a rodar una peli basada en hechos reales. Si en el biopic de Robert Graysmith, las secuencias de diálogos prevalecían sobre las de acción, en La red social, todavía predominan más. Algo normal si tenemos en cuenta que el guión es de Aaron Sorkin, uno de los responsables de El ala oeste de la Casa blanca.

Sin llegar al nivel de In the loop, la velocidad de los diálogos hace que cueste entrar en el ritmo frenético de la película. Sobre todo en el arranque inicial en el que se muestra la ruptura amorosa de Mark Zuckerberg a la par que nos explican su problema de concentración mediante una conversación imposible que contiene dos temas al mismo tiempo.

Como en todo biopic norteamericano, tiene que haber una historia de amor como hilo argumental y, en esta película, se usa como excusa una casual ruptura amorosa como la causante del origen del Facebook. Algo que va bien para enfatizar el carácter de Mark Zuckerberg y conseguir una efectiva escena final que resume todo lo visto.

No sé hasta que punto es verdad, pero resulta curioso ver que en el entorno de estos “nerds” (y no frikis como se pretende traducir erróneamente) no hay ni una persona normal. Zuckerberg se nos muestra como un rencoroso vengativo, Eduardo Saverin el co-creador de Facebook tiene problemas de celos que acaban por volverse en su contra a través de una novia más enfermiza con unos celos que acaban transformándose en una conducta compulsiva agresiva (si es que esto significa algo) y, Sean Parker, el creador de Napster, es un paranoico obsesionado con estar espiado a todas horas por la industria musical.

Aunque no sea una película aparentemente hecha para mostrar grandes alardes visuales ni efectos digitales, Fincher no puede dejar escapar la ocasión de marcarse una escena a ritmo de (su etapa de) videoclip durante una competición de regatas. En la que intervienen los gemelos Winklevoss (demandantes de Zuckerberg y participantes olímpicos en Pekín), ocasión que aprovecha Fincher para marcarse otro reto digital y convertir a un solo actor en dos personajes que aparecen juntos durante toda la película.

El libro en el que se basa la película no parece decantarse por ninguna de las personas que entraron en litigio por la creación del Facebook. Pues aunque Zuckerberg acaba pagando indemnizaciones a sus demandantes, se hace de forma amistosa para no alargar un proceso. Total, ¿Qué son 65 millones de dólares para alguien que posee una empresa con valor de 25.000 millones?

Lluís Alba