dimecres, 20 d’octubre del 2010

Vanishing on 7th street

Al finalizar el pase de la película, con el director Brad Anderson en la sala, tuve la sensación de que el público aplaudió por pena. De no estar Anderson, me temo que se hubiese escuchado una sonora pitada en contra de la película. Pues de un director reputado, con películas como Session 9 o El maquinista y responsable de un buen número de capítulos de Fringe, se espera algo mejor.

Una buena premisa, basada en el miedo a la oscuridad, en la que todos los habitantes de una ciudad desaparecen menos los que se encuentran bajo un foco de luz, se va diluyendo en una repetición de situaciones, de incoherencias ininteligibles y, lo peor, aburrimiento y hastío por parte del público. Esta película viene a ser como El incidente de Shyamalan, una idea cojonuda que acaba destruyéndose por el ego de su creador.

Otros directores de género como Jaume Balagueró, ya usaron la oscuridad como personaje principal. Darkness supuso que me negara a ver jamás una peli de Balagueró (hasta que la insistencia de todo el mundo por REC me hizo rectificar). Con Anderson trataré de no cometer el mismo error, aunque costará que me anime a volver al cine por su reclamo.

Lluís Alba